La hija de Anabel Pantoja y David Rodríguez sufrió un "zarandeo violento", según el forense, que apunta al padre


La pequeña Alma estuvo ingresada durante 18 días en el Hospital Universitario Materno Infantil de Gran Canaria


Anabel Pantoja y David Rodríguez
Actualizado 29 de mayo de 2026 a las 21:49 CEST

En enero de 2025, Anabel Pantoja vivió el episodio más duro y complicado de su vida. Su hija Alma, que en ese momento no tenía ni dos meses de vida, pasó 18 días hospitalizada en el Hospital Universitario Materno Infantil de Gran Canaria. Fueron unas semanas de incertidumbre y mucho miedo que afortunadamente tuvieron un final feliz, pero a la vez el protocolo que existe con los menores se puso en marcha y el Tribunal Superior de Justicia de Canarias comenzó un proceso de investigación a la influencer y su pareja, David Rodríguez, quienes colaboraron y contaron su versión al juez.  Ahora, un año y cuatro meses después de aquella pesadilla, los forenses han publicado un informe definitivo.

La pequeña Alma con sus padres© anabelpantoja00
La pequeña Alma con sus padres

Los especialistas de la Unidad de Valoración Forense Integral de Violencia Contra la Infancia y la Adolescencia del IML de Las Palmas, consideran que Alma fue víctima de "un zarandeo violento que originó un derrame cerebral". El informe, adelantado por Canarias7, detalla también que la pequeña fue atendida inicialmente en la Clínica Roca, donde la derivaron al Hospital Materno Infantil, en el que fue ingresada en la Unidad de  Cuidados Intensivos Pediátricos. En este centro la sometieron a diferentes pruebas diagnósticas para hallar el origen de las lesiones y trasladaron el parte al juzgado de guardia al considerar que se necesitaba una investigación judicial.

Como reproducen, los hechos tuvieron lugar en el centro comercial Mogán Mall la tarde del 9 de enero, cuando el investigado se quedó solo con la niña en el coche mientras que la sobrina de Isabel Pantoja salió a comprar. Así, apuntan a que es el posible autor de las lesiones. David Rodríguez, que es fisioterapeuta, declaró ante el magistrado instructor que dio una especie de cachetes a la bebé al notar que se encontraba mal y le costaba respirar.  También se llevó a cabo una evaluación integral por parte del forense al entorno principal de la niña para establecer nexos de unión.

Anabel Pantoja© GTRES

Francisco José Fajardo, periodista del citado medio canario que ha adelantado la información, ha hablado también en Más vale tarde: "El Instituto de Medicina Legal confirma el síndrome del bebé zarandeado un año después por una cuestión clínica. Los forenses tienen que esperar un año hasta ver el desenlace. La literatura científica en este síndrome del bebé zarandeado determina que tiene que pasar un año para cerrar ese círculo y establecer un dictamen y un diagnóstico concreto sobre el alcance de las lesiones, cuándo se produjeron y de qué forma". También ha indicado que no se conoce si hay posibles secuelas porque "pueden darse incluso a los dos o tres años".

¿Qué es el ‘síndrome del niño zarandeado’ y cuáles son las secuelas?

El doctor Nacho Ros, pediatra del Hospital HC Miraflores de Zaragoza, explicaba en ¡HOLA! los detalles de esta dolencia: "El también conocido como ‘síndrome del niño zarandeado’, se refiere al conjunto de lesiones cerebrales que se producen al sacudir vigorosamente a un bebé. Ocurre en estos que, al zarandearlos, se les somete a un exceso de aceleración-desaceleración de la cabeza, con lo que la fuerza de rotación empuja el cerebro contra el cráneo lo que produce varios tipos de lesiones en la misma”. Además, el doctor asegura que este síndrome “no siempre es fácil de detectar puesto que muchas veces los cuidadores no refieren haber zarandeado previamente al niño al no darle importancia, por vergüenza o miedo a ser criticados o juzgados”.

"No existe ninguna prueba aislada que confirme el diagnóstico, aunque existen una serie de hallazgos a nivel cerebral y ocular que nos orientan hacia el mismo. Las secuelas pueden ser muy graves y el pronóstico depende mucho de cada caso, pero, en general, es un problema que puede dar muchas complicaciones. Lógicamente, hay muchos casos leves, que no producen apenas síntomas y pasan inadvertidos, aunque pueden afectar igualmente al niño. Los pequeños que han sido sacudidos con menos intensidad, pero de manera repetida, pueden desarrollar dificultades para aprender a hablar, tener falta de coordinación motora  o problemas de aprendizaje . En los casos que se detectan, que son los moderados o graves, uno de cada 10 niños fallece y existe un riesgo alto de secuelas como ceguera, epilepsia, falta de crecimiento o alteraciones motoras. Es fundamental, por tanto, una elevada sospecha diagnóstica, para poder detectar casos leves y evitar el aumento de daños”, advierte el doctor.