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Sandra Barneda y Pascalle Paerel desvelan los secretos de su historia de amor: "Nos enamoramos a la vieja usanza, escribiéndonos"


Se conocieron a través de un 'app' y su primera cita fue a ciegas en la noche de París. La presentadora y la exbailarina holandesa repasan su viaje emocional hasta darse el 'sí, quiero'


Pascalle tiene claro que la clave de su relación está en la comunicación y la libertad. "Es sano echarse de menos a veces", asegura. Para ambas, mantener sus propias rutinas, carreras y ambiciones es tan importante como cuidar el tiempo que comparten. Un equilibrio que les permite crecer individualmente, apoyarse mutuamente y seguir eligiéndose cada día, incluso cuando la distancia se interpone entre ellas© @sandrabarneda
Luis NemolatoDirector especiales ¡HOLA!
Belén JuanRedactora ¡HOLA!
9 de octubre de 2026 a las 13:27 CEST

Tal vez sea un error amar para sobrevivir, pero lo cierto es que, si te fijas, solo hay quien ama demasiado y quien lo hace… muy poco. Sandra y Pascalle son de las que aman pese a todo y todos. Cuando ese “todo”, además, es el universo. O lo que está fuera de esa corriente eléctrica que hay entre las dos y emite en una única frecuencia. Ellas serían de ese tipo de enamoradas que prefieren haber olido una vez el cabello de la otra, un beso de sus labios o una tibia caricia de sus manos antes que vivir toda la eternidad sin estar juntas. O mejor dicho, sin saber que se pertenecen, aunque les separen cientos de kilómetros. Por eso se casan. Porque desde que se dieron cuenta de que querían pasar el resto de su vida una al lado de la otra, quieren que el resto de sus vidas comience lo antes posible. Eso está a punto de cumplirse. Este sábado. Mañana.

Porque el destino tiene estas cosas, que empiezas hablando por un app que, sobre el papel, no tiene nada de romántico y en realidad acababas de encontrar a tu alma gemela, la de otra mujer, de un país y una lengua distinta a la tuya, pero hablaba en tu mismo idioma… Ésta no es la historia de una culminación sino la de un nuevo comienzo, pero no adelantemos acontecimientos, hoy, ahora, aquí, toca hablar de cómo Sandra llegó a la vida de Pascalle. O al revés. 

Sandra junto a su futura mujer© @sandrabarneda
Sandra y Pascalle se conocieron a través de una app de citas y se enamoraron a base de mensajes. Su primer encuentro fue en París, donde comenzó una historia que mañana las llevará al altar

De cómo una estrella de la tele, a la que vemos cada semana colándose en nuestro salón desde una playa paradisiaca poniendo orden en las flechas de Cupido, se vio un día atravesada por una cuando, por cuestiones del corazón, se había puesto coraza. O como una holandesa exprimera bailarina del Dutch National Ballet, a pesar llevar el mar del norte en sus ojos, decidió liarse la manta a la cabeza —cual zapatilla (roja) a la pantorrilla— y deslumbrarse por el sol del Mediterráneo. Porque sucedió así. Sandra tenía reservas pero ganas, Pascallelo tenía todo en contra, pero sin red, ella saltaba. Con un app, vale, pero ten en cuenta que no se trata del cómo sino del con quién.... Que por mucho siglo XXI en que estemos hay cosas que no cambian, las historias de amor por ejemplo. Que todas son distintas desde el principio de los tiempos pero todas son iguales. Chica conoce a chica y se enamoran. Te la contamos. Te la cuentan ellas.

¿Cómo os conocisteis?

