Cari Lapique lleva con orgullo el título de ‘abuelona’ que le puso, con cariño, su nieto Pedrito. Le encanta serlo y no se siente “nada mayor”, como nos confiesa en un excepcional reportaje que protagoniza junto a su nieta MiniCari y su sobrina Almudena en ¡HOLA!
“Una cosa es serlo y otra cosa muy distinta es sentirse”. Y a ella le gusta cuidarse. “Sentirme bien con mis nietos. Por mis nietos… y por mí. Yo me arreglo hasta para ir a clase de pilates”, nos dice entre risas.
Cari es feliz junto a los cinco: Caritina (MiniCari) y Pedro, hijos de la recordada Caritina Goyanes; y Carlos, Santi y Beltrán, hijos de Carla. Disfruta pasando tiempo con ellos y presume, de tanto en cuanto, en sus redes sociales, de sus chicos -sin ir más lejos, el pasado mes de julio, felicitaba, emocionada, en sus redes sociales, a Carlos, por su catorce cumpleaños-.
Suele decirse que los padres son los que educan y los abuelos los que consienten, pero ella no es “tan maleducadora” como lo era su marido, Carlos, que “los malcriaba las 24 horas del día. Era terrible”, señala riéndose. En su caso, tiene una inmensa suerte porque todos ellos son unos “santos”, y aunque su yerno se empeña en decirle que no debe hacerlo, “yo creo que tengo que mimarlos, y a los de Carla, pues igual. Son de un deportista que ni te lo crees”.
En lo que no hay ‘negociación’ es en las notas. Tienen que estudiar y trabajar duro para el futuro. Ellos lo saben. “Tienen la cabeza muy bien amueblada y los niños que los rodean son buenísimos también. Eso es muy importante. A mí me ha preocupado mucho lo de los amigos”.
Su mejor amiga
Ahora mismo, su hermana Myriam, es como “mi pareja”, pero la pequeña MiniCari se ha convertido en su nueva “mejor amiga”, su ‘bestie’.
“La voy a buscar al cole, estoy con ella con los deberes… A ver, alguna vez salgo a cenar con una amiga, pero eso… le molesta, que me vaya a cenar o que tenga un plan ajeno a ella no le hace ni pizca de gracia”.
Lo comparten todo, hasta sus grandes pasiones. A las dos les gusta viajar, ir de compras y la moda -algo que une a las mujeres Lapique-.
“En las tiendas, la pierdo. La tengo que localizar por teléfono”, nos cuenta Cari, porque su nieta no puede resistirse a ninguna prenda que ve en las tiendas y siente especial predilección por la de su ‘tía Ine’ (Inés Domecq). “Tooodo le gusta y, tooodo, ‘tía Ine’ se lo hace en su talla”, apunta.
Para ella, la familia siempre ha sido lo más importante, su pilar, pero no pierde tampoco de vista el trabajo, que, también, es una parte de su vida que considera esencial. “Me permite ser independiente, siempre lo he sido”.
Unicskin, Nuba, Leandra… son algunas de las firmas con las que trabaja, y también echa una mano a Diblos, que tiene “unos bolsos maravillosos”, y “con mi ropa de Yowe de siempre…”.
“Todo lo que hago me apasiona. Y la parte inmobiliaria, el pan de cada día (se ríe), prefiero que lo haga Carla. Ella se ocupa de todo”.
Su hija, explica, es una “superjefa” que no para -como ella, que tiene todas las horas del día ocupadas-, pero nunca se olvida de su madre. “Se ocupa de mí muchísimo. De todo lo mío y de mí… Tengo una suerte con ella…”. Y, por supuesto, con sus nietos.







