Manolo Solo ha muerto a los 62 años de edad, enfermo de cáncer. Nacido en Algeciras y criado en Sevilla, Manuel Jesús Fernández Serrano, construyó una carrera brillante caracterizada por su enorme capacidad para transformar un personaje secundario en una pieza inolvidable. Así lo demostraba en uno de sus trabajos más recientes junto a Carmen Machi, en la serie de comedia y suspense Celeste de Movistar Plus+, donde ella interpreta a una inspectora de Hacienda y él da vida a un fotógrafo o paparazzo.
Su consagración definitiva ante la crítica y el público llegó en 2017, cuando se alzó con el Premio Goya al Mejor Actor de Reparto por su escalofriante y magistral interpretación de El Triana en Tarde para la ira, la cinta dirigida por Raúl Arévalo.
Desde entonces, el intérprete ha sido uno de los rostros más demandados del cine español, sumando papeles en El guardián invisible (2017), de Fernando González Molina, Tiempo después (2018), de José Luis Cuerda, La sombra de la ley (2018), de Dani de la Torre, Josefina (2021), de Javier Marco, Girasoles silvestres (2022), de Jaime Rosales, o El buen patrón (2021), de Fernando León de Aranoa, por la que vuelve a estar nominado al Goya.
"Me considero un privilegiado"
"He trabajado pinchando música, he sido mensajero... Empecé a dedicarme a esto a partir de los 35 y sí, tuve épocas en las que estuve a punto de volverme a Sevilla porque no tenía para el alquiler. Pero al final siempre me terminaba saliendo algo o un amigo me dejaba 500 euros. Ahora me considero un privilegiado", explicaba el actor en las páginas de Yo Dona en 2024.
A lo largo de sus más de tres décadas de carrera, Solo sumó hasta cinco nominaciones a los galardones de la Academia, participando en títulos imprescindibles del cine español reciente como La isla mínima, B, la película, El buen patrón o Cerrar los ojos, el esperado regreso a la dirección de Víctor Erice que el actor protagonizó con enorme contención y elegancia.
Su trabajo en televisión
Además de su imponente trabajo en la gran pantalla, el intérprete dejó su impronta en la televisión a través de series como La peste, 30 monedas , La Fortuna, Celeste, o Anatomía de un Instante, donde da vida a Manuel Gutiérrez Mellado, demostrando siempre un compromiso férreo con el oficio y una voz inconfundible que también explotó con éxito en el ámbito del doblaje.
Más allá del cine: el origen de su apellido artístico
Más allá de su consagración como actor, el origen de su faceta artística se remonta a su juventud en Sevilla como vocalista de la banda de rock Los Relicarios, donde llegó a compartir escenario con el cineasta Santi Amodeo. Fue en aquella etapa adolescente cuando nació el seudónimo con el que sería conocido para siempre: Manolo Solo. Un apellido cargado de significado tras la muerte de su padre siendo solo un bebé. Así explicaba él a la organización de los Premios Goya, cuando y cómo eligió su apellido artístico: "de un niño, huérfano de padre, que tenía 14 años y quería ser estrella del rock".
El actor echaba la vista atrás a aquel impulso juvenil con una mezcla de nostalgia y pudor: "Me parece pueril y me da cierta lastimilla ese muchacho que quería hacer gala de su dolor. Como máximo me parece tierno, pero lo que más me da es vergüenza", confesaba a la organización de los Premios Goya.
Sus progenitores eran maestros, así que estudió Ciencias de la Educación en Sevilla, donde también cursó estudios en el Instituto del Teatro. Manolo creció muy vinculado a su madre. Fue ella quien le acompañó en varias galas de los Premios Goya y fue testigo en primera fila del momento en el que le hacían entrega de la estatuilla por primera vez. "Ella me decía: "Estudia, estudia y luego verás". Velaba por mí porque este le parecía un mundo muy complicado", confesaba el actor.
Hasta sus últimos días, Manolo siguió divirtiéndose con su banda y tocando en conciertos. Le apasionaba viajar junto a su inseparable mascota, Morty, y montar a caballo. Aunque se desconoce si en la actualidad tenía pareja, en alguna ocasión confesó que se mudaba a Madrid porque 'su pareja vivía en la capital'.
Con su repentina marcha con tan solo 62 años, el cine español pierde a un actor de un talento inmensurable y a un hombre profundamente querido dentro de la industria. Su legado perdurará en las decenas de historias a las que dio vida con magristal intepretación.













