El destino de Jake Hall parecía ligado irremediablemente a España. La exestrella de The Only Way Is Essex ha muerto en Mallorca, a los 35 años, en circunstancias trágicas que han sacudido al Reino Unido y reabierto un capítulo que lo vinculaba directamente con nuestro país. España, que en los últimos años se había convertido para él en un refugio, vuelve ahora a ocupar un lugar central en su historia, pero esta vez con un desenlace fatal.
Según The Sun, Mallorca era uno de sus lugares favoritos, tanto por trabajo como por ocio. Allí pasaba largas temporadas y allí, en la localidad de Santa Margalida —un municipio del noreste de Mallorca, alejado del bullicio turístico y conocido por su entorno tranquilo, sus zonas rurales y su proximidad a playas como Son Serra de Marina y Can Picafort— encontró la muerte este jueves 7 de mayo en un suceso que aún investiga la Guardia Civil. Un escenario que contrasta de forma inevitable con otro episodio ocurrido también en España: el apuñalamiento que sufrió en Marbella hace una década y del que entonces logró salvarse por muy poco.
En mayo de 2014, cuando su popularidad enTOWIE estaba en pleno auge, Hall disfrutaba de una noche de fiesta en el club Aqwa Mist, uno de los locales más lujos y exclusivos de Puerto Banús. Lo que debía ser una salida más del elenco del reality británico terminó convirtiéndose en una pesadilla. Hall quedó atrapado en un altercado entre dos bandas rivales y recibió una puñalada en un costado que casi le cuesta un riñón. Fue trasladado de urgencia al hospital y permaneció en cuidados intensivos. Durante días se temió por su vida.
El británico pasó seis semanas hospitalizado, recuperándose de un ataque que pudo haber sido definitivo. Desde la cama del hospital, y aún convaleciente, escribió mensajes de agradecimiento a sus seguidores: “Muchísimas gracias a todos por vuestro increíble apoyo y por ayudarme a superar esto".
Aquel episodio dejó al descubierto el clima de tensión que rodeaba a los jóvenes del reality cuando viajaban a la Costa del Sol, convertidos en objetivos fáciles para provocaciones y rivalidades. Su compañero de programa, Michael Hassini, lo describió entonces con crudeza en declaraciones a The Sun Online: “Cuando vamos a discotecas, somos el blanco de las bromas. Puede que sean chicos celosos o alguien que quiera provocar problemas porque nos ve en la televisión, pero es parte del trabajo”. Una frase que, con el tiempo, ha dejado de sonar a anécdota para convertirse en un recordatorio de lo cerca que estuvo Hall de no contarlo.
Tras aquel susto en Marbella, Hall frenó. Se alejó del foco más agresivo de la telerrealidad y se reinventó en el terreno creativo. Cofundó la firma de moda masculina Prévu Studio, colaboró en proyectos de diseño y, en los últimos años, se volcó en el arte contemporáneo, con obra producida en distintos puntos de Europa. Mallorca formaba parte de esa nueva etapa: un lugar donde trabajaba, creaba y encontraba la calma que la televisión nunca le había permitido.
Diez años después, España vuelve a aparecer en su biografía, pero esta vez sin margen para la supervivencia.
Sus últimas horas en Mallorca: la fiesta, la villa y el impacto que le costó la vida
La madrugada del jueves 7 de mayo, Jake Hall se encontraba en una villa de alquiler en Santa Margalida junto a un grupo de amigos. Según las primeras pesquisas, habían estado de fiesta y continuaron la celebración en la vivienda. En un momento de la madrugada, Hall sufrió un episodio de gran alteración y terminó impactando con fuerza contra una cristalera, que le provocó heridas mortales en el tórax y la cabeza. La Guardia Civil recibió el aviso alrededor de las 7:30 de la mañana y, por el momento, no hay detenciones. La investigación sigue abierta a la espera de la autopsia y del informe toxicológico. En la casa se encontraban cuatro hombres y dos mujeres, que ya han prestado declaración. Hall deja huérfano a un hija, River, con la que solía posar en sus redes. La niña era fruto de su relación con la modelo y personalidad televisiva Missé Beqiri.
La muerte de Jake Hall ha generado un profundo impacto en el universo TOWIE, que ya había vivido la pérdida de Jordan Wright. Su historia, marcada por segundas oportunidades, se cierra ahora con un contraste doloroso: sobrevivió a un ataque violento en Marbella cuando su vida pública estaba en pleno ascenso, pero ha perdido la vida en un terrible accidente en la isla donde buscaba desconexión y calma.








