Hay impulsos que nacen del corazón, y el de Julio Iglesias con la tierra gallega siempre ha sido un romance de por vida. El artista más internacional de nuestra música decidió en su día dar forma a un deseo muy especial: tener un hogar propio en Galicia, la cuna de su padre, el recordado doctor Iglesias Puga, y el escenario de sus mejores recuerdos de infancia. Un sentimiento tan profundo que incluso lo hizo tributo con su célebre "Un canto a Galicia", convertido en un himno de devoción por esta tierra.
Aquel proyecto inmobiliario no fue una mera inversión, sino una declaración de amor a sus raíces. Movido por ese afecto y por el deseo de reconectar con la memoria de sus ancestros, el cantante adquirió esta propiedad en la provincia de Orense como una muestra de cariño hacia un lugar que siente tan suyo. Sin embargo, a la hora de la verdad, la realidad logística terminó imponiéndose a la ilusión inicial.
Mantener una residencia operativa a miles de kilómetros de distancia y con una agenda tan exigente resultó ser un desafío imprevisto. Cuando el intérprete viaja a España para disfrutar de sus periodos de descanso, su punto de encuentro familiar habitual es su casa de Málaga. La comodidad y el arraigo en su finca andaluza hacen que resulte complicado desplazarse con la frecuencia que le gustaría hacia el norte de la península. Los condicionantes de la distancia y el ritmo de vida han hecho que esta vivienda en Orense no pudiera ser disfrutada como esperaba.
Por todo ello, Julio Iglesias ha decidido cerrar definitivamente este capítulo inmobiliario. Es un paso sereno que responde únicamente a razones de practicidad geográfica, no a un cambio en sus sentimientos. "Mi amor por Galicia sigue intacto", declara el cantante a HOLA en conversación telefónica, dejando claro que desvincularse de la propiedad no altera en absoluto el profundo cariño que profesa por esta tierra.
En este sentido, cabe precisar que Miranda no ha llegado a visitar la propiedad. Aunque a la mujer del artista le hubiera encantado conocer y disfrutar con más detalle de este rincón tan especial para la familia, la logística y la distancia impidieron concretar esa visita. Julio Iglesias despide así una casa que nació como un hermoso sueño, pero su vínculo con el norte permanece inalterable.







