Marina Castaño, viuda de Camilo José Cela, vuelve la vista atrás para recordar al hombre que conquistó su corazón. Este jueves, 8 de octubre, se ha sentado en el plató de Y ahora Sonsoles para recordar cómo fueron aquellos años junto a uno de los grandes nombres de la literatura española. Desde su noviazgo hasta la batalla judicial por la herencia del escritor que mantuvo con el hijo de este, Camilo José Cela Conde.
Casualidades del destino, Marina Castaño se ha sentado con Sonsoles Ónega el mismo día que se ha conocido el nombre del Nobel de Literatura 2026, que ha recaído en la poeta Anne Carson. "Es toda una experiencia. Lástima que me pilló con demasiada juventud. Pero fue inolvidable", ha recordado sobre aquel evento, en el que oficializaron su historia de amor con el escritor.
Castaño y Cela comenzaron su relación en 1985. Él tenía 68 años y ella, 28. La diferencia de edad no fue impedimento. El escritor, que entonces ya era una figura consagrada de la literatura, dejó su matrimonio con Rosario Conde para estar con la periodista, quien se convirtió en su compañera hasta el fin de sus días.
Un comienzo difícil, como ha recordado Marina Castaño: "Era una historia muy complicada. Él casado, yo casada. Era todo difícil. Pero muchas veces, te pongas como te pongas, hay cosas que son inevitables". Respecto a aquel primer encuentro, en una entrevista que le hizo en Santiago de Compostela, ha rememorado: "Yo estaba trabajando en la televisión de Galicia y hacía las entrevistas de un congreso que se celebraba en Santiago. Antes de que se iniciaran las sesiones y ponencias, un amigo en común nos presentó. A partir de ahí empezó nuestra historia".
Aunque la relación comenzó a mediados de los 80, Cela no se divorció de Rosario Conde hasta 1990, después de 46 años de matrimonio. Meses más tarde, en marzo de 1991, se dio el 'sí, quiero' con Marina Castaño por lo civil y en la más estricta intimidad. La periodista también acababa de separarse oficialmente de su primer marido, un capitán de la marina mercante. En 1998 dieron un paso más y celebraron su boda por la Iglesia, después de conseguir la anulación de sus matrimonios anteriores.
Uno de los momentos más importantes que vivieron juntos fue en sus primeros años de la relación, en 1989, cuando Cela recibió el Premio Nobel de Literatura. Marina lo acompañó a Estocolmo, oficializando su relación. Desde entonces acompañó al escritor en muchas de sus apariciones públicas. Estuvieron juntos hasta la muerte del Nobel, el 17 de enero de 2002, cuando falleció a causa de una insuficiencia cardíaca, a los 85 años.
La batalla judicial de Marina con el hijo de Cela
Tras la muerte del escritor, Marina —por decisión de Cela— se convirtió en la heredera universal de su legado, una situación que desencadenó un enfrentamiento con el hijo del escritor, Camilo José Cela Conde, y abrió una batalla familiar por la herencia que llegó hasta el Supremo.
El hijo del escritor solo obtuvo como herencia un cuadro falso de Joan Miró, mientras que el resto de las propiedades y bienes quedó en manos de la periodista. Un reparto que no gustó a Camilo José Cela Conde. Lo consideró injusto e interpuso una demanda de la que salió ganador. Los jueces le dieron la razón hasta en tres ocasiones y Marina Castaño se vio obligada a indemnizarlo.
Al respecto, la periodista ha confesado a Sonsoles: "Es algo que está superado y es algo que era esperado. Naturalmente". Marina Castaño, además, ha asegurado que, en su opinión, el legado del que fuera su marido no se ha cuidado como a ella le hubiera gustado. "Asumí la presidencia de la fundación hasta 2011 y traté de mantenerla como fundación privada. Pero en 2008, con la crisis, las dotaciones que la fundación recibía por parte privada empezaron a desaparecer. La única solución que vi fue regalarla a la Xunta de Galicia y hasta ahí puedo decir. A partir de ahí la fundación ha sido un desastre", se ha sincerado.








