No es raro que, cuando Luis Zahera ofrece entrevistas para hablar sobre sus trabajos en cine o televisión (estos días está promocionando su nueva cinta; el thriller de acción Leones en invierno) acaben saliendo el tema de su buena forma física.
EJERCICIO Y AYUNO INTERMITENTE, CLAVES DE ZAHERA PARA MANTENERSE EN FORMA
Y es que, a sus 60 años, el intérprete presenta un aspecto inmejorable que, según él mismo ha contado en más de una ocasión, se corresponde con la práctica habitual de ejercicio y una dieta cuidada.
El actor gallego explica que suele levantarse muy temprano, sobre las 5:00, para practicar deporte, y que a partir de las 19:00 ya no come nada, porque asegura que le sienta bien hacer esa ventana de ayuno intermitente.
UN DESAYUNO MUY PROTEICO
También ha desvelado más de una vez que, como desayuno, le gusta tomar tortilla, pero hecha solo con las claras. Así se lo contaba, por ejemplo, a David Broncano en la última (y única) visita este año del actor gallego a La Revuelta. “Es que soy presumida”, bromeaba Zahera, sobre el motivo que le lleva a cuidar tanto su dieta, mientras el propio Broncano le replicaba que también es su desayuno más habitual (siempre, claro, que tenga tiempo de hacerse esa tortilla porque cuando anda con más prisas, el propio Broncano cuenta que prefiere una ‘papilla’ a base de gofio, plátano, avena y leche.
CONSEJOS PARA HACER UNA TORTILLA DE CLARAS PERFECTA
Además de muy saludable y proteica, la tortilla de claras que tanto gusta a Zahera y Broncano, es sencilla de hacer. Sin embargo, conseguir que quede jugosa, sabrosa y con una textura agradable tiene sus pequeños trucos. Aquí tienes un buen puñado de tips prácticos a la hora de preparar esta receta:
- Separa las claras de las yemas con cuidado. Si utilizas huevos enteros, lo ideal es separar la clara de la yema uno a uno y en un recipiente diferente antes de añadirlas todas juntas. Así, si una yema se rompe, no tendrás que desechar el resto de las claras. Un truco sencillo es utilizar la propia cáscara, aunque también puedes ayudarte de las manos o de un separador de huevos.
- No tires las yemas. Que utilices solo las claras no significa que tengas que desperdiciar las yemas. Puedes guardarlas en un recipiente hermético en la nevera y utilizarlas después para preparar cremas, salsas, postres, tortillas, revueltos... Si no vas a utilizarlas en los próximos días, también puedes congelarlas. Para ello, bátelas suavemente mezclando una pizca de sal (para recetas saladas) o azúcar (para dulces) antes de guardarlas en un recipiente hermético. Etiqueta la fecha junto al tipo de ingrediente añadido y consúmelas en un plazo máximo de 3 meses, descongelándolas siempre en el frigorífico.
- Utiliza claras pasteurizadas si buscas comodidad. Las claras que se venden en botella son una opción práctica, especialmente si preparas tortillas con frecuencia. Además, te permiten controlar fácilmente la cantidad que utilizas y evitan tener que separar huevos cada vez. Una vez abierto el envase, recuerda conservarlo según las indicaciones del fabricante.
- Bate las claras, pero sin pasarte. No necesitas montarlas como si fueras a preparar un merengue. Basta con batirlas ligeramente hasta que queden homogéneas y aparezca algo de espuma en la superficie. Esto ayuda a conseguir una tortilla más aireada y con una textura mucho más agradable.
- Añade sabor desde el principio. Una de las principales quejas de las tortillas de claras es que pueden resultar algo insípidas. La solución está en utilizar bien los condimentos: pimienta negra, ajo en polvo, cebolla en polvo, pimentón, orégano, curry, hierbas provenzales, albahaca o una pizca de chile pueden cambiar completamente el resultado sin necesidad de añadir muchas calorías.
- No tengas miedo a incorporar verduras. Espinacas, champiñones, calabacín, cebolla, pimiento, tomate o espárragos son excelentes opciones para dar sabor, color y volumen a la tortilla. Eso sí, intenta cocinar previamente aquellas verduras que suelten mucha agua para evitar que la tortilla quede demasiado húmeda. También puedes emplear legumbres como relleno.
- Rellenos proteicos: Pollo o pavo, atún al natural, salmón, gambas... son opciones fáciles para aumentar el contenido en proteínas y nutrientes. Si quieres añadir queso, puedes utilizar una pequeña cantidad de queso fresco, mozzarella light o algún queso que aporte mucho sabor con poca cantidad. También puedes sumar un poco de queso fresco batido o yogur griego natural para añadir un toque cremoso.
- Utiliza una buena sartén antiadherente. Este punto es fundamental. Las claras tienden a pegarse más fácilmente que el huevo entero, por lo que una sartén antiadherente en buen estado te permitirá utilizar muy poco aceite y, al mismo tiempo, conseguir que la tortilla se despegue sin romperse.
- Controla la temperatura. Una sartén demasiado caliente hará que las claras se cuajen rápidamente por fuera y puedan quedar secas. Lo mejor es cocinar la tortilla a fuego medio-bajo, dejando que se haga poco a poco. Cuando los bordes estén cuajados, pero el centro todavía conserve algo de humedad, será el momento perfecto para añadir el relleno y doblarla.
- No la cocines demasiado. Este es probablemente el secreto más importante para conseguir una tortilla de claras jugosa. Las claras contienen mucha proteína y, si se cocinan en exceso, pueden adquirir una textura seca, gomosa o incluso ligeramente chiclosa. Retírala del fuego cuando esté prácticamente cuajada: el calor residual terminará de hacerla.
- Rellénala justo antes de doblarla. Una vez que la base esté prácticamente cuajada, añade los ingredientes en una mitad de la tortilla y dóblala sobre sí misma. Así evitarás que el relleno se reseque y conseguirás un interior más jugoso.
- Juega con los contrastes. Una tortilla de claras mejora muchísimo cuando combinas diferentes texturas y sabores: verduras crujientes con queso cremoso, champiñones con espinacas, pollo con pimientos o salmón con queso fresco. Incluso un toque ácido, como unas gotas de limón o un poco de salsa picante, puede hacer que el resultado sea mucho más sabroso.
- Un chorrito de aceite puede marcar la diferencia. Una pequeña cantidad de aceite de oliva virgen extra puede mejorar el sabor y la textura de la tortilla. Puedes utilizar un pulverizador para repartir una fina capa por la sartén y controlar fácilmente la cantidad.
- No olvides los toppings. Un poco de cebollino fresco, perejil, cilantro, rúcula, semillas, pimienta recién molida o unas escamas de chile justo antes de servir pueden hacer que una tortilla sencilla parezca completamente diferente. Además, aportan sabor sin necesidad de recurrir a salsas muy calóricas.









