Kiko Hernández se encuentra viviendo uno de los momentos más dulces y emocionantes de su vida personal. En esta ocasión, el motivo de su alegría no está relacionado con ningún proyecto de televisión, sino con el importante logro académico de sus dos mayores tesoros. Sus hijas mellizas, Abril y Jimena, acaban de celebrar su 'graduación escolar', un hito que marca el final de una etapa y el inicio de un nuevo capítulo en sus vidas.
El evento, que se llevó a cabo en las instalaciones del prestigioso centro educativo bilingüe al que asisten las menores, estuvo cargado de simbolismo, risas y, sobre todo, algunas lágrimas de felicidad. Fiel a la discreción con la que siempre ha intentado proteger la intimidad de las pequeñas, Kiko Hernández no ha dudado en compartir con sus seguidores el profundo orgullo que siente, destacando el esfuerzo y la dedicación que sus hijas han demostrado durante todo el curso escolar.
En este día tan señalado, el televisivo no estuvo solo. Junto a él se encontraba su marido, el director teatral Fran Antón, con quien comparte la educación y el día a día de las niñas. Ambos se han consolidado como un equipo inseparable. La pareja arropó en todo momento a Abril y a Jimena, quienes lucieron radiantes y entusiasmadas con sus birretes y bandas conmemorativas en un acto casi más simbólico que otra cosa ya que las pequeñas tan solo tienen 9 años.
Las mellizas que cambiaron sus vidas
Las hijas de Kiko, Abril y Jimena, nacieron en California en enero de 2017 por gestación subrogada y, aunque al principio todo parecía ir bien, poco después de su nacimiento hubo complicaciones. "Se me vienen las imágenes mías de cuando estuve en San Diego con los neonatos. Las dos estuvieron tres meses", explicó el colaborador en su momento. Por aquel entonces, los doctores les dijeron que, especialmente las niñas, "se agarran a la vida como que no hay otra cosa, es brutal", comentaba con cierta emoción. Kiko prefirió entonces mantener la situación en secreto porque prefería no recibir llamadas, no tener a su entorno preocupado ni tampoco estar pendiente de lo que se publicaba". El colaborador recordaba aquella experiencia como "fatal" porque, además de ver su caso, "había al lado otros peores". Una etapa de su vida que contó al detalle cuando Anabel Pantoja tuvo que vivir un infierno parecido al estar su hija Alma ingresada.
Sus mellizas, el motor de su vida
Verlas hoy convertidas en unas estudiantes aplicadas, bilingües y rodeadas de tanto cariño es el mayor triunfo para un Kiko Hernández que siempre ha puesto el bienestar y el futuro de sus hijas por encima de cualquier proyecto profesional. Con las vacaciones de verano a la vuelta de la esquina, a la familia le espera ahora un merecido descanso antes de afrontar el próximo curso, que sin duda llegará cargado de nuevos retos académicos y personales para las pequeñas. Por el momento, la celebración de esta graduación deja claro que el mejor papel de Kiko Hernández sigue siendo, sin lugar a dudas, el de padre.





