Los domingos tienen un significado especial en casa de Alejandra Gere. Es el día perfecto para pasar tiempo de calidad con sus hijos practicando actividades con las que todos disfrutan y que, además, son también una herramienta perfecta para perfeccionar determinadas habilidades e incluso, para fomentar el desarrollo cognitivo de los niños. De hecho, se trata de una actividad en concreto que tiene mucho que ver con la filosofía Montessori, como ella misma explica: "Los domingos los pasamos en familia. A los niños les gusta ayudar en casa y cocinar es una de sus cosas favoritas. Van a un colegio Montessori y me gusta continuar en casa esa manera de aprender: dejarles participar, probar y hacer cada vez más cosas por sí mismos. Amasan, miden y luego ayudan a recoger. Su ayuda cuenta, y ellos lo saben".
¿Qué tiene que ver Montessori con la cocina y con las tareas en casa? “Están muy relacionadas con lo que en Montessori llamamos vida práctica: actividades reales que ayudan al niño a cuidar de sí mismo, de los demás y de su entorno”, nos responde Kelly Flowers, profesora de Infantil en TEMS (The English Montessori School), de Aravaca, en Madrid (www.englishmontessorischool.com). “Lavar una fruta, preparar la mesa o regar una planta tienen un propósito que el niño comprende y un resultado que puede observar”.
Amasar requiere coordinación, medir permite explorar cantidades y seguir una receta implica organizar una secuencia de pasos.
La profesora nos cuenta que en su centro educativo, como colegio Montessori que es, le dan mucha relevancia a esa conexión entre aprendizaje y vida cotidiana. "Participar en casa permite continuar esa filosofía y transmite un mensaje muy valioso: formas parte de esta familia y tu contribución importa".
Las habilidades que cocinar fomenta en los niños
Amasar, medir y, al finalizar, ayudar a recoger implican mucho más que un mero entretenimiento. Son actividades que permiten aprender haciendo, como nos explica Kelly Flowers. "Amasar requiere coordinación, medir permite explorar cantidades y seguir una receta implica organizar una secuencia de pasos", nos indica. "También ofrecen oportunidades para concentrarse, repetir y comprobar el resultado de las propias acciones".
Nos cuenta que lo valioso aquí es el proceso. "Más allá de cómo quede la receta, el niño adquiere habilidades y experimenta la satisfacción de contribuir", nos cuenta. "Recoger también significa cuidar el espacio que comparte con los demás".
El niño, protagonista de su aprendizaje en Montessori
Las palabras de Alejandra Gere con las que pone en valor el hecho de dejar a sus hijos participar, probar y hacer cosas por sí mismos tienen mucho que ver con un aspecto clave de la pedagogía Montessori, y es que el niño es el protagonista de de su aprendizaje. Como nos explica Kelly Flowers, esto significa que el niño tiene un papel activo: explora, manipula, toma decisiones, practica y relaciona sus descubrimientos. "El aprendizaje necesita su participación, su curiosidad y su esfuerzo", afirma.
"Esta idea implica ofrecer oportunidades para que el alumno piense y actúe por sí mismo, con la orientación del educador". Es decir, no se trata de que memorice sin más o aprenda a resolver un examen sin entender de verdad aquello que ha estudiado previamente, sino de que aprenda de verdad desde la experiencia, al tiempo que se fomenta en él la curiosidad por averiguar y por saber más. "Ser protagonista también supone aprender a ejercer la libertad con responsabilidad y respeto hacia los demás", recalca la docente.
La autonomía ayuda al niño a construir confianza en sus propias capacidades.
Eso sí, eso no implica que el niño explore sin más ni que no haya un sentido en aquello con lo que experimenta para aprender, sino que, como señala Flowers, el adulto es quien prepara el entorno y presenta propuestas adecuadas, mientras que el niño participa dentro de ese marco.
Todo ello tiene que ver con un aspecto clave en el desarrollo integral de todo niño: la autonomía. "Cada pequeño logro, ponerse una prenda, servirse agua o guardar un material, le permite comprobar que puede actuar y contribuir", comenta la profesora del colegio Montessori de Aravaca. Por eso afirma que la autonomía ayuda al niño a construir confianza en sus propias capacidades.
"En TEMS, entendemos que esa autonomía se construye progresivamente, mediante oportunidades ajustadas al desarrollo de cada niño", añade. "En un ambiente Montessori, los materiales accesibles, las demostraciones claras y el tiempo para practicar facilitan ese proceso".
Flowers pone sobre la mesa un aspecto clave que muchas veces se pasa por alto, y es que también es importante aprender a pedir ayuda: "ser autónomo incluye reconocer cuándo necesitamos apoyo".






