A veces sucede que, en determinados momentos difíciles, piensas que todo tu mundo se viene abajo. Atravesar una situación complicada puede llevar consigo la aparición de pensamientos intrusivos que te empujen a imaginar situaciones hipotéticas, como que te quedarás sin trabajo, que no serás capaz de superar un obstáculo o, incluso, que tu pareja se distanciará o no podrás sostener una relación. Sin embargo, una de las frases del autor Gabriel García Márquez parece señalar todo lo contrario: "El amor se hace más grande y noble en la calamidad".
Quién fue Gabriel García Márquez
Inspiración incluso para el Estadio Shakira, que incluyó un Macondo Park en homenaje a Cien años de soledad, la obra del escritor, guionista y periodista Gabriel García Márquez sigue marcando generación tras generación. Nacido en Colombia en 1927, es uno de los autores más reconocidos de los siglos XX y lo que vamos del XXI, y está considera uno de los creadores del movimiento del realismo mágico.
En 1982 recibió el Premio Nobel de Literatura por estas novelas en las que la ficción y lo real bailan a través de un lenguaje muy particular. El 17 de abril de 2014, Gabo (como todos le llamaban) fallecía en México a los 87 años, dejando tras de sí un legado imborrable que va más allá de los libros, y esta frase es solo un ejemplo.
Sus palabras sobre el amor
La frase del escritor -"el amor se hace más grande y noble en la calamidad"- puede sorprender, pero lo cierto es que guarda mucho más sentido del que parece en su primera lectura, según la psicología. Lara Ferreiro (@psicologa_laraferreiro), autora y psicóloga así lo expresa: "Gabriel García Márquez exploró a lo largo de su obra la capacidad del amor para resistir el paso del tiempo, las pérdidas y las adversidades. La idea de que el amor se fortalece en la calamidad encierra la reflexión psicológica de que el amor no se demuestra únicamente cuando todo funciona, sino también cuando aparecen los problemas y decidimos acompañar a la persona que tenemos al lado. En los momentos felices resulta relativamente sencillo mantener una relación, pero cuando llegan las dificultades es cuando descubrimos hasta qué punto existe un compromiso emocional auténtico".
La especialista advierte, no obstante, de que atravesar una crisis no garantiza que una pareja salga reforzada: "Desde la psicología de pareja sabemos que las crisis pueden actuar como una prueba de resistencia del vínculo. Una enfermedad grave, un despido, la pérdida de un ser querido, una situación económica complicada o un problema familiar pueden provocar miedo, incertidumbre, tristeza y mucho estrés. Sin embargo, cuando ambos miembros de la pareja consiguen afrontar estas situaciones como un equipo, pueden desarrollar una intimidad emocional que quizá no habían experimentado anteriormente. La adversidad no fortalece automáticamente una relación; lo que puede fortalecerla es la manera en que ambos se cuidan mientras atraviesan esa adversidad", señala Lara Ferreiro.
¿Qué significa la frase de Gabriel García Márquez?
Antes de analizar las razones psicológicas, conviene entender a qué nos referimos cuando hablamos de una calamidad en el terreno sentimental. No siempre tiene que tratarse de un acontecimiento extraordinario: "En el terreno sentimental, hablamos de calamidades cuando la pareja atraviesa circunstancias especialmente difíciles que ponen a prueba su estabilidad emocional. No tienen que ser necesariamente situaciones extremas un periodo prolongado de desempleo, una crisis de salud mental, la enfermedad de un familiar o una etapa de gran incertidumbre también pueden convertirse en pruebas importantes para una relación".
La vulnerabilidad que aparece en estas circunstancias también puede modificar la manera en que nos relacionamos. Cuando dejamos de sentirnos seguros o necesitamos ayuda, descubrimos cómo responde la persona que tenemos al lado y si somos capaces de expresar nuestras necesidades sin temor al rechazo.
En palabras de la experta, "La calamidad nos enfrenta a nuestra vulnerabilidad. Cuando todo va bien solemos mostrar nuestra versión más alegre, segura e independiente, pero cuando sufrimos aparecen nuestros miedos, inseguridades y necesidades de protección. En esos momentos descubrimos si nuestra pareja puede convertirse en una figura de apoyo emocional. El amor puede fortalecerse cuando sentimos que, incluso en nuestra peor versión o durante nuestra etapa más difícil, seguimos siendo queridos, respetados y acompañados".
