Hay imágenes que lo dicen todo, y las que acompañan a estas líneas reflejan el feliz momento que atraviesan Tana Rivera y Roca Rey. De la mano, acaramelados, sonrientes y sin importarles ser el centro de todas las miradas —porque es imposible no fijarse en ellos—, la hija de Eugenia Martínez de Irujo y el torero peruano han paseado su amor por las calles de Madrid. Es la primera vez que se dejan ver así, como una pareja más, aunque ellos no sean una más, sino la pareja del momento: ella, hija, nieta, bisnieta, tataranieta y sobrina de toreros, y él, una de las figuras del escalafón taurino.
Atrás quedaron sus citas "a escondidas", en las que entraban y salían por separado en los lugares en los que se veían, y ya no les importa que quede claro que están juntos e ilusionados después de haber pasado de ser amigos a novios.
Fue el pasado abril cuando, desde el programa Y ahora Sonsoles, se comunicó que entre ellos había algo más que una amistad: un noviazgo, aunque "relativamente reciente". En aquel momento, se subrayó que los miembros de la nueva pareja preferían mantener su relación en la más estricta intimidad, compartiendo únicamente este nuevo capítulo de sus vidas con su círculo más cercano (que ambos comparten tras años coincidiendo en los mismos ambientes de la jet set española).
Las vueltas de la vida siempre encuentran la manera de sorprender, y lo que hasta hace poco era un rumor se ha convertido en una realidad. "Al parecer llevan una semana saliendo", señaló en aquel momento la periodista Pilar Vidal, quien situó el inicio de la relación "poco antes de Semana Santa"
Algo más de dos meses después de que saltará la noticia, ya no se esconden y demuestran al mundo (y también a los flashes de los paparazis) que su relación atraviesa un momento inmejorable. Lo que comenzó como un discreto romance, llevado con la máxima reserva y compartido únicamente con su entorno más cercano, se ha consolidado hasta el punto de que ambos se muestran cada vez más cómodos en público, sin preocuparse por las cámaras ni por la (gran) atención mediática que despiertan.
Días después de que se captaran estas imágenes en la capital, la pareja reaparecía junta en la plaza de toros de la Maestranza, un escenario especialmente significativo para el diestro. Fue allí donde sufrió la grave cogida del pasado 23 de abril, un percance que mantuvo en vilo a sus seguidores y del que, afortunadamente, se ha recuperado con una rapidez sorprendente. En aquel momento, los recientes novios apenas llevaban unas semanas juntos, pero Tana ya dejó claro que estaba dispuesta a permanecer a su lado tanto en los buenos como en los malos momentos. Su apoyo durante aquellos días complicados fue fundamental y evidenció la solidez de un vínculo que, aunque todavía daba sus primeros pasos, parecía avanzar como viento en popa.
En esta ocasión, Tana y Andrés acudieron a la tradicional corrida del Corpus Christi celebrada en el coso sevillano, donde siguieron con atención las faenas de Morante de la Puebla, Juan Ortega y Pablo Aguado. La cita reunió a numerosos rostros conocidos y aficionados al mundo taurino, convirtiéndose en el escenario perfecto para una nueva aparición pública de la pareja. Entre los asistentes también se encontraba el padre de Tana, Francisco Rivera, acompañado de su mujer, Lourdes Montes. Aunque ocuparon localidades situadas unas filas más atrás, su presencia no pasó desapercibida en una jornada marcada por el ambiente festivo y por la expectación que sigue despertando esta relación.







