Hay tendencias que llegan para aportar un poco de diversión a nuestros looks. Y las messy nails son una de ellas. La inspiración viene directamente de esa estética messy que ya hemos visto en el pelo y que apuesta por lo natural, lo desenfadado y, sobre todo, por no buscar la perfección. Ahora esa filosofía se traslada a las uñas con una idea muy sencilla, que cada una sea diferente.
Aquí no hace falta decidirse por un único color ni por un solo diseño. Lunares, estrellas, brillos, rayas, dibujos o acabados especiales pueden convivir en la misma manicura. La clave está en mezclar sin miedo y conseguir que el resultado tenga personalidad. Una propuesta perfecta para despedir el verano con unas uñas divertidas, coloridas y para nada aburridas.
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© @chummy.nails'Polka dot nails'
Los lunares son un clásico que nunca falla y esta temporada también encuentran su sitio entre las messy nails. La idea es jugar con diferentes colores y hacer que cada uña tenga una combinación distinta. Los puntos pueden cambiar de tamaño, de posición e incluso de tono para que ninguna sea exactamente igual a la anterior. El resultado tiene ese aire divertido y algo espontáneo que define a esta tendencia.
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© @cristinaccalvoBicolor con estrellas
Las messy nails tampoco tienen por qué apostar siempre por una explosión de colores. Esta versión es bastante más sencilla y combina únicamente dos tonos, aunque cada uña tiene su propio detalle. Una estrella en el centro, un pequeño efecto aura o una combinación diferente hacen que la manicura tenga personalidad propia. Y lo mejor es que sigue siendo muy fácil de llevar.
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© @oliviakora_'Chromé nails'
El acabado cromado tiene algo especial que consigue transformar cualquier manicura en cuestión de segundos. En esta propuesta, cada uña puede llevar un color diferente, desde tonos intensos y llamativos hasta otros mucho más neutros. El efecto espejo aporta toda la luz que necesita el diseño y hace que no sea necesario añadir demasiados adornos. El resultado es moderno, brillante y muy favorecedor.
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© @kyraenailsPatrón de rayas
Las rayas son una de esas opciones que permiten jugar muchísimo con la imaginación. En unas uñas pueden aparecer en vertical y en otras en horizontal, combinando además diferentes colores y grosores. No hace falta que todas sigan el mismo patrón para que el resultado tenga sentido. Una manicura sencilla, pero con mucho movimiento y ese punto desenfadado que buscamos en las messy nails.
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© @thehangeditMisma gama de color
Si te gusta esta tendencia, pero los diseños demasiado coloridos no son lo tuyo, esta versión puede ser la solución. Solo necesitas escoger una gama de color y jugar con sus diferentes tonalidades en cada uña. Sobre ellas puedes añadir líneas, formas abstractas, pequeñas manchas o cualquier dibujo que te guste. Al mantener una misma paleta, el resultado queda muy armonioso. Es una manera de llevar unas messy nails originales sin renunciar a una manicura elegante.
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© @__studiobloom'Jelly nails'
Las uñas efecto gelatina tienen ese acabado translúcido y brillante que resulta especialmente apetecible en verano. Para adaptarlas a las messy nails, cada uña puede lucir un color diferente. Rosa, amarillo, verde, azul... Las posibilidades son infinitas. El acabado transparente hace que los tonos no resulten demasiado intensos y consigue una manicura muy luminosa, pero a la vez muy colorida. Una opción fresca y alegre para despedir la temporada.
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© @janethapreza_nailsPaleta de tonos pastel
Los colores pastel son perfectos para quienes prefieren una manicura más suave. Aquí cada uña puede tener un diseño diferente, una francesa, unos lunares, pequeños brillos o incluso algún dibujo. Lo importante es que todos los tonos pertenezcan a la misma paleta para que el conjunto no resulte demasiado cargado. Puedes mezclar rosa, amarillo, azul o verde en sus versiones más empolvadas. El resultado es dulce, divertido y muy fácil de combinar.
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© @bymollyqFrancesa multicolor
La manicura francesa también puede reinventarse para formar parte de esta tendencia. En lugar de repetir la clásica línea blanca, cada uña lleva la punta en un color diferente. Rosa, naranja, azul, verde o amarillo son algunas de las opciones que pueden darle un aire mucho más divertido. No hace falta modificar la forma del diseño porque el cambio de color ya consigue transformar el resultado.
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© @jadedarlManicura joya
Para las amantes de los brillos, las messy nails también tienen una versión mucho más especial. En este caso, cada uña puede llevar una decoración diferente y los pequeños detalles se colocan de manera estratégica. Piedras, perlas, cristales o pequeñas piezas metálicas pueden aparecer aquí y allá sin necesidad de cubrir toda la superficie por completo. Una opción perfecta para llevar la tendencia a un terreno más sofisticado y especial.
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© @craftedbyaprince'Blooming nails'
El efecto blooming se reconoce por esas pequeñas manchas de color que parecen extenderse sobre la uña y crear formas parecidas a flores. Es precisamente ese acabado irregular el que hace que funcione tan bien con la estética messy. Puedes cambiar el tono en cada uña y dejar que las formas sean ligeramente diferentes. El resultado tiene un punto artístico y espontáneo que convierte cada uña en una pequeño obra de arte.
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© @terranailssInspiración veraniega
No todo tiene que ser cuestión de colores. Los pequeños dibujos también pueden convertir una manicura sencilla en unas auténticas messy nails. Una uña puede llevar una fruta, otra una concha, otra un sol y otra una pequeña caracola. La idea es que cada dedo tenga un detalle diferente y que, juntos, recuerden a los últimos días del verano. Además, los dibujos no tienen que ser perfectos. Ese acabado desenfadado y divertido es precisamente parte del encanto.
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© @alexdidyournailsEfecto ojo de gato
El efecto cat eye es otra alternativa para quienes buscan una manicura llamativa, pero algo más sofisticada. Su acabado magnético crea un reflejo que cambia ligeramente cuando se mueve la uña y aporta mucha profundidad al color. En esta versión, cada dedo puede apostar por un tono diferente manteniendo el mismo efecto. Una forma muy especial de cerrar el verano con una manicura llena de luz.