Toda calamidad puede llevarte a un lugar mejor
Las dificultades pueden revelar aspectos de una relación que permanecían en un segundo plano durante las etapas más tranquilas. Para la psicóloga Lara Ferreiro, "una de las grandes enseñanzas de las crisis es que nos ayudan a distinguir las relaciones basadas en la conveniencia de aquellas que se sostienen en un compromiso emocional auténtico. Cuando tenemos éxito, dinero, salud y una vida agradable, resulta más sencillo mantener relaciones y compartir buenos momentos. Sin embargo, cuando perdemos alguna de estas cosas, descubrimos quién está dispuesto a acompañarnos incluso cuando la situación deja de ser cómoda. En la pareja ocurre algo parecido, pues en estas situaciones más vulnerables, demuestra su compromiso mediante acciones", explica la experta.
Esta experiencia también puede influir en la confianza que depositamos en la otra persona. "Desde la psicología, esto se relaciona con la confianza y la seguridad emocional. Cuando nuestra pareja no desaparece ante la primera dificultad, nuestro cerebro incorpora información sobre su fiabilidad, lo que puede reforzar el vínculo de apego. Es importante matizar que no todas las personas que se alejan lo hacen por interés, ya que algunas carecen de recursos emocionales para afrontar determinadas situaciones. No obstante, sentir que alguien nos elige también cuando la vida se complica puede ser una de las experiencias más profundas de amor y compromiso", explica la especialista.
Cuando el cerebro encuentra un espacio seguro
El apoyo de la pareja no es únicamente una cuestión sentimental. Sentirnos acompañados durante una situación amenazante puede influir en cómo experimentamos el estrés y afrontamos el miedo. La presencia de alguien en quien confiamos puede convertirse en una fuente de seguridad en un momento en el que todo lo demás parece incierto.
Lara Ferreiro explica que "cuando atravesamos una situación dolorosa o amenazante, nuestro organismo activa sistemas relacionados con el estrés y la supervivencia. La amígdala participa en la detección de amenazas, el hipotálamo interviene en la respuesta fisiológica al estrés y puede aumentar la liberación de cortisol. Si esta situación se mantiene durante mucho tiempo, podemos experimentar ansiedad, irritabilidad, agotamiento emocional y dificultades para dormir. Sin embargo, la presencia de una pareja cariñosa y fiable puede ayudar a regular estas respuestas, haciendo que nos sintamos menos amenazados y más protegidos".
La experta también alude a una investigación publicada en 2006 en Psychological Science, dirigida por el neurocientífico James Coan. "Analizó mediante resonancia magnética funcional a 16 mujeres casadas mientras anticipaban una posible descarga eléctrica. Los investigadores observaron que, cuando sujetaban la mano de sus maridos, disminuía la activación de determinadas regiones cerebrales relacionadas con la amenaza. Además, el efecto era mayor en las mujeres que describían matrimonios de mejor calidad. Es decir, una relación segura puede ayudar a nuestro cerebro a afrontar el miedo, porque sentirnos acompañados cambia la manera en que procesamos determinadas amenazas".
El cariño en pareja
En una crisis, el amor puede expresarse de formas muy concretas. Preparar la comida cuando el otro está enfermo, acompañarlo a una consulta médica, escucharle cuando necesita desahogarse o asumir temporalmente ciertas responsabilidades son maneras de demostrar que estamos presentes. En ocasiones, el apoyo práctico resulta tan importante como encontrar las palabras adecuadas.
La psicóloga Lara Ferreiro señala que "Cuando nuestra pareja atraviesa una calamidad, poder ayudarla puede despertar sentimientos de utilidad, satisfacción personal y propósito. Prepararle una comida cuando está enferma, acompañarla a una consulta médica, escucharla durante una crisis o encargarnos de responsabilidades que temporalmente no puede asumir son gestos que expresan amor de manera concreta".
Ese cuidado también puede reforzar el sentimiento de conexión, siempre que no implique olvidarnos de nosotros mismos. Como explica la experta, "Desde la psicología, ayudar a una persona querida puede reforzar nuestra percepción de competencia y nuestra identidad como pareja. Sentimos que tenemos un papel importante en su vida y que podemos contribuir a aliviar su sufrimiento. Eso sí, cuidar debe ser una elección y no una obligación que anule nuestras propias necesidades: el amor sano consiste en acompañar, no en convertirnos permanentemente en salvadores del otro".
La vulnerabilidad puede generar intimidad
En los primeros momentos de una relación es habitual que intentemos mostrar nuestra mejor versión. Podemos procurar parecer más seguros, esconder algunas inseguridades o evitar hablar de aquello que nos hace sentir vulnerables. Sin embargo, Lara Ferreiro advierte que "las calamidades rompen esa imagen idealizada y nos obligan a mostrarnos tal y como somos. Lloramos, reconocemos que tenemos miedo, expresamos nuestra impotencia y dejamos que la otra persona conozca partes de nosotros que normalmente mantenemos protegidas", explica Lara Ferreiro.
