Tamara Falcó, después de convertirse de nuevo en tía, —su hermana Ana Boyer ha dado la bienvenida a Mía, la primera niña de la familia— , ha encontrado tiempo para una escapada muy especial junto a Íñigo Onieva: un roadtrip desde Madrid hasta Medjugorje, en Bosnia y Herzegovina, uno de los destinos de peregrinación católica más conocidos. La marquesa de Griñón compartía que tenían “2.652 km, 6 días y 5 países por delante”. Un viaje largo exige maletas inteligentes, ropa práctica y piezas capaces de adaptarse a cambios de temperatura, caminatas, comidas improvisadas y horas de carretera. Y ahí es precisamente donde el armario de Tamara vuelve a demostrar por qué funciona tan bien: conoce perfectamente qué prendas le favorecen y cuáles sobreviven al paso del tiempo y de las tendencias.
El abrigo camel que combina con absolutamente todo
Si hay una pieza que domina este viaje, es un abrigo largo marrón de lana con cinturón, una de esas prendas eternas que nunca desaparecen realmente del armario. Lo interesante es cómo Tamara lo convierte en el eje de varios estilismos completamente distintos. El diseño, de corte envolvente y estructura relajada, resulta perfecto para el entretiempo: abriga sin resultar excesivo y aporta sofisticación incluso a los looks más sencillos.
La marquesa lo combina con pantalones negros rectos y cómodos, ideales para un viaje por carretera, además de zapatillas deportivas, el calzado imprescindible cuando la prioridad es la funcionalidad. Completa el conjunto con un bolso maxi de piel marrón y una gorra beige de los New York Yankees, una pieza que se ha convertido casi en una constante dentro de sus viajes y escapadas. Las gorras forman parte del uniforme informal de Tamara desde hace años: aportan un aire relajado y ayudan a construir esa estética effortless tan característica de su estilo.
Hay algo interesante en este tipo de looks aparentemente simples: funcionan porque están construidos a partir de básicos. Pocas prendas, pero versátiles; pocos colores, pero fáciles de combinar.
Cómo transformar un abrigo de día en un look de noche
El mismo abrigo camel reaparece después, ya de noche, en una versión más refinada. Tamara cambia el gran bolso de día por un bolso Puzzle mini de Loewe en color negro, introduce un toque más sofisticado con un ear cuff de criollas y sustituye las zapatillas deportivas por unos zapatos negros destalonados de punta afilada y cuña, una de las tendencias más fuertes del momento.
Debajo del abrigo aparece una camiseta o jersey blanco con estampado. Ahí está precisamente una de las claves de su estilo: saber reinterpretar su armario según la ocasión.
La gabardina verde y el uniforme perfecto del entretiempo
Otro de los looks del viaje confirma cuáles son las siluetas favoritas de Tamara. Esta vez cambia el abrigo de lana por una gabardina larga verde con cinturón, muy similar en estructura pero más ligera y funcional. La gabardina sigue siendo la gran reina del entretiempo porque protege del frío ligero, funciona bajo la lluvia y aporta elegancia instantánea incluso sobre prendas básicas.
La combina con vaqueros anchos, camiseta negra, zapatillas deportivas y un bolso bandolera de piel marrón de Loewe, otra de sus firmas fetiche. Añade además un pañuelo estampado que rompe ligeramente la sobriedad cromática del conjunto.
Medjugorje, fe y un maleta muy bien hecha
La elección de Medjugorje como destino tampoco sorprende. La religión ocupa un espacio fundamental en la vida de Tamara Falcó desde hace años y ella misma ha hablado públicamente sobre cómo su fe le ayudó a encontrar sentido y estabilidad personal.
Ese equilibrio entre espiritualidad, vida pública y moda también aparece en este viaje. Tamara se viste para la ocasión con prendas cómodas, versátiles, resistentes a los cambios de tiempo y capaces de acompañar una carretera de más de 2.600 kilómetros sin perder elegancia.












