Triste noticia para el mundo del ilusionismo. El mago Juan Tamariz ha muerto a los 83 años, según ha confirmado su hija, Ana Tamariz, a través de sus redes sociales. "Con inmensa tristeza, hoy me despido de mi padre Juan Tamariz, una persona increíble, muy querida y admirada por todos. Agradecidísima por todo el amor que me dio y por todo el amor a la Magia que nos regaló. Su recuerdo y su inconmensurable obra estarán siempre con nosotros", ha escrito su hija.
Tamariz, uno de los grandes referentes de la magia en España, alcanzó una enorme popularidad gracias a sus apariciones en televisión, especialmente entre las décadas de los setenta y los noventa. El ilusionista ha fallecido en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid, según ha confirmado Ana Tamariz en un mensaje publicado en sus redes sociales.
En sus palabras de despedida, su hija, la única de sus cuatro hijos que ha heredado su pasión por la magia —y dirige actualmente La Gran Escuela de Magia Ana Tamariz—, no ha dudado en agradecer a todas las personas que acompañaron a su padre a lo largo de su vida, hasta sus últimos días.
"Gracias a todos los magos, amigos y familiares que le habéis acompañado a lo largo de toda su vida ¡hasta el último día! Mi agradecimiento también a la residencia Ballesol, a los hospitales Clínico y Cruz Roja y a los chicos de las ambulancias, todos con un corazón enorme", han sido sus palabras al respecto.
Una trayectoria mágica
Juan Tamariz presume de una carrera envidiable en cuanto al ilusionismo se refiere —no por nada es considerado uno de los grandes pilares de esta faceta artística—, y su legado es, prácticamente, inabarcable. Además de su evidente éxito en la pequeña pantalla, donde conquistó al público de varias generaciones, el mago fue también maestro de todos aquellos que, como él, encontraron su pasión en la prestidigitación de las cartas —así como una referencia absoluta debido a sus manuales y libros sobre la teoría de su disciplina—.
Al acabar Bachillerato, Juan estudió Físicas, aunque lo que él deseaba era "hacer cine, pero pedían tres cursos en la facultad para entrar en la escuela de cine. Nunca pensé en terminar la carera, aunque la física me gusta, es muy mágica"; tal y como le confesaba al diario El País en el año 2019. Durante esta entrevista dejó claro que, a pesar de sus miles de inquietudes artísticas, su pasión siempre —desde niño— había estado ligada a la magia.
"No tengo claro cuando me dio por ahí", aseguraba, desvelando que "me contaron que con cuatro o cinco años me llevaron a un teatro de Madrid para ver a un mago al que le decías un día concreto de un mes de cualquier año y al instante te adivinaba qué día de la semana era". "También recuerdo que con seis años me puse a hacer el juego a los amigos de la calle del Pintor Rosales de Madrid, donde todas las casas estaban derruidas porque allí estaba el frente de la Guerra Civil", recuerda, confesando que "luego, pedí a los Reyes Magos una caja de magia".
Su pasión era tal que no había ni un minuto del día en el que no pensara en la magia y, tal y como le confesó al mencionado periódico, "mis amigos y familiares estaban horrorizados porque en cualquier bautizo o comunión aprovechaba para hacerles los ocho juegos que venían en la caja". "En la universidad fui muy poco a la facultad y me dediqué mucho a la magia, que ya era mi pasión, pero ellos me apoyaron siempre", confirmaba, reiterando que su entorno cercano siempre ha estado orgulloso de él.







