Amal Clooney se ha sincerado sobre el mayor sacrificio que se vio forzada a hacer para casarse con George Clooney, su marido desde hace 11 años. La abogada ha hablado de cómo su vida cambió drásticamente después de conocer al reconocido actor en 2013, obligándola a lidiar con la exposición constante de su vida privada en las portadas. "Yo solía tener mi vida laboral y mi vida privada, y podían ser un poco diferentes, era capaz de no mezclarlas", empezaba a contar durante su discurso en el evento. "Entonces me casé, y todo dio un cambio radical". "Al principio era más o menos consciente de esa vista unidimensional donde me sentía, bueno, no puedo ser vista usando este vestido o haciendo esto, porque estoy en frente de un juez este lunes", continuó.
Durante el encuentro Cartier Women's Initiative, Amal afirmó que sacrificó tener una vida personal privada para amar a su marido y a sus hijos con pasión y sin reservas. "Pero no importa mientras vivas tu vida, y sobre todo, si eres bueno en lo que haces", explicaba. "Así que no permití que ese factor me detuviera de hacer las cosas que eran importantes para mi familia o mi relación".
Amal y George tuvieron a sus gemelos de ocho años, Alexander y Ella, en 2017 y pasan mucho tiempo en el estado francés de Brignoles. Juntos, la pareja ha trabajado duro para mantener a sus hijos fuera de los focos y lejos de los paparazzi. "Tengo el objetivo de intentar proteger, no quiero fotos de mis hijos", decía George en GQ. "Nos ocupamos de temas muy serios, con criminales muy peligrosos, y no queremos que circulen fotos de nuestros hijos. Por eso, tenemos que esforzarnos mucho para mantener nuestra privacidad, y es complicado, como os podéis imaginar".
Además, Amal y George tienen una estricta regla en su casa: los invitados deben dejar sus móviles para evitar que se hagan fotos a sus hijos. "Crear momentos y espacios privados es cada vez más difícil", contestó Amal en una entrevista con Glamour. "Pero ese también es el motivo por el que pasamos mucho tiempo en casa. Ahora tengo una cesta para los móviles que uso para dejar los teléfonos de la gente”.
"Es importante crear un balance donde tienen tiempo a solas con tu familia y otro con tus amigos, donde la gente sienta que puedes tener un intercambio sincero y seguro. Y diría que convertirse en madre significa que te molesten más algunas intrusiones" continuaba Amal.
"Hacemos lo mejor que podemos para minimizar el impacto en nuestros hijos. No mostramos a nuestros hijos por ahí. Nunca publicamos sus fotos ni nada de eso", añadía.
La familia de cuatro vive en el increíble castillo del siglo XVIII de George y Amal, cerca de la Provenza. La propiedad cuenta con viñedo, piscina, canchas de tenis y una casa de huéspedes. También poseen una finca en Inglaterra, una casa en el lago Como, Italia, y propiedades en California y Nueva York.








