Muere en Cuba la hija de Rafael Alberti, figura clave del legado del poeta y madrina de Aitana Sánchez-Gijón, a los 84 años


Nuevo golpe para la actriz dos meses después de perder a su madre


Aitana, hija de Rafael Alberti y madrina de Aitana Sánchez-Gijón© Uno y Cero Ediciones
Paloma AnayaPeriodista de cine y actualidad
2 de julio de 2026 a las 15:40 CEST

Aitana, la hija de Rafael Alberti y María Teresa León, ha fallecido en Cuba a los 84 años. La editora y escritora recibió el nombre de Aitana por la sierra de España que lleva su nombre al norte de la provincia de Alicante  y que fueron la última colina en divisar sus padres cuando abandonaron España rumbo al exilio tras la Guerra Civil española. Dos años después de marcharse de nuestro país, en 1941 nació en Argentina su hija, a la que llamarían Aitana. 

Aitana Alberti León, hija de Rafael Alberti y madrina de Aitana Sánchez-Gijón© Uno y Cero Ediciones
Aitana Alberti León, hija de Rafael Alberti y madrina de Aitana Sánchez-Gijón

Su relación con Aitana Sánchez-Gijón

Sus padres tuvieron que permanecer en el exilio durante más de cuatro décadas. Vivieron una larga temporada en Italia, concretamente en Roma, donde entablaron amistad con el catedrático de historia y traductor español Ángel Sánchez-Gijón y la profesora italiana Fiorella de Angelis, quienes tuvieron una hija, que hoy es la reconocida actriz Aitana Sánchez-Gijón. Fue tal su amistad que Aitana se convirtió en madrina de la recién nacida, que vino al mundo en 1968 y a quien dio su nombre. Con el tiempo se convertiría en una gran intérprete y fue a ella a quien Rafael Alberti dedicó uno de sus poemas, Aitana, niña nueva, cuando tan solo tenía un año. 

Rafael Alberti en 1989 en la Real Academia de la Lengua © GTRES
Rafael Alberti en 1989 en la Real Academia de la Lengua

De su relación con Alberti ha hablado en varias ocasiones la propia actriz. "A raíz de esta amistad con Rafael y sobre todo con su hija, con Aitana Alberti, de ahí sale mi nombre. Ella es mi madrina", contó en el podcast Por el principio, donde habló además del prestigioso regalo que recibió por su nacimiento por parte del autor: "Me dibujó un poema. Además es un cuadro lleno de colores con esas letras tan características de Rafael. Y era un poema en el que él proyectaba un poco ese deseo de ese mundo nuevo, de ese amanecer, de ese mañana más luminoso y no tan oscuro como el que ellos estaban viviendo, proyectado en esta niña de un año que podía simbolizar un poco ese futuro que todos esperaban".

Un momento difícil para la actriz 

Aitana Sánchez-Gijón está viviendo una de las etapas más difíciles de su vida. Hace tan solo dos meses, la actriz tuvo que decir adiós a su madre, Fiorella De Angelis, a quien se sentía muy unida. Una figura fundamental para la intérprete, quien ya había perdido a su padre, el catedrático de Historia y traductor Ángel Sánchez-Gijón Martínez, en 2007. Ahora, la actriz se enfrenta a un nuevo golpe, el fallecimiento de otra persona importante para ella, a quien la unía un fuerte vínculo.

Los padres de Aitana Sánchez Gijón, amigos de Rafael Alberti© aitanasanchezgijon
Los padres de Aitana Sánchez Gijón, amigos de Rafael Alberti

Un corto en su honor

Aitana Alberti León estudió Antropología, pero centró su labor en Cuba fundamentalmente a la poesía y las artes. Desde 1984 residió en La Habana, donde desarrolló la mayor parte de su actividad cultural. Presidió la Cátedra Rafael Alberti de la Universidad de La Habana, dedicada a estudiar y difundir la obra y el legado de su padre y de la Generación del 27 y trabajó durante 15 años en el centro cultural Dulce María Loynaz, donde dirigió el espacio “Fe de vida: Imagen y palabra". Su obra incluye poemarios como Poemas de Aitana Alberti (1955), Pupila al viento (1998), Y de nuevo nacer (1999), los libros de narrativa Inquilinos de la soledad (2006), Amazona en la centella (2016)  y Cuentos persas (2018), traducidos a varios idiomas. 

Aitana Alberti en el documental dirigido por su hija Marina© Aitana
Aitana Alberti en el documental dirigido por su hija Marina

Su hija, Marina Alberti, quiso rendir homenaje a su madre con Aitana, su primer cortometraje como directora. La obra se estrenó en la Mostra de Venecia, fue nominada en la 38.ª edición de los Premios Goya y obtuvo la Espiga de Plata en la Seminci. Antes del fallecimiento de su madre, a Marina le obsesionaba la idea de la pérdida de la memoria: ya le había ocurrido a su abuela y temía que también estuviera empezando a afectar a Aitana. De esa inquietud nace una historia en la que, en el silencio de la noche, resurgen los fantasmas del pasado familiar, entrelazados con la memoria de un país y de todo un siglo.