La historia de amor de Xabi López-Arostegui y Carlota Llavería comenzó con un flechazo en Badalona y, desde entonces, el jugador de baloncesto y su ya mujer supieron que lo suyo iba completamente en serio. Poco después de conocerse, Xabi fichó por el Valencia Basket, un cambio que marcó el inicio de un capítulo clave en el que, como ellos mismos recuerdan, aprendieron a madurar y a ser un equipo. Junto a los dos perros con los que han formado un cálido hogar, ambos sintieron que había llegado el momento perfecto para dar un paso más en su historia y celebrar, por fin, su boda.
Un vestido cuatro en uno: el look convertible hecho a medida
Para su look soñado decidió confiar en su instinto como amante de la moda y ponerse en manos de la diseñadora Andrea Lalanza. "Más que comprar un vestido, compraba una experiencia en la que pudiera disfrutar del proceso desde cero", nos ha contado la recién casada. La estética atemporal, moderna y elegante de la firma terminó de conquistarla, pero también lo hizo la conexión que surgió entre ambas desde el primer momento: la diseñadora entendió perfectamente lo que buscaba y qué podía favorecerla más. Bastó una cita para saber que no necesitaba visitar ningún otro atelier.
En un principio, Carlota no tenía demasiado claro cómo quería que fuera su vestido. Solo sabía que soñaba con un diseño palabra de honor, atemporal y que siguiera gustándole con el paso de los años. Durante las pruebas, comenzaron a definir el resto de los detalles y descubrieron que el corte sirena era el que más le favorecía.
A partir de ahí, fueron dando forma al diseño, teniendo siempre presente otra de sus prioridades. "También tenía claro que quería un vestido que pudiese llevar durante toda la boda, sin cambiármelo, así que tuve cuatro looks en uno", asegura la feliz novia.
Precisamente esa versatilidad permitió que el vestido se transformara a lo largo de la celebración. Para la ceremonia, Carlota lo llevó con unas mangas extraíbles de seda y una capa tipo estola confeccionada en tul de seda. Durante el cóctel prescindió de la capa y mantuvo la estola sobre los hombros junto a las mangas, mientras que, ya en el banquete, decidió quedarse únicamente con estas últimas. Finalmente, ya avanzada la cena y para la fiesta, dejó al descubierto el diseño palabra de honor.
Eso sí, si algo aprendió durante el proceso, fue a saber cuándo dejar de buscar inspiración. "Tenía mil dudas cada vez que salía del atelier y quería cambiar el vestido 20.000 veces por seguir mirando Instagram. Cuando el vestido ya estuvo acabado, me recomendaron que no mirara más. Al final, no puedes reunir en un mismo diseño todo lo que te gusta".
La alternativa al velo que cambió por completo el estilismo
Desmarcándose del clásico look nupcial, Carlota decidió prescindir del velo y apostar por una capa tipo estola que cubría sus hombros y caía por la espalda, creando un efecto espectacular al caminar. "Me encantaba la idea del velo, pero sentíamos que llevaba el vestido hacia un terreno demasiado clásico, así que buscamos una alternativa de última hora", recuerda.
Joyas con historia y unos zapatos para bailar hasta el final
Argimiro Joyero, su firma de confianza en Valencia, fue la encargada de poner el broche más especial al conjunto nupcial. Carlota eligió unos pendientes colgantes de diamantes y perla y una gargantilla de oro blanco y diamantes a juego. Además, llevó su anillo de compromiso, diseñado por Xabi junto al equipo de la casa.
Para los zapatos también tenía claras dos cosas: quería que terminaran en punta y que fueran cómodos durante toda la jornada. "No podía haber escogido mejores zapatos", asegura. Su elección fue el modelo Tonca 6 de Flor de Asoka, con seis centímetros de tacón y en tono avellana.
Tonos tierra y un recogido sofisticado pensado para el verano
La propuesta de belleza siguió esa misma línea natural y elegante. Para el maquillaje, Carlota apostó por un acabado bronceado y muy natural, con sombras ligeras y los ojos y labios perfilados en tonos marrones. "Son mucho más yo que los rosas o los rojos", explica sobre la propuesta, para la que contó con el asesoramiento de Juliana.
En cuanto al cabello, eligió un moño pulido formado por una trenza enroscada, una opción que, además de acompañar a la perfección la silueta del vestido, resultaba ideal para hacer frente al calor del Empordà. "Es un peinado con el que me siento cómoda y segura", añade.
Un 'sí, quiero' entre jardines del Baix Empordà
La boda tuvo lugar en la Masia Mas Sendra, en el Baix Empordà, un enclave con un significado muy especial para los novios. "Desde que empezamos a salir juntos, íbamos todos los veranos y es una zona que nos encanta", recuerda Carlota. La masía, de arquitectura típica catalana y rodeada de amplios jardines, encajaba además a la perfección con el día que habían imaginado. Querían que casi todo transcurriera al aire libre, por lo que la ceremonia civil, el cóctel y el banquete se distribuyeron por distintos rincones de la propiedad, reservando únicamente el interior para la fiesta.
Para coordinar el gran día contaron con la ayuda de Boda y Miel, con Mery Merino y Aaron al frente. Junto a su equipo, se encargaron de planificar cada detalle con antelación, asesorándolos en todo lo que necesitaban, haciéndolo todo mucho más fácil y aportando su visión en cuanto a espacios y diseño. "Hicieron de nuestra boda un sueño. Estamos encantados y allá donde vayamos los recomendaremos; se han convertido en familia".
Querían una boda exterior que fuera elegante, atemporal y moderna, con una decoración marcada por las telas en tonos blancos y nude. "El sueño de una noche de verano" sirvió como inspiración para el banquete, donde jugaron con una iluminación tenue, numerosas velas y tejidos que se movían con el aire. Un piano blanco de cola ocupaba el centro y, a su alrededor, se distribuían las mesas, creando una imagen difícil de olvidar. "Creó un efecto wow que nadie esperaba", recuerda Carlota.
También hubo espacio para un guiño a sus raíces. Como ella es catalana y Xabi vasco, el seating plan se inspiró en las películas Ocho apellidos vascos y Ocho apellidos catalanes, con la frase "Hoy no necesitas tener ocho apellidos... solo encontrar el tuyo". Las ocho grandes mesas recibieron apellidos de ambas tierras, cuatro catalanes y cuatro vascos, añadiendo una nota divertida y especialmente personal al conjunto.
De Belgrado a Barcelona, los invitados que los acompañaron durante el día
Tuvieron invitados que llegaron desde distintos puntos de España y Europa, como Francia, Macedonia, Belgrado, Madrid, Málaga, Getxo, Bilbao, Guadalajara, Barcelona o Valencia. Una mezcla que cobraba todo el sentido teniendo en cuenta que Xabi es vasco y Carlota catalana, pero también por la trayectoria del novio como jugador profesional de baloncesto. Sin duda, fue una celebración diversa, capaz de reunir a familiares y amigos llegados desde lugares muy distintos para acompañarlos en un día tan especial.
Durante la inolvidable celebración, hubo momentos especialmente emotivos, como el intercambio de votos entre los novios o el bonito gesto de la novia con su madre, a la que regaló un ramo de flores mientras sonaba la canción Ay mamá, de Rigoberta Bandini. Pero sin duda, una de las anécdotas más bonitas del día fue cuando Carlota le entregó a su hermana su ramo nupcial. "No se lo esperaba y fue un momento precioso porque estamos muy unidas", nos ha contado aún con las emociones a flor de piel.





























