Adriana Abascal podría convertirse en princesa con la importante decisión de Manuel Filiberto de Saboya


Están disfrutando de la segunda oportunidad de su amor


8 de mayo de 2026 a las 19:58 CEST

Han pasado dos semanas desde que Manuel Filiberto de Saboya anunció que ha iniciado los trámites para divorciarse de Clotilde Courau, la actriz francesa con la que tiene dos hijas, las princesas Victoria y Luisa. Un movimiento que llega en medio  de su relación con Adriana Abascal, con la que se ha dado una oportunidad en la que están construyendo "un vínculo sólido y auténtico" . En medio del proceso legal, el nieto del último rey de Italia ha tomado una decisión clave que podría cambiar para siempre su historia de amor.

Manuel Filiberto de Saboya junto a Adriana Abascal en la cena benéfica de la delegación de las Órdenes dinásticas de la Casa de Saboya con la presencia de Alberto de Mónaco© @efsavoia
Manuel Filiberto de Saboya junto a Adriana Abascal en la cena benéfica de la delegación de las Órdenes dinásticas de la Casa de Saboya con la presencia de Alberto de Mónaco

"Clotilde Courau y yo hemos iniciado los trámites del divorcio.  He emprendido este camino con el deseo -en coherencia también con mis valores personales y cristianos- de afrontar con responsabilidad cada etapa de mi vida privada. En el pasado, decidimos tomarnos un tiempo de reflexión, precisamente para organizar nuestras respectivas situaciones personales de la manera más correcta y respetuosa", anunciaba a la revista italiana Oggi el Príncipe. Pero ahora sus planes han cambiado y ha optado por un nuevo proceso que influye directamente en Adriana Abascal, una de las mujeres más bellas y elegantes.

El Gran Maestre de las Órdenes de los Santos Mauricio y Lázaro ha optado, según Il Giornale d'Italia, por acudir al Tribunal Apostólico de la Rota Romana, encargado de las nulidades matrimoniales. Si el más alto de los tribunales eclesiásticos acepta la solicitud, Manuel Filiberto de Saboya y la empresaria mexicana tendrían luz verde para contraer matrimonio ante la iglesia. Esto también permitiría a Adriana Abascal convertirse en princesa, y es que la ley nobiliaria acepta únicamente transmitir estos títulos a través de una unión católica. De darse la situación, tendría por ejemplo el privilegio de vestir de blanco ante el Papa León XIV al pertenecer a los Saboya.

Adriana Abascal© adrianaabascal
Adriana Abascal acompañó a Manuel Filiberto de Saboya a la la entrega de las Órdenes Dinásticas de la Casa de Saboya

El privilegio de blanco es una tradición protocolaria del Vaticano que permite vestir de blanco a varias mujeres en deferencia y respeto a aquellas monarquías que son católicas, además de simbolizar pureza, inocencia y paz. Actualmente, además de la reina Letizia, también disfrutan de esta consideración la reina Sofía de España, las reinas Matilde y Paola de Bélgica, María Teresa y la gran duquesa Stéphanie de Luxemburgo, y la princesa Charlene de Mónaco. 

La prensa italiana considera que recurrir a la nulidad eclesiástica es también una forma de protegerse contra una posible impugnación de los derechos dinásticos por parte de los partidarios de Aimone de Saboya-Aosta.  Ambos han heredado la rencilla familiar que mantenían sus anteriores generaciones, enfrentadas durante años por el trono de Italia, un país que abolió la monarquía hace 75 años por su apoyo a Mussolini. Ambas ramas de la dinastía reclaman ser legítimas herederas de un reino que ya no existe y cuyo pueblo no muestra interés en una restauración.  La guerra alcanzó su clímax en la boda de los reyes Felipe y Letizia, cuando sus respectivos padres se pelearon en el Palacio de La Zarzuela, ante la realeza de todo el mundo.

Segundas partes sí pueden ser buenas

Manuel Filiberto de Saboya y Adriana Abascal rompieron su relación en diciembre, tras un año juntos, porque el príncipe seguía sin pedir el divorcio de su mujer, aunque llevara mucho tiempo separado, y eso chocaba con los valores de la empresaria, que a su vez está separada del empresario francés Emmanuel Schreder. "No quiere ser la amante ni prestarse a cometer adulterio. Es una mujer que va a la iglesia y, para una persona tan creyente, no ha sido fácil lidiar con esto", explicaba su entorno cercano. Sin embargo, nunca cerraron las puertas a sus sentimientos y cuatro meses después se dieron una nueva oportunidad en la que los hechos hablan por sí solos y demuestran la firme apuesta de ambos por su amor y por escribir juntos su futuro.

© ¡HOLA! Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.