Sandra: Para mí, nuestra historia es de esas que están predestinadas. Yo tenía el corazón un poco partido y ninguna intención de conocer a nadie. No había dejado de creer en el amor, porque siempre me he sentido muy afortunada: tengo unos amigos maravillosos y una familia que me quiere mucho. Estoy rodeada de amor. Pero llevaba bastantes meses con esa tristeza del desamor, y mis amigos me veían con esa melancolía. Marta Torné me habló de una aplicación de citas y yo no creía nada en aquello. Pero ella, Paz Torralba, de The Beauty Concept, y otros amigos me animaron a probar. Era una aplicación en la que tenían que aceptarte. Puse unas fotos cualquiera y me hice un perfil rápido. Y apareció Pascalle. Solo utilicé aquella aplicación para hablar con ella, para conocerla. No hablé con nadie más. Por eso digo que fue como encontrar una aguja en un pajar. Yo me iba a República Dominicana a grabar durante dos meses y medio, así que nos enamoramos, de alguna manera, a la vieja usanza: escribiéndonos. Durante ese tiempo nos enviábamos un mensaje cada día. Y cada día ese mensaje era más largo. No hablamos por teléfono ni hicimos una sola videollamada. Solo palabras. Creo que al mes de escribirnos yo ya me estaba enamorando de ella. Decidimos conocernos en persona en un punto intermedio entre Madrid y Ámsterdam. Nos encontramos en París. Y París nos unió. 

Pascalle: Fue en medio de la noche después de un retraso en el tren de un montón de horas. Nunca habíamos hablado por teléfono ni hecho videollamada, así que fue casi una cita a ciegas. Desde el momento en que nos vimos, nunca nos soltamos realmente.

Sandra: Cuando pienso que fue la única persona con la que hablé en aquella aplicación y que, siendo de dos países distintos, con una diferencia de edad y unas circunstancias complicadas, hoy estamos dándonos el "sí, quiero"… Me parece increíble. De verdad, increíble.

 Y… ¿quién se enamoró primero…?

Sandra: Es algo que nunca nos hemos preguntado. Yo diría que nos enamoramos más o menos a la vez… ¡A ver qué responde Pascalle!

Pascalle: Ocurrió gradualmente para ambas ¿no?. Probablemente estábamos igual de enamoradas e igual de locas por empezar esta aventura. Sandra… Mantuvo un pequeño muro a su alrededor al principio, mientras que yo fui más espontánea y directa y entré en la relación con todo mi corazón desde el principio.

¿Recordáis que llevabais puesto?

Sandra: Creo que yo llevaba unos pantalones en blanco y negro y una camisa negra. De Pascalle recuerdo que llevaba el pelo recogido, pero, sobre todo, recuerdo su abrazo. Medio un abrazo enorme. Eso es lo primero que me viene a la memoria de aquel momento.

Pascalle: Sinceramente, no recuerdo exactamente lo que llevaba puesto, excepto que llevaba tacones. Solo la recuerdo a ella. Me causó una impresión tan fuerte que ni recuerdo lo que llevaba yo.

Pascalle Paerel, en un concierto junto a Sandra Barneda© REDES SOCIALES
"Nos enamoramos más o menos a la vez", confiesa Sandra. Pascalle, por su parte, reconoce que fue más espontánea y que entró en la relación "con todo su corazón" desde el principio

¿Conoceros rompía vuestros esquemas/planes?

Pascalle: Por completo. Mi vida personal cambió enormemente, incluyendo mudarme y dividir mi vida entre países. Nada de eso estaba planeado, pero desde el principio tuve la fuerte sensación de que este era un camino que debía seguir. A veces el amor cambia todos los planes que creías tener.

Sandra: Para mí, también. Rompía absolutamente todos mis esquemas. Al principio no podía imaginar que llegaríamos tan lejos. Creo que incluso a mis amigos, aunque me veían muy feliz, les costaba imaginar que acabaríamos aquí, dándonos el "sí, quiero".

Sandra, en tus novelas sueles hablar del destino y de las vueltas que da la vida. ¿Sientes que os encontrasteis en el momento vital idóneo para ambas?

