Frase del día

Arthur C. Brooks, profesor de Harvard y experto en felicidad: "Lo que mantiene a las personas enamoradas no es lo mismo que las hace enamorarse en primer lugar"


El autor y maestro estadounidense habla sobre qué sucede después del enamoramiento, y los principales requisitos para que una pareja funcione


pareja sonriendo en la calle© Getty Images
Paula MartínsColaboradora de Estar Bien
9 de octubre de 2026 a las 7:03 CEST

Al principio de una relación, casi todo parece nuevo. La ilusión, la atracción, las ganas de descubrir al otro y esa sensación de que cualquier plan resulta mejor si se comparte forman parte de una etapa especialmente intensa. Pero el tiempo cambia las reglas del juego. Lo que hace que dos personas se enamoren no tiene por qué ser lo mismo que consigue que sigan eligiéndose años después.

Arthur C. Brooks, profesor de Harvard y experto en felicidad, resume esta transformación con una frase que invita a mirar las relaciones desde otra perspectiva: "Lo que mantiene a las personas enamoradas no es lo mismo que las hace enamorarse en primer lugar". Para el experto, una relación que consigue mantenerse con los años encuentra su principal apoyo en la amistad profunda, la confianza, el compañerismo y la seguridad de saber que se puede contar con el otro.

pareja cafeteria© Getty Images

Del enamoramiento al amor

El profesor de Harvard, además de orador y columnista, también es autor de los best sellers De fortaleza en fortaleza y Construye la vida que deseas. Además, ha dedicado buena parte de su trayectoria a estudiar qué factores influyen en una vida plena y cómo podemos construir un bienestar más duradero.  Bajo este propósito ha analizado el amor y las amistades, dejando tras sus frases numerosas y valiosas lecciones que se han situado ya como mantas de las relaciones actuales.

El inicio de una relación suele estar marcado por una intensidad difícil de reproducir de la misma manera con el paso del tiempo. Cuando dos personas se enamoran, el cerebro atraviesa un estado de euforia en el que intervienen sustancias como la dopamina, la oxitocina y la serotonina, relacionadas con la recompensa, el apego y el bienestar. Arthur C. Brooks se refiere a esta primera etapa como "amor apasionado", caracterizada también por una cierta idealización de la otra persona.

La frase de Arthur C. Brooks sobre el amor© Getty Images

La cuestión, por tanto, no es intentar mantener indefinidamente ese mismo nivel de intensidad, sino entender qué ocurre cuando la relación evoluciona. Según Arthur C. Brooks, el secreto de las parejas más felices no estaría tanto en conservar esa pasión desbordante como en construir un vínculo más estable. "Los matrimonios más felices son los que se caracterizan por lo que llamamos 'amor de compañía', no 'amor apasionado'".

Ese cambio no significa que el amor desaparezca cuando disminuye la conocida como "chispa". Más bien puede transformarse en una forma de conexión menos explosiva y más profunda, sostenida por la complicidad, la confianza y el conocimiento mutuo. Una relación deja entonces de depender únicamente de la emoción que provoca lo nuevo y empieza a apoyarse también en todo lo que dos personas han construido juntas.

chica abrazo chico© Getty Images

La amistad también forma parte del amor La idea de profesor conecta con algo que ocurre también fuera de la pareja: las relaciones que perduran necesitan un vínculo que vaya más allá de la atracción inicial. Compartir proyectos, sentirse escuchado, poder confiar en la otra persona y saber que estará presente en los momentos complicados son elementos que adquieren cada vez más peso a medida que pasa el tiempo.

Las relaciones felices tampoco se sostienen automáticamente por el hecho de llevar muchos años juntas. Necesitan atención, cuidado y presencia. Pequeños gestos cotidianos, conversaciones, tiempo compartido o la capacidad de acompañarse en las distintas etapas de la vida pueden tener más importancia para la estabilidad de una pareja que intentar recuperar constantemente la intensidad de los primeros meses.

¿Y si quisiéramos vivir siempre enamorados? La reflexión de Arthur C. Brooks contrasta con una idea planteada por el psicólogo Antonio Bolinches, que pone el foco precisamente en la naturaleza cambiante del deseo y del enamoramiento. "El sujeto erótico más atractivo es el próximo, aquel que todavía no has poseído. Por tanto, si la persona quiere vivir en constante estado de enamoramiento tendría que cambiar cada dos o tres años de pareja", explicó en el podcast Better.

chica mano chico© Getty Images

Cómo diferenciar una buena amistad del amor

La frase lleva al extremo la diferencia entre enamorarse y mantener una relación. El atractivo de lo nuevo puede alimentar esa primera fase de idealización y deseo, pero una pareja estable juega en otro terreno. Cuando desaparece parte de la novedad, aparecen otras formas de conexión que no dependen exclusivamente de la excitación inicial.

Amor y amistad comparten más de lo que parece La amistad profunda a la que se refiere Arthur C. Brooks tampoco significa que una relación de pareja tenga que convertirse simplemente en una amistad. Precisamente, uno de los elementos que diferencia ambos vínculos es la dimensión romántica y física. 

"Las relaciones de amor y amistad comparten componentes clave como la intimidad, el apoyo emocional y la confianza. La diferencia principal entre estas dos relaciones está en la presencia de la atracción física y la conexión romántica que son características del amor romántico. A veces, estos componentes pueden llegar a confundirse fruto también de los momentos que estemos pasando y de las necesidades que tengamos", comenta Rebeca Cáceres Alfonso, doctora en Psicología y psicóloga sanitaria, directora de Tribeca Psicólogos.

chica playa chico© Getty Images

Su explicación permite completar la idea de Arthur C. Brooks: una pareja puede necesitar una base de amistad para sostenerse en el tiempo, pero eso no elimina los componentes que convierten ese vínculo en una relación amorosa. Intimidad, confianza y apoyo emocional pueden convivir con la atracción, el deseo y la conexión romántica.

El amor cambia, pero no tiene por qué desaparecer Quizá una de las ideas más interesantes de esta reflexión sea que una relación no tiene que parecerse a sí misma en todas sus etapas para seguir siendo feliz. La intensidad puede transformarse en tranquilidad, la novedad en complicidad y la necesidad constante de estar juntos en la certeza de saber que existe un lugar seguro al que volver.

chica pensativa© Getty Images

El reto no estaría, por tanto, en perseguir eternamente el sentimiento de los primeros meses, sino en cuidar aquello que aparece después. Porque enamorarse puede depender en buena medida de la química, la novedad y la atracción; permanecer juntos, en cambio, requiere construir una relación en la que además de amantes se pueda ser compañero, confidente y amigo.