Después de unas semanas especialmente delicadas para la familia —hace menos de una quincena tuvieron que ser evacuados de su 'château' en la Provenza francesa debido a los incendios—, George y Amal Clooney han vuelto a dejarse ver en público, eligiendo uno de sus escenarios predilectos, el lago Como, para ello. El matrimonio acudió este pasado 10 de agosto al histórico hotel Passalacqua junto a sus hijos, los mellizos Ella y Alexander, en una de sus contadas apariciones familiares. Los cuatro llegaron en barco al exclusivo establecimiento italiano para asistir a una cena especial organizada en apoyo de la Clooney Foundation for Justice, la fundación que el intérprete y la abogada crearon en 2016 para defender los derechos humanos y facilitar el acceso a la justicia en distintos lugares del mundo.
Durante la velada, Amal, de 48 años, volvió a demostrar por qué se ha convertido en uno de los grandes referentes de estilo de la alta sociedad internacional. La letrada apareció con un espectacular vestido negro con delicados bordados florales, que combinó con unas sandalias de tacón, un bolso de noche rojo con cuentas y unos llamativos pendientes dorados de inspiración oriental.
A su lado, George, de 65 años, optó por una combinación tan clásica como impecable: traje gris, camisa blanca y ese aire relajado que le ha convertido en uno de los actores más reconocibles de Hollywood. Sin embargo, más allá de la elegancia inherente a la pareja, lo verdaderamente excepcional de la velada fue la presencia de sus hijos, Ella y Alexander, de nueve años, quienes rara vez aparecen en público, ya que sus padres han sido especialmente celosos a la hora de preservar su intimidad desde que nacieron en junio de 2017.
El especial motivo de su reaparición
La velada en el lago Como tenía, además, un significado personal para los Clooney. La Clooney Foundation for Justice, fundada hace exactamente una década, centra buena parte de su trabajo en la defensa de los derechos humanos, la libertad de expresión y los derechos de las mujeres; causas por las que el matrimonio aboga públicamente desde los inicios de sus respectivas carreras.
En este último ámbito, Amal ha desempeñado un papel especialmente relevante. Abogada especializada en derecho internacional y derechos humanos, su trayectoria profesional ha seguido ocupando un lugar central pese a la enorme proyección pública que adquirió tras su matrimonio con George en 2014 —como subrayaron Tina Fey y Amy Poehler durante la gala de los Globos de Oro de 2015—.
El lago Como, por su parte, es —prácticamente— territorio sentimental de la familia. George es propietario desde hace más de dos décadas de Villa Oleandra, su célebre residencia a orillas del lago italiano, que durante años ha sido uno de sus grandes refugios frente al frenesí de Hollywood.
De ahí que su llegada a Passalacqua junto a Amal y sus hijos tuviera algo de regreso a la normalidad. Después de la incertidumbre vivida en Provenza, ver a los cuatro juntos, sonrientes y elegantemente vestidos para una noche de verano italiana, ofreció una imagen mucho más serena de una familia que acababa de atravesar uno de sus momentos más inquietantes.
Las semanas de tensión vividas a causa de los incendios
La —inusual— estampa familiar llega, como se mencionaba, después de un episodio que puso en vilo a los Clooney. Hace apenas unas semanas, George, Amal y sus hijos tuvieron que abandonar temporalmente su residencia en la Provenza debido a los incendios forestales que afectaron a la zona. El fuego obligó a evacuar a unos 600 vecinos de la localidad histórica de Brignoles y arrasó una extensa superficie de terreno.
La propiedad del actor y la letrada, afortunadamente, no resultó afectada por las llamas, pero la preocupación del actor durante aquellos días iba mucho más allá de la suerte de su propia casa. En una carta dirigida al alcalde de Brignoles, Didier Brémond, y difundida por su representante, George describió la situación como un momento terrible y expresó su profunda preocupación por los vecinos de la localidad, con la que tanto él como Amal mantienen un estrecho vínculo.
El actor quiso dejar claro que su familia se siente parte de la comunidad francesa que ha elegido como uno de sus hogares. "Queremos a Brignoles y a nuestros amigos que viven allí", escribió, al tiempo que se comprometía, junto a Amal, a contribuir a la recuperación de la zona. Una vez controlada la situación, los vecinos pudieron regresar a sus casas y la finca de los Clooney quedó finalmente a salvo.
El alcalde de Brignoles ya ha adelantado que espera contar con la ayuda de George en la reconstrucción de la zona. En declaraciones a la televisión francesa, Didier Brémond aseguró que no tiene dudas de que el actor colaborará con la recuperación de la localidad, algo que, según explicó, encaja con la manera de entender su relación con el lugar.
La conexión de los Clooney con Francia se ha estrechado considerablemente en los últimos años. La pareja obtuvo la ciudadanía francesa en diciembre y ha convertido la Provenza en una de sus principales bases familiares, lejos del foco constante de Hollywood. Su gran refugio es el Domaine du Canadel, una espectacular propiedad del siglo XVIII que adquirieron en 2021 por unos 8,3 millones de dólares. La finca, de alrededor de 425 acres, cuenta con viñedos, olivares, piscina, pista de tenis y un lago ornamental privado.
Para George y Amal, sin embargo, el verdadero lujo de la propiedad reside en algo mucho menos tangible: la posibilidad de ofrecer a sus hijos una infancia relativamente normal; y el propio actor ha explicado en anteriores ocasiones que Francia permite a Ella y Alexander disfrutar de una libertad que sería mucho más difícil de preservar en Los Ángeles.








