Pablo Urdangarin no ha podido comenzar mejor la temporada. Su equipo, el Fraikin BM Granollers, se impuso en su primer partido de la Liga ASOBAL 2026/2027 frente al Frigoríficos Morrazo Cangas, un encuentro en el que los locales llevaron la iniciativa prácticamente de principio a fin. El hijo de la infanta Cristina tuvo un papel especialmente destacado en el Palau d’Esports de Granollers: con ocho goles, se convirtió en el máximo anotador de su equipo y en una de las figuras más determinantes del choque.
En las gradas, siguiendo cada jugada con expectación, se encontraba Johanna Zott, su pareja desde hace más de tres años. La joven catalana, que se ha convertido en un apoyo constante en la vida del jugador, no quiso perderse el debut liguero de Pablo. A menudo acuden también la infanta Cristina o incluso Iñaki Urdangarin, pero en esta ocasión Johanna estuvo acompañada únicamente por un grupo de amigos, entre los que se encontraban Cristina Fernández y su esposo, Roberto Molina, íntimos amigos de la Infanta. Otras veces es Elena Sophie, madre de Johanna, quien suele acompañarla en algunos partidos —como ocurrió en la pretemporada—.
Johanna vivió el partido con intensidad. Animó a Pablo, quien luce el dorsal 77, desde el primer minuto; siguió cada acción con atención y sufrió por lo ajustado del marcador. El encuentro terminó con un apretado 38-34, y hubo momentos en los que la joven llegó incluso a taparse los ojos para no ver el desenlace de algunas jugadas decisivas. Su implicación y cercanía con Pablo se han convertido en una imagen habitual en los partidos del Granollers.
Tras el pitido final, Pablo celebró la victoria con sus compañeros y, acto seguido, se acercó a la grada donde lo esperaba Johanna. Allí se produjo un gesto que ya es tradición entre ellos: un beso que la joven le entrega como “premio” al finalizar cada partido. En esta ocasión, este tenía un significado especial, ya que Pablo había sido el máximo goleador del encuentro. Después, el jugador tuvo un detalle muy caballeroso al besar la mano de Johanna, que recibió el gesto con una sonrisa divertida.
Una historia de amor que empezó hace tres años
La historia de Pablo y Johanna comenzó mucho antes de que se hiciera pública. Ellos se conocían de su época de estudiantes en el Liceo Francés de Barcelona. Lo que empezó como una amistad entre compañeros de clase se transformó en una relación sólida que comenzó en la primavera de 2023. Desde entonces, Johanna se ha convertido en una pieza fundamental en la vida del jugador. Estudia Medicina y compagina sus estudios con su pasión por el voleibol. Es hija de una doctora y de un profesor de una prestigiosa escuela de negocios de Barcelona, y mantiene un perfil discreto, alejado del foco mediático.
Pablo nunca ha ocultado lo feliz que está junto a ella. “Estoy contento, sí, gracias”, dijo a Europa Press cuando le preguntaron por su relación en marzo de 2023, una frase breve pero reveladora del momento personal que atravesaba entonces.
La pareja ha ido afianzando su relación con el paso del tiempo, y Johanna está plenamente integrada en la familia Urdangarin. Se la ha visto en varias ocasiones con Iñaki Urdangarin y Ainhoa Armentia, que también acuden a animar al jugador, así como con la infanta Cristina. Incluso ha coincidido con la reina Sofía, que mantiene un vínculo cercano con sus nietos y las parejas de estos. “Son buenas chicas, los hacen felices, les ha cogido mucho cariño”, asegura su entorno. De hecho, Johanna Zott ya ha compartido celebraciones, cumpleaños y momentos especiales con la familia materna de su chico.
Con este primer triunfo de la temporada y el apoyo incondicional de Johanna, Pablo Urdangarin inicia una campaña que promete ser decisiva en su carrera deportiva, marcada por la constancia, el esfuerzo y un entorno familiar que lo acompaña en cada paso.











