No concibe su vida sin la cocina. Karlos Arguiñano se maneja entre fogones desde la adolescencia, cuando decidió adentrarse en un sector que apenas conocía porque en su familia no había nadie que se dedicase a ello profesionalmente. Lo que no imaginaba entonces es que después de su formación y de sus primeras experiencias en restaurantes de gran prestigio, se iba a convertir en un referente intergeneracional e iba a redefinir los códigos del universo gastro cocinando ante millones de personas. Y es que su salto a la televisión hizo que se colara en las casas de todos los españoles, donde sigue teniendo un hueco privilegiado. De sus cuatro décadas de imparable carrera, del secreto de su éxito y de sus planes de futuro se ha sincerado.
En Zarautz tiene su propio restaurante, con el que logró la Estrella Michelin, y también la cocina que cada día abre a los espectadores. Miles de personas le acompañan en Antena 3 y le han seguido también en todas las cadenas en las que ha estado. En esta era en la que la cocina está más en auge que nunca y por lo tanto hay también más donde elegir, el público sigue apostando por Arguiñano. La clave del éxito, según cuenta, es que siempre se ha movido "con recetas simples".
En una entrevista concedida a Radio Euskadi con motivo de los 30 años de su escuela de cocina, asegura que para preparar el programa siempre tiene una máxima: "En cada casa hay 4, 5 o 6 personas con poco dinero y que necesitan comer o cenar cada día". Así, se aleja de productos caros como el rodaballo o la cigala. Además, hay un ingrediente que incorpora siempre, haga lo que haga: el buen humor. Porque Arguiñano tiene claro que "no es posible cocinar bien estando de mala leche".
Tiene más presente que nunca todo el camino que ha recorrido hasta llegar al punto en el que está ahora ya que está ilusionado con la grabación de un documental sobre su vida. Un trabajo en el que abordará las partes menos amables de su historia, como el momento en el que estuvo a punto de arruinarse y la crisis que superó en una etapa de emprendimiento clave.
También mira al futuro, que tiene claro que va a seguir escribiendo entre fogones. "Tengo amigos jubilados y me da la sensación de que repiten siempre las mismas cosas", ha dicho con gran sentido del humor el cocinero, que en septiembre cumplirá 78 años. Ahora que la jubilación es un tema cada vez más recurrente en su entorno, con su habitual sentido del humor se dice a sí mismo: "Arguiñano, aguanta ahí. Si estás bien, sigue trabajando".
En cada paso, cuenta con el apoyo y la admiración de su familia supernumerosa. Lleva más de medio siglo casado con María Luisa Azmetoy, con quien tiene 7 hijos y 17 nietos. Su continuidad en la cocina está asegurado, ya que todos excepto uno han seguido sus pasos y se dedican a los negocios familiares como el hotel de Arguiñano, el restaurante o la escuela de la que salen nuevos talentos.