Absolutamente. Creo que era el momento de encontrarnos. Con todo lo que te he contado, habiendo sido ella la única persona con la que hablé en aquella aplicación, siento que el destino, o el universo, la puso en mi camino. Y te das cuenta de que, cuando es, es.

Echando la vista atrás, ¿dirías que Sandra llegó en el momento indicado a tu vida?

Pascalle: Te diría que sí y no. Sobre el papel fue un momento increíblemente inconveniente porque mi situación personal era complicada. Pero en el fondo, creo que llegó exactamente en el momento adecuado. Quizás ella llenó la última pieza que aún no me daba cuenta de que me faltaba.

Un 'selfie' de Barneda y Pascalle © @sandrabarneda
Este romance rompió todos sus planes y esquemas. Pascalle tuvo que mudarse y dividir su vida entre países, mientras Sandra reconoce que al principio ni siquiera imaginaba que su historia llegaría tan lejos. "A veces el amor cambia todos los planes que creías tener", resume Pascalle

¿Qué significáis la una para la otra en vuestra vida a día de hoy?

Sandra: Pascalle ha significado encontrar algo que creo que llevaba persiguiendo toda mi vida: la belleza del amor. Es bella por dentro y por fuera, a un nivel mucho más profundo de lo que puedo explicar. Tiene una sensibilidad enorme y una inteligencia emocional muy grande. Una de las cosas que más me gustan de ella es su determinación, su fuerza. Pero es una fuerza suave, firme e incluso dulce. Encontrar a alguien que te acepta en tus flaquezas y en tus aciertos, y que te lo demuestra con naturalidad, sin forzar nada, es maravilloso. Simplemente te acepta.

Pascalle: Sandra significa amor, aventura, hogar, el futuro y también cierta paz. Ella también me ha aportado un gran crecimiento personal. Cuando estamos juntas, el mundo que nos rodea a menudo parece desaparecer. Ya no puedo imaginar mi vida sin ella, y tampoco querría hacerlo.

¿Cómo sois cada una? y ¿Cómo definís vuestra pareja?

Pascalle: Yo soy sensible, empática, terca y normalmente tengo muy claro lo que quiero.Sandra es como un camaleón: fuerte, ambiciosa e inteligente, pero también muy sensible, pura y a veces más vulnerable de lo que la gente podría esperar. Juntas nos complementamos. No importa si estamos en una tienda de campaña bajo la lluvia o en un hotel super bonito; si estamos juntas, todo está bien. Incluso la diferencia de idioma nos ha enseñado a escucharnos, observarnos y sentirnos mutuamente con más cuidado.

Sandra: Creo que somos una pareja muy equilibrada. Tenemos muchas cosas en común:somos dos mentes inquietas, no nos gusta nada aburrirnos y, a la vez, somos muy familiares y muy de nuestros amigos. También disfrutamos mucho de estar las dos a solas y nos gusta hablar las cosas. Creo que nos complementamos muy bien.

¿Cómo ha sido vuestra relación durante este tiempo? Qué escollos o dificultades habéis tenido que salvar para seguir juntos?

Pascalle: Los primeros dos años fueron los más difíciles porque tuvimos que aprender a conocernos realmente a través de dos países y dos vidas muy ocupadas. Hubo diferencias de idioma, diferencias culturales y muchos malentendidos. Los viajes también pueden ser agotadores, especialmente porque tengo una hija pequeña y no podemos simplemente elegir un país y mudarnos juntas. Pero con tiempo, comunicación y confianza, se ha vuelto mucho más fácil. Los momentos difíciles también nos han unido más.

Sandra: Al principio, tal y como dice Pascalle, fue todo como un remolino de emociones, un torrente. Muchos viajes, arriba y abajo, y ese proceso de aprender a leernos la una a la otra, de adaptarnos, de conectar con el núcleo de cada una para empezar a latir al mismo compás. No ha sido fácil… Pero creo que siempre hemos tratado de encontrar el equilibrio y, cuando lo perdíamos, de volver a buscarlo juntas.