La reacción de la pareja ante esa apertura emocional puede marcar una diferencia importante. La especialista respalda esta teoría con otro estudio publicado en Journal of Family Psychology , un análisis que, tras examinar a 98 mujeres con cáncer de mama y sus parejas, "encontró que la percepción de una respuesta comprensiva por parte del compañero desempeñaba un papel importante en la relación entre la comunicación emocional y la intimidad. Cuando enseñamos nuestras heridas y recibimos comprensión en lugar de rechazo, sentimos que podemos ser nosotros mismos sin miedo a perder el amor del otro".
El 'nosotros' en vez de 'yo'
Una crisis obliga a reorganizar la vida cotidiana. Hay que tomar decisiones, repartir responsabilidades, revisar prioridades y, en ocasiones, renunciar temporalmente a determinados planes. La forma en que una pareja gestiona estos cambios puede influir en la sensación de que ambos trabajan en una misma dirección. En ese sentido, la experta señala que, en los momentos de tranquilidad, "cada miembro de la pareja puede mantener sus rutinas, responsabilidades y objetivos individuales sin necesidad de coordinarse demasiado. Sin embargo, cuando aparece una crisis, ambos deben tomar decisiones, reorganizar prioridades, repartir tareas y buscar soluciones conjuntas. Una dificultad económica, por ejemplo, puede obligar a revisar los gastos familiares, modificar planes y realizar sacrificios compartidos. Si ambos afrontan el problema desde la cooperación, empiezan a percibir la relación como un proyecto común y no como la suma de dos vidas independientes".
Este modo de afrontar los problemas se relaciona con el concepto de afrontamiento diádico, que estudia cómo los miembros de una pareja gestionan conjuntamente el estrés. En palabras de la experta, "En psicología existe un concepto llamado afrontamiento diádico, que describe cómo dos personas gestionan conjuntamente el estrés. La conclusión fue que no importa únicamente la gravedad de lo que nos sucede, sino nuestra capacidad para dejar de pensar en términos de 'tu problema' o 'mi problema' y empezar a pensar en 'cómo podemos afrontarlo juntos'".
Crisis que se transforman en más confianza
No siempre sabemos cómo responderemos ante una dificultad hasta que tenemos que afrontarla. Una pareja puede llevar años compartiendo una vida agradable y descubrir solo cuando aparece un problema serio cómo se organiza, cómo se comunica o qué recursos tiene para sostenerse emocionalmente. Superar una etapa complicada no elimina la incertidumbre, pero puede aportar una experiencia compartida a la que recurrir en el futuro.
"En cambio, cuando dos personas han superado juntas una enfermedad, una pérdida económica o un acontecimiento traumático, cuentan con una experiencia real que demuestra su capacidad de adaptación. Esa experiencia puede reforzar la confianza y generar la sensación de que disponen de recursos emocionales para afrontar futuros problemas", señala Lara Ferreiro.
La especialista relaciona esta confianza con la autoeficacia, concepto desarrollado por el psicólogo Albert Bandura. "Hace referencia a la confianza en nuestra capacidad para afrontar desafíos. Aplicado a la pareja, podemos hablar de una mayor confianza en los recursos compartidos. Sabemos que podemos escucharnos, apoyarnos, negociar y buscar soluciones cuando las circunstancias se complican. Haber superado una tormenta juntos no garantiza que podamos superar todas las siguientes, pero puede proporcionarnos la seguridad de que contamos con herramientas para intentarlo. La crisis se transforma así en una prueba de resistencia superada y en una fuente de confianza para el futuro".
Empatía y comprensión
El estrés puede modificar nuestro comportamiento y hacer que reaccionemos de maneras que la pareja no siempre comprende. De hecho, la experta Lara Ferreiro explica que "muchas discusiones de pareja surgen porque interpretamos el comportamiento del otro sin comprender realmente lo que está sintiendo. Podemos pensar que está distante porque ya no nos quiere, que está irritable porque no nos respeta o que necesita estar solo porque ha perdido el interés. Sin embargo, cuando atravesamos una situación dolorosa y aprendemos a escuchar lo que hay detrás de esas reacciones, podemos desarrollar una comprensión mucho más profunda de sus emociones. Empezamos a mirar a nuestra pareja con mayor sensibilidad y dejamos de interpretar todas sus conductas desde una perspectiva exclusivamente personal".
La empatía también implica aceptar que no todas las personas gestionan el sufrimiento de la misma forma. "La empatía permite reconocer que el sufrimiento puede manifestarse de maneras muy diferentes. Algunas personas necesitan hablar constantemente de lo que les sucede, mientras que otras prefieren el silencio o requieren más tiempo para procesar sus emociones. Comprender estas diferencias favorece una respuesta más sensible y menos defensiva", apunta la psicóloga.
