El humorista Pepe Colubi, de 60 años, ha revelado que padece párkinson. El también escritor convive con esta enfermedad desde hace dos años, pero ha sido este domingo, 11 de octubre, cuando ha hablado de ello públicamente por primera vez. Hasta ahora, solo su entorno más cercano conocía el diganóstico.
Colubi ha hablado de su enfermedad en el programa de radio de Julia Otero, Julia en la Onda, de Onda Cero. Ha desvelado que recibió el diagnóstico el 5 de abril de 2024 y que, tras dos años manteniéndolo en secreto, ha decidido compartirlo públicamente para quitarse cierta presión y dar visibilidad a una dolencia que conoce desde hace muchos años, ya que también afectó a su padre.
Así recibió el diagnóstico
"En cierta manera es salir del armario", ha confesado a Julia Otero. Colubi, conocido por su participación en Ilustres Ignorantes, ha explicado los primeros síntomas que le hicieron sospechar sobre esta enfermedad. Al principio sintió cansancio generalizado y experimentó cambios aleatorios en la tensión, que un médico achacó al estrés. Pero poco después le apareció una bursitis en el codo que le trató el traumatólogo y, en pleno tratamiento, notó un pequeño temblor en un dedo de la mano derecha. Fue entonces cuando se alarmó.
"Mi padre había tenido párkinson, así que le pregunté al traumatólogo y me dijo que no era por el tratamiento por la bursitis, que fuera al neurólogo. Me entró prisa y fui a uno, que me hizo una exploración física y me dijo: 'Tienes párkinson'. Me quedé planchado, pero gracias a que yo había vivido con el párkinson de mi padre durante muchos años, no era una palabra a la que tuviera miedo", ha confesado sobre el momento en el que recibió el diagnóstico.
El tratamiento
Pepe Colubi se encuentra en tratamiento, pero ha explicado que es una situación que requiere mayor acompañamiento. Tras probar un fármaco que no funcionó, al humorista le recetaron el mismo medicamento que tomó su padre hace años. "Está funcionando todo lo razonablemente bien", ha asegurado antes de insistir en la importancia de contar con más apoyo durante el proceso.
"Son muchas pastillas y un encaje de bolillos", ha explicado Colubi, quien, como todo aquel que padece esta enfermedad, debe vigilar los efectos adversos: mareos ortostáticos, cansancio y rigidez. Por ello, reclama un mayor apoyo a los pacientes. Ha pedido acompañamiento durante los meses que transcurren entre consultas.
"Se irá normalizando y me quita presión"
Sobre el motivo por el que quiso mantener el diagnóstico en secreto, ha relatado: "No me salió decirlo antes porque hay esa paranoia que tienes con la sobreobservación, que alguien te analice sabiendo que tienes párkinson. Es una reacción humana, pero incómoda porque ves que ponen cara de mirar más". Eso sí, ahora que lo ha contado, se siente más tranquilo. "Pero esto va a cambiar mi relación con la enfermedad, ya que hasta ahora era una cosa más oculta y ahora va a ser conocida", ha asegurado. "Es una manera de compartirlo distinto, me quita presión. Es un trago que pasar durante un día, una semana, un mes de gente preguntando, pero esto irá a menos, se irá normalizando y me quita presión", ha reconocido.
Pepe Colubi tiene en su padre el mejor ejemplo para sobrellevar la enfermedad. "El párkinson era uno más en casa y no era invalidante. Él lo llevaba con sentido del humor, que es clave en esto: un buen ánimo. Vivir el momento se convierte en obligatorio", ha aseverado.