Sandra Barneda y Pascalle Paerel en un retrato la mar de enamoradas© @sandrabarneda
Aunque la llegada de Sandra coincidió con una etapa complicada de su vida, Pascalle reconoce que fue el momento indicado. "Quizás ella llenó la última pieza que aún no me daba cuenta de que me faltaba", confiesa

¿Cuál es vuestra receta para estar juntas?

Sandra: Creo que… Elegirnos cada día, querer estar juntas y buscar siempre la solución entre las dos.

Pascalle: Comunicación y libertad. Al principio pensábamos que la distancia solo podría ser un problema, pero ahora también vemos el valor de tener nuestras propias rutinas, carreras, ambiciones y enfoque. Es sano echarse de menos a veces. La clave es mantenerse conectadas, darnos libertad mutuamente y aún así asegurarnos de pasar el mayor tiempo posible juntas.

¿Qué han aportado las diferencias entre Ámsterdam y España a vuestra relación?

Pascalle: Ámsterdam definitivamente no es tan tranquila como la gente imagina: vivimos justo en el centro, aunque los paseos nocturnos por los canales son muy románticos. Lo que me encanta de España es la calidez social: comidas que se convierten en cenas, planes espontáneos y la forma en que la familia y los amigos se incluyen con tanta naturalidad. Intento llevar esa apertura y calidez a mi vida en los Países Bajos. También me encanta el temperamento español y el hecho de que nadie deja de hablar nunca.

Sandra: A mí me ha enriquecido muchísimo. Abrirse a otra cultura es abrir la mente.Además, Ámsterdam me da ese anonimato que disfruto tanto. Me apasionan sus noches, el reflejo de los faroles sobre el agua de los canales… Me gusta mucho. Es como vivir varias vidas en una.

Estamos en el siglo XXI. Creemos que hay muchas cosas que están superadas, que es todo fácil y natural, que los clichés se han quedado obsoletos, que vivís en dos mundos, el de la tele y el arte, que son abiertos por naturaleza. Pero ¿ha sido así o realmente os habéis encontrado con incomprensiones, oposiciones, dificultades…?

Sandra: Para nada. En ese sentido, todo ha sido muy sencillo. Las dos nos apoyamos muchísimo y nos admiramos mutuamente.

Pascalle: Personalmente, no mucha. Crecí en el mundo de la danza, que era casi un mundo en sí mismo, y las personas cercanas a mí siempre han apoyado mis decisiones. Algunas personas no entendían por qué complicaba más mi vida eligiendo una relación entre países, pero nunca sentí una verdadera resistencia por parte de las personas que importaban. Tiendo a seguir mi corazón en lugar de dejar que las opiniones de otras personas decidan mi vida.

Pascalle tiene claro que la clave de su relación está en la comunicación y la libertad. "Es sano echarse de menos a veces", asegura. Para ambas, mantener sus propias rutinas, carreras y ambiciones es tan importante como cuidar el tiempo que comparten. Un equilibrio que les permite crecer individualmente, apoyarse mutuamente y seguir eligiéndose cada día, incluso cuando la distancia se interpone entre ellas© @sandrabarneda
Pascalle tiene claro que la clave de su relación está en la comunicación y la libertad. "Es sano echarse de menos a veces", asegura. Para ambas, mantener sus propias rutinas, carreras y ambiciones es tan importante como cuidar el tiempo que comparten. Un equilibrio que les permite crecer individualmente, apoyarse mutuamente y seguir eligiéndose cada día, incluso cuando la distancia se interpone entre ellas

Y para ti, Sandra ¿Cómo es sacar la esfera pública de la vida privada?

Es algo que siempre he hecho. Ahora, con las redes sociales, compartes más de tu vida, pero siempre he cuidado qué comparto y qué guardo para mí. En mi caso, creo que es muy importante alimentar a mi "personaje anónimo": el que pasea, va al mercado, a un restaurante y hace su vida cotidiana, aunque la gente me reconozca por la calle. No dejo de hacer esas cosas. Ya no me resulta difícil separar esas dos facetas, porque llevo muchosaños haciéndolo.