De la idealización al amor realista
Las crisis pueden mostrar aspectos de nuestra pareja que no conocíamos o que no habíamos tenido que afrontar hasta entonces. Aparecen las limitaciones, los miedos y las contradicciones, pero también la posibilidad de aceptar que la persona a la que queremos no tiene que mostrarse fuerte en todo momento. El vínculo puede evolucionar cuando dejamos de exigir una versión idealizada del otro y aprendemos a relacionarnos con alguien real.
Sobre esto, lpsicóloga Lara Ferreiro explica que "cuando una pareja consigue aceptar estas imperfecciones sin perder el respeto ni el cariño, el amor puede volverse más maduro. Dejamos de querer únicamente la imagen idealizada que habíamos construido y empezamos a valorar a una persona real, con fortalezas, heridas, contradicciones y vulnerabilidades. Amar de forma madura no significa justificar cualquier comportamiento, sino comprender que nadie puede mostrarse fuerte, alegre y equilibrado todos los días. La aceptación de la imperfección puede transformar un enamoramiento idealizado en un compromiso más profundo y consciente".
Recuerdos que refuerzan
La historia de una relación no se construye únicamente con viajes, celebraciones y momentos felices. También forman parte de ella las etapas en las que ambos han tenido que adaptarse, tomar decisiones difíciles o sostenerse emocionalmente. Con el tiempo, esos recuerdos pueden convertirse en una referencia de lo que han sido capaces de superar juntos. "Las parejas construyen su historia a través de experiencias comunes: viajes, celebraciones, proyectos, decisiones importantes y pequeños momentos cotidianos. Pero también forman parte de esa historia las enfermedades que superaron, las dificultades económicas que consiguieron resolver o los periodos en los que tuvieron que sostenerse emocionalmente. Con el paso del tiempo, esas experiencias pueden adquirir un significado especial y convertirse en una prueba de lo que han sido capaces de construir juntos", señala Lara Ferreiro.
La manera en que una pareja interpreta su pasado también puede influir en su sentido de pertenencia. Como explica la especialista, "Desde la psicología narrativa sabemos que la manera en que interpretamos nuestras experiencias influye en nuestra identidad personal y relacional. Cuando dos personas recuerdan una etapa difícil como un momento en el que se cuidaron, cooperaron y consiguieron salir adelante, pueden reforzar su sentimiento de pertenencia. El recuerdo de una crisis puede dejar de ser únicamente una experiencia de sufrimiento y convertirse también en una historia de superación compartida. No se trata de romantizar el dolor, sino de reconocer el valor emocional de haberse acompañado cuando las circunstancias eran especialmente adversas".
La parte buena de una crisis de pareja
Las rutinas y las obligaciones cotidianas pueden hacer que una relación quede relegada a un segundo plano. En determinadas circunstancias, esa toma de conciencia lleva a revisar las prioridades y a prestar atención a necesidades que antes pasaban inadvertidas. La psicóloga Lara Ferreiro señala que "En la vida cotidiana podemos acabar dando por sentada nuestra relación. Sin embargo, una calamidad puede alterar completamente nuestras prioridades y recordarnos que la salud, el tiempo compartido y las relaciones afectivas tienen un valor que a veces olvidamos. Cuando aparece la posibilidad de una pérdida importante, podemos tomar mayor conciencia de lo significativa que es nuestra pareja".
La especialista concluye que "Desde la psicología, estos momentos pueden provocar una reevaluación de valores y prioridades. Algunas personas descubren que determinadas discusiones carecían de importancia, que necesitaban dedicar más tiempo a su relación o que habían descuidado la expresión del cariño. También pueden comprender que amar no consiste únicamente en experimentar sentimientos agradables, sino en realizar elecciones conscientes de cuidado y compromiso. El amor se fortalece cuando, después de conocer las dificultades de la vida y las limitaciones de nuestra pareja, seguimos eligiendo construir un futuro juntos desde la libertad, el respeto y la reciprocidad".
Cuando el amor necesita límites
Que una crisis pueda acercar a una pareja no significa que haya que soportar cualquier situación en nombre del amor. La adversidad no justifica el maltrato, el control, la humillación ni una relación en la que una persona asume permanentemente el papel de cuidadora mientras la otra desatiende sus necesidades. Tampoco permanecer juntos a toda costa demuestra necesariamente un compromiso más profundo.
La idea que se atribuye a Gabriel García Márquez invita, más bien, a observar cómo se comporta una pareja cuando la vida se complica. El apoyo mutuo, la empatía, la capacidad de reparar los conflictos y la voluntad de afrontar los problemas en equipo pueden convertir una etapa dolorosa en una experiencia de crecimiento compartido. Pero para que eso suceda, ambos deben sentirse respetados y cuidados.




















