En un momento en el que su seguridad vuelve a estar en el centro del debate público, Donald Trump ha sorprendido con una inesperada respuesta que ha dejado a todos boquiabiertos. Preguntado por un periodista sobre si estaba considerando usar chaleco antibalas en sus apariciones públicas, el presidente de Estados Unidos respondió con una mezcla de humor y sarcarmo: “No sé si puedo soportar parecer 20 libras más pesado”.
La escena tuvo lugar en el Despacho Oval, durante un encuentro con periodistas y congresistas después de firmas varias órdenes ejecutivas. Una reportera insistió en si el Servicio Secreto estaba valorando reforzar su protección tras el último intento de atentado hace una semana. Trump, de 79 años, serio al principio, terminó resolviendo la cuestión con una frase que provocó risas en la sala: “Si quieres ganar entre 20 y 25 libras (entre 9 y 12 kilos), ponte un chaleco”, según informa People.
Aunque la frase pueda sonar ligera, el contexto es todo lo contrario. El uso de un chaleco antibalas está sobre la mesa desde el incidente de la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, celebrada en el hotel Washington Hilton el pasado 25 de abril. Allí, un hombre armado intentó acceder al evento en el que se encontraban el presidente y su esposa, Melania Trump, el vicepresidente y otras autoridades. Un agente del Servicio Secreto resultó alcanzado en su propio chaleco, pero fue dado de alta poco después. "Francamente, el chaleco hizo un trabajo increíble porque recibió un disparo a quemarropa. Y ni siquiera quería ir al hospital. Lo mandamos al hospital", explicó Trump, quien comparó el impacto disparo cuando llevas un chaleco de estas características con “recibir un golpe de Myke Tyson”, para asombro de los allí presentes.
El máximo mandatario norteamericano reconoció que su equipo le ha planteado la posibilidad de usar protección adicional: “Me lo han preguntado. Supongo que es algo que te planteas”, explicó. Sin embargo, también dejó claro que no se siente cómodo con la idea: “Por un lado, no te gusta hacerlo porque sientes que estás cediendo ante un elemento malo”, añadió. Pero lo que más ha trascendido es su argumento más mundano: no quiere que el chaleco altere su imagen física.
La preocupación por su aspecto no es nueva. Asocciated Press recuerda que Trump ha sido siempre muy sensible a los comentarios sobre su peso. Su último reconocimiento médico, en abril de 2025, situó su peso en 224 libras (algo más de 101 kilos), una cifra inferior a las 243 libras registradas (más de 110 kilos) en 2019. Su afición a la comida rápida y su imagen pública han sido objeto de atención mediática durante años, y él mismo ha alimentado esa narrativa con humor y frases llamativas.
Los intentos de atentado que han llevado a reforzar su seguridad
La negativa de Donald Trump a usar chaleco antibalas no puede entenderse sin el contexto de los últimos años, marcados por varios episodios que han puesto a prueba su seguridad personal. El presidente ha sido objetivo de tres intentos de atentado en apenas dos años, una cifra que ha obligado al Servicio Secreto a revisar sus protocolos.
El más grave tuvo lugar en Butler, Pensilvania, en julio de 2024. Durante un mitin, un francotirador abrió fuego contra el escenario. Trump resultó herido en la oreja —una imagen que dio la vuelta al mundo— y un asistente al acto perdió la vida. Aquel ataque supuso un punto de inflexión en la protección del entonces candidato.
El segundo intento de asesinato tuvo lugar en septiembre de 2024, en el club de golf de Donald Trump en West Palm Beach (Florida). Ryan Wesley Routh, de 58 años, fue detenido tras huir del lugar, según informó el Departamento de Justicia. Posteriormente, los fiscales revelaron que Routh había escrito una carta manuscrita en relación con el tiroteo en el Trump International Golf Club, un documento que fue incautado durante la investigación. Fue condenado a cadena perpetua en febrero de 2026.
El más reciente ocurrió en abril de 2026, durante la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca, cuando un individuo intentó acceder armado al evento en el que se encontraban el presidente, el vicepresidente y otras autoridades. Un agente del Servicio Secreto recibió un impacto en su chaleco antibalas, pero fue dado de alta poco después.
Estos tres episodios han reabierto el debate sobre hasta qué punto debe reforzarse la protección física del presidente en sus apariciones públicas. Trump, sin embargo, ha restado dramatismo a la situación y, tras el incidente del pasado mes de abril, llegó a afirmar que “no atacan a los que no hacen mucho”, una frase con la que quiso subrayar que interpreta estos episodios como una reacción a su actividad política.