Vayamos a la boda, ¿Quién se declaró a quién y cómo fue ese momento?

Sandra: Yo apuesto por la doble pedida. Primero se lo pedí yo, un día de San Valentín. Me puse tan nerviosa que, para ser sincera, no fue una gran pedida, ¡para qué te voy a contar! Luego Pascalle lo hizo muy bien: preparó una carta lacrada y montó un picnic al atardecer. Fue precioso. Así que… ¡one point para Holanda! 

Pascalle: Lo hice en Candeleda… Y la carta tenía ¡cuatro páginas! Fue increíblementeespecial y fue en el mismo lugar donde ahora nos vamos a casar.

¿Qué ha hecho que ahora hayáis decidido dar el paso ahora? 

Pascalle: A veces tomamos decisiones espontáneas y un poco locas. Teníamos muchas ganas de casarnos mientras nuestros padres pudieran estar y mientras nos hiciera buen tiempo… Y que no queríamos esperar otro año. Preguntamos si era posible organizarlo todo en tres meses, la gente nos dijo que sí, y pensamos: ¿por qué no? Simplemente hagámoslo.

Sandra: Es que creo que… simplemente el momento llega. No hay un porqué concreto, es un conjunto de cosas que te hacen sentir que es ahora. Llega la hora y dices: "Pues venga, ¡hay que empezar a organizar!".

Sandra Barneda y Pascalle Paerel en una tierna fotografía© @sandrabarneda
Sandra apostó por una doble pedida de mano. La primera fue cosa suya, en San Valentín, aunque los nervios le jugaron una mala pasada. Pascalle tomó el relevo con una carta lacrada y un picnic al atardecer que Sandra recuerda como un momento precioso. "¡'One point' para Holanda!", bromea

Casaros estuvo siempre en vuestra cabeza (incluso antes de conoceros) o es algo que ha surgido?

Sandra: En mi caso, casarme no era algo que tuviera siempre en mente. Sí hubo alguna tentativa anterior, pero no era algo que persiguiera. Ahora, quizás porque soy más mayor, entiendo cada vez más la belleza de ese compromiso y de ese momento. Es como un símbolo, como un clic: "Te elijo a ti".

Pascalle: En mi caso, yo, siempre había soñado con tener hijos, pero no con el matrimonio. Nunca estuve en contra; simplemente no era algo que hubiera imaginado para mí. Eso cambió cuando Sandra me lo propuso. Por primera vez pensé: sí, contigo querría esto. El sueño no era casarme; el sueño se convirtió en casarme con ella.

Vuestras profesiones tienen una gran carga creativa e intensa. ¿Qué es lo que más admiráis la una de la otra en lo profesional y en lo personal?

Sandra: Admiro muchísimas cosas de Pascalle, tanto en lo profesional como en lo personal. Tiene muchísimo talento, es muy versátil y tiene una determinación y una fortaleza mental enormes. Quizás venga de esa disciplina de bailarina de élite: cuando se propone algo, va a por ello. Admiro que haya creado una agencia desde cero, porque levantar y mantener un negocio hoy en día es muy difícil. Y admiro su humildad. Con todo el talento que tiene, no necesita demostrarlo constantemente ni hablar de ello. Eso me gusta muchísimo de ella.

Pascalle: Sandra puede hacer veinte cosas a la vez, hacerlas bien, y luego de alguna manera inventarse una vigesimoprimera. Está constantemente creando y pensando.Personalmente, me encanta que no deje de sorprenderme porque tiene muchas facetas diferentes. Pero lo que más admiro es lo realista y auténtica que se mantiene. A pesar de todo lo que ha conseguido, le encantan las cosas sencillas, la naturaleza, la familia y las amistades de verdad. Es cualquier cosa menos una diva.