Arturo Llerandi, el abaniquero español de la realeza europea: "El abanico que diseñamos para Lady Di era una pieza única"


Junto a su hermano, Javier Llerandi, está al frente de Casa de Diego, un establecimiento con más de dos siglos de historia que, ahora, da un paso más para unir su vasto legado con el presente


Arturo Llerandi, uno de los dueños de Casa de Diego© JAVIER ALONSO
26 de julio de 2026 a las 16:48 CEST

Es difícil captar la atención de cualquiera de los miles de transeúntes que, cada día, pasan por la Puerta del Sol. Repleta de rincones -con tantas luces e imágenes que es imposible que no te seduzcan a primera vista-, allí, en pleno corazón de la capital, hay uno en el que el tiempo se detiene. Es Casa de Diego, conocido por sus abanicos artesanales, que han llevado desde la reina Letizia hasta la recordada Diana de Gales

Podría decirse que forma parte del paisaje. Con más de dos siglos de historia -son 203 años-, este negocio -el último madrileño que 'sobrevive' en la plaza- ha pasado de generación en generación -ya van por la sexta, y la séptima comienza a adentrarse en su mundo-, y continúa conquistando a turistas, madrileños y royals. De hecho, en un paso más, presentan una nueva y sofisticada colección de bolsos, inspirados en sus clásicos abanicos, pero adaptándose a los tiempos de ahora. 

Arturo Llerandi con uno de los abanicos que tienen en Casa de Diego© JAVIER ALONSO
Una foto de la fachada de Casa de Diego© JAVIER ALONSO
Sobre estas líneas, una imagen del legendario establecimiento. Arriba, Arturo Llerandi, mostrando una de las piezas únicas que tienen en su local

El secreto de la sexta generación de artesanos en Madrid

Al llegar, Arturo Llerandi -al frente del negocio junto a su hermano Javier- comienza explicándonos cómo organiza el escaparate, en el que todo está cuidado hasta el más mínimo detalle, al igual que en su interior, donde nos recibe un majestuoso cuadro en el que el pintor Agustín Segura retrató a su abuela

"Esto es algo sentimental. Aquí es como si estuviera en mi casa porque lo he aprendido de mi padre, de mi abuelo… es un honor ser la sexta generación junto a mi hermano (Javier), y la séptima ya está aquí ayudando. Es bonito porque, al final, lo que nos vamos a llevar de la vida son las cosas que sentimos. No todo es el dinero, para mí es mucho más importante el sentir y esto me llena mucho".

Arturo Llerandi posando en el interior de Casa de Diego© JAVIER ALONSO
Los abanicos y bolsos artesanales de Casa de Diego© JAVIER ALONSO
Inspirándose en los abanicos que les han dado fama, han creado unos bolsos, también artesanales, que pronto llevarán 'royals' y personalidades

Allí guardan auténticas joyas. Abanicos originales de mediados del siglo XIX, piezas únicas de alrededor de 1850 que hoy prácticamente no existen y que pertenecieron a destacadas personalidades europeas… y unos bolsos de lujo artesanal, de edición limitada, pintados y realizados íntegramente a mano por sus artesanos en España. Unos están pintados sobre cuero, otros, sobre tela e incluyen un monedero que también emula la forma del accesorio. Al primer modelo lo ha llamado Carmen -como su abuela y su madre-. "Mi abuelo, que nació en el 1900, también diseñaba cosas y en esa época se vendían otro tipo de cosas… Los abanicos y panes. Él tenía algunos modelos que no tienen nada que ver con estos bolsos -los de aquella época eran cuadrados-, pero siempre lo he tenido guardado. Como a mí también me gusta diseñar, pensé que, algún día, si tenía tiempo, me pondría a hacerlos. Los vi en el armario, viendo cosas antiguas, como la cámara de fotos, y me dije: voy a hacer uno, así que cogí un papel y lo dejé dibujado. En cuanto he tenido tiempo, me puse a hacerlos. Fuimos al taller, donde están los pintores y los dibujé".

