Almudena Cid atraviesa una etapa de estabilidad y serenidad tras años de cambios profundos, tanto en lo personal como en lo profesional. Convertida en actriz después de una carrera deportiva histórica y tras superar su mediática ruptura sentimental con Christian Gálvez, con quien estuvo casada más de una década, la exgimnasta vive ahora un momento de equilibrio junto a su actual pareja, Gerardo Berodio. Todo esto se refleja no solo en sus proyectos profesionales, sino también en su forma de afrontar la vida y en la ilusión con la que mira al futuro.
En una entrevista concedida a Beatriz Cortázar para Informalia, Almudena repasa sus planes inmediatos, que pasan por estrenar su nueva casa en Vitoria y disfrutar de la tranquilidad sentimental que ha encontrado junto al exfutbolista Gerardo Berodia, con quien mantiene una relación estable desde hace casi cuatro años. La deportista, que también repite como embajadora de la colección Comfeet de Merkal, comparte cómo ha ido reconstruyendo su vida desde la serenidad y la calma.
Sin duda, uno de los proyectos que más ilusión le hace es la casa que está construyendo en su tierra natal. Desea pasar más tiempo allí, aunque seguirá en “Madrid, por temas de trabajo”. Y, aunque le gusta mucho la capital, como la tierra de uno, nada: “Cuando estoy llegando a Vitoria, siento profundamente que soy de ahí”, confiesa. Su nueva vivienda está además muy cerca de sus padres, un detalle que para ella tiene un valor emocional enorme. Ya cuenta los meses para instalarse y sueña con pasar las próximas Navidades allí, “en mi casa, asando castañas. Con eso soy feliz”.
Una vida profesional que se reinventa y, en lo sentimental, feliz junto a Gerardo Berodia
Tras su retirada de la gimnasia rítmica después de los JJ. OO. de Pekín 2008, Almudena se reconvirtió y tocó distintos palos en los que ha salido airosa. Se atrevió con la interpretación —la hemos visto en El secreto de Puente Viejo, La suerte: Una serie de casualidades o en la obra de teatro, Una historia de amor— y también con la literatura, con la colección Olympia o su último libro, Caminar sin punteras (2023). Además, tomó el relevo de Paloma del Río como comentarista de las competiciones de gimnasia rítmica en RTVE, un papel que ha desempeñado con solvencia y sensibilidad.
Totalmente recuperada de la operación de cadera que la obligó a parar en seco a finales de año y pasar por quirófano, ahora la vida le vuelve a sonreír, y no solo en lo profesional. Mantiene una relación estable con el exjugador del Real Madrid Gerardo Berodia, a quien conoció después de su separación matrimonial del presentador de televisión. Con Gálvez mantuvo una relación de 15 años, 11 de los cuales estuvieron casados. “Sí, lo he pasado muy mal, realmente mal”, reconoció ella entonces. Sin embargo, todo eso quedó atrás gracias a Gerardo, con quien mantiene una relación que, aunque discreta en sus inicios, hoy viven con plenitud.
Por eso prefiere proteger esta nueva etapa, especialmente después de la exposición mediática que sufrió durante su ruptura con Gálvez. “Estoy bien y tranquila”, reconoce la exgimnasta, quien disfruta de una etapa “estable, feliz, ilusionada con mi nueva casa…”. Confiesa que "estoy llevando mi relación con mucha naturalidad", aunque prefiere mantener su intimidad por encima de todo y tal vez por eso se muestra “recelosa cuando me preguntan”.
Ahora, a punto de cumplir 46 años el próximo 15 de junio, es una mujer madura con las ideas claras: “He estado muy descolocada. Hoy sé dónde quiero estar y, sobre todo, lo que ya no quiero”. Una reflexión que resume el aprendizaje de aquellos años difíciles y el lugar de equilibrio en el que se encuentra en la actualidad.
La maternidad, en el horizonte
En ese mismo ejercicio de protección, Almudena aborda con cautela la cuestión de la maternidad, un tema que genera titulares con facilidad y que prefiere gestionar sin presión externa. “Siempre he querido ser madre, pero estoy en un punto donde no puedo expresarme abiertamente porque se hace una noticia de todo y necesito que pase el tiempo”, explica, consciente de que cada palabra puede amplificarse más de lo que desearía. Así que ha decidido tomarse su tiempo, cuidarse y cuando llegue el momento "podré hablar con naturalidad de la violencia que recibe la mujer con la maternidad".
Mientras tanto, prefiere disfrutar lo que la vida le está brindando y, pese a todo lo vivido, Almudena sigue siendo la misma mujer sensible, empática y cercana que siempre ha sido. Lo expresa así: “No quería cambiar mi forma de ser con lo que había vivido". Reconoce ser confiada e inocente "pero así me muevo por la vida”. Una declaración que resume su esencia: mantenerse fiel a sí misma, incluso cuando la vida la ha puesto a prueba, y avanzar con la serenidad de quien sabe exactamente dónde quiere estar.









