A pesar de ser hija del hombre más conocido de la historia reciente, Paris Jackson siempre ha optado por vivir alejada del foco mediático. El pasado 12 de agosto, la hija de Michael Jackson desvelaba una de las partes más íntimas de su vida que, hasta el momento, había guardado en la más estricta intimidad. El histórico cantante —bautizado como el Rey del Pop— cumplió uno de sus sueños en 1987 al comprarse Neverland, un rancho en el Valle de Santa Ynez (California), bautizado en honor a Peter Pan —una de las historias favoritas del músico—.
Allí, sus hijos —Prince, Paris y Bigi— vivieron sus primeros años de vida, albergando ahí sus mejores recuerdos; tal y como ha confirmado la única chica en una —inesperada— conversación con Alex Cooper en su famosísimo podcast Call Her Daddy. A pesar de que si ha vivido durante unos años en la casi mitólogica vivienda, la también cantante, de 28 años, no pasó mucho más que los primeros años de su vida en la finca; y, según explicó, su rutina estaba marcada por una educación en casa y una disciplina sorprendentemente convencional.
Así fueron sus primeros años en Neverland
"Me despertaba y me iba a la habitación que era nuestra aula, y allí 'íbamos' al colegio", recordó la intérprete, que fue educada en casa —donde Michael vivió desde 1988 hasta 2005— durante aquellos primeros años. La imagen resulta, cuando menos, singular. Neverland contaba con una mansión de estilo francés de unos 1207,7395 metros cuadrados, un lago, una estación de tren, un pequeño zoológico con llamas, chimpancés y otros animales, además de un cine y un parque de atracciones con su correspondiente noria.
Durante mucho tiempo aquel territorio privado fue considerado uno de los lugares más extravagantes asociados a una estrella de la música. Pero para París, las atracciones no estaban concebidas como un privilegio cotidiano; al contrario, la regla familiar, según relató, era clara: primero las obligaciones; después, las recompensas. Hacer las tareas, terminar los deberes y comportarse correctamente abría la puerta a pequeños momentos de ocio durante el fin de semana.
“Si eres bueno, haces tus tareas, tus deberes y las cosas que tienes que hacer, entonces el fin de semana puedes ir a ver animales, montar en las atracciones o ir al cine”, explicó. A Paris, Prince y Bigi, se les dejó claro desde muy pequeños que el parque de Neverland no era suyo. Las instalaciones estaban destinadas a niños desfavorecidos y a menores con enfermedades terminales que, por sus circunstancias, no podían disfrutar de lugares como Disneyland. La idea de convertir la extravagancia privada en un espacio de generosidad formaba parte, aparentemente, de la educación que recibió.
Cuando Cooper le preguntó si, siendo niña, podía simplemente salir corriendo y pasar el día en el parque, París respondió con una mezcla de ironía y lucidez, subrayando que "habría sido genial, pero no. Probablemente habría crecido para convertirme en una imbécil". La filosofía, además, no terminó con Neverland, ya que la familia se trasladaba con frecuencia y, según París, solían pasar de hotel en hotel, sin permanecer normalmente más de un año en un mismo lugar. Además, las reglas viajaban con ellos; y si estaban en Las Vegas, una buena conducta podía traducirse en una visita a Circus Circus durante el fin de semana. Si se encontraban en algún punto de Virginia, el premio podía ser una excursión a Chuck E. Cheese.
También había restricciones en torno a la televisión y el cine y, según ha confesado, tanto ella como sus hermanos no podían verlos libremente, ya que solo tenían acceso durante los fines de semana, una vez completadas sus obligaciones, o cuando el visionado formaba parte de sus estudios cinematográficos.
El funeral de su padre, Michael Jackson
Además, Paris también ha aprovechado para recordar cómo vivió el funeral de su padre, celebrado en julio de 2009 apenas unas semanas después de la muerte del legendario artista el 25 de junio de aquel año. En ese momento tenía 11 años, y su intervención ante las miles de personas presentes en el último adiós al Rey del Pop marcó un antes y un después en la concepción de Michael Jackson y su relación con sus hijos; pasando a la historia como una de las palabras más devastadoras jamás pronunciadas.
Sin embargo, como ha confesado la joven de 28 años, su intervención no había sido planeada. "Simplemente ocurrió en el momento", le ha explicado a Alex Cooper, subrayando que no ha vuelto a ver las imágenes de aquel discurso y reconociendo que ni siquiera sabe exactamente a qué velocidad se desarrolló todo. En su memoria, sin embargo, aquel instante transcurrió con una extraña lentitud; sintió que alguien tenía que decir algo: su hermano pequeño no iba a hacerlo y su hermano mayor permanecía inmóvil. Así que lo hizo ella.
La historia de Neverland y su futuro tras Michael
La historia de Neverland, por supuesto, no puede desligarse de su lado más controvertido, ya que la propiedad fue registrada por la policía en 2003 durante una investigación relacionada con la amistad de Michael Jackson con un niño de 13 años —el cantante fue absuelto de todos los cargos en junio de 2005—. El histórico rancho terminó por cambiar de manos en 2020, cuando fue vendido por 22 millones de dólares, una cifra considerablemente inferior a los 100 millones por los que había salido al mercado en 2015.