La colección ya está despertando interés en círculos muy selectos y podrán verse entre casas reales europeas y personalidades relevantes, de forma natural y discreta, como ha ocurrido históricamente con otras piezas de la casa, que conecta el pasado con el presente, sin perder su nivel de excelencia.

Arturo Llerandi organizando los abanicos en la tienda© JAVIER ALONSO
Interior de la tienda Casa de Diego© JAVIER ALONSO
En la imagen, una imagen del interior del local, que sobrevivió a la Guerra Civil. Tras la contienda, hubo que arreglarlo y adaptarlo, pero resurgió de sus cenizas

La artesanía tradicional: Un oficio vocacional en peligro de extinción

"Si no sigue nadie, desaparece la artesanía", nos dice Arturo. "Esto se lleva en la sangre, uno nace con el arte dentro… En esto tiene que ser así, tiene que gustarte y que salga naturalmente. Todo ese arte, si lo enfocas hacia la artesanía, es muy bonito, pero también son muchas horas de trabajo que no te va a pagar nadie… No es como trabajar en un sitio, haces tus horas y te las pagan… Vas a trabajar muchísimo más. Esto es vocacional. Si tú eres feliz haciendo cosas, eres millonario de verdad".

Él aprendió el oficio de su padre y de su abuelo, que le puso a "lijar palos".  "Enseguida me pusieron en un taller. Allí lo aprendí todo: pintar, hacer todas las cosas en la madera, la pintura… Pero a mí realmente me gustaban los negocios, así que subí las escaleras y me dediqué a comprar, vender… A crear, sobre todo, con todo ese mundo que había aprendido y que me habían enseñado, mejorando, especializándome y consiguiendo que fuera cada vez mejor".

Todo comenzó en 1801, cuando el establecimiento estaba en la calle del Carmen y al hacerse la renovación de la Puerta del Sol, pasó a la emblemática plaza. "En 1858 pasa a este sitio donde estamos, y se conserva el suelo, que es el original, aunque se reconstruyó porque en la Guerra Civil cayeron bombas y hubo que arreglarlo y adaptarlo".  

Algunos detalles de los abanicos de Casa de Diego© JAVIER ALONSO
Los mantones de manila de Casa de Diego© JAVIER ALONSO
También tienen espectaculares mantones de manila

'Proveedores' de la Casa Real: El abanico de la reina Letizia y Lady Di

"Por aquí han pasado reyes, reinas, infantas, príncipes, actores de todo el mundo… Hemos participado en muchísimas películas, bodas reales". Todo el mundo sabe que el abanico que llevó la reina Letizia el día de su boda con don Felipe -que celebraron, el pasado mes de mayo, su 20º aniversario- era suyo. "Nosotros le hicimos a la Reina ese abanico". Como comentaba su hermano a Vanity Fair, "no lo compró ella personalmente (…) Probablemente se tratase de un regalo de la familia de la novia. No sabíamos para quién era cuando lo compraron. Nosotros somos proveedores de todas las casas reales, de la española la primera, pero no nos dijeron para quién era cuando lo compraron por lo que debió ser alguien de la familia de ella".

Diana de Gales con el entonces príncipe Carlos el día de su boda© Getty Images
El próximo 29 de julio, se cumplirán 45 años de la boda de Diana de Gales y el entonces príncipe Carlos. Con motivo de su enlace, Casa de Diego regaló a la princesa uno de sus conocidos abanicos
Los reyes Felipe y Letizia, el día de su boda, el 22 de mayo de 2004 en Madrid© Getty Images
Los reyes Felipe y Letizia, el día de su boda, el 22 de mayo de 2004 en Madrid

También a la inolvidable Lady Di, del que Arturo recuerda que "era color madera y uno muy especial".

"Para nosotros, es un honor enorme, como persona, que se acuerden de nosotros para estas cosas tan bonitas y, sobre todo, que lo aprecien y que se queden contentos con lo que hemos hecho".

Ahora, sólo queda la princesa Leonor, que sería "un honor para nosotros siempre, y para lo que necesiten de nosotros. Estaríamos encantadísimos".