Claves de la pediatra Chissole Rodríguez ante una picadura de garrapata, como le ha pasado al hijo de Tony Aguilar: "No implica que el niño vaya a desarrollar una enfermedad"


El pequeño, de 12 años, se contagió con el virus de la encefalitis transmitida por este parásito en un campamento en Alemania


Tony Aguilar en un evento en Madrid en junio de 2024© Getty Images
4 de agosto de 2026 a las 18:02 CEST

Todo comenzó el pasado mes de junio, cuando Biel, el hijo de 12 años del locutor Tony Aguilar, empezó a sentirse mal durante un campamento escolar en la Selva Negra alemana. Tras una picadura de garrapata, el pequeño sufrió un primer episodio de fiebre que parecía haber remitido, pero días después, en mitad de unas vacaciones familiares en Madrid, reaparecieron de forma brusca los síntomas de alarma: intensos dolores de cabeza, vómitos y fiebres muy altas. La rápida intuición de su madre fue determinante para identificar la segunda fase del virus de la encefalitis transmitida por garrapatas, un diagnóstico que derivó en un tenso ingreso de 11 días en el Hospital Universitario 12 de Octubre.

Afortunadamente, tras haber pasado su cumpleaños en el hospital, el niño ya se recupera favorablemente rodeado de los suyos. "Muchas gracias a todos por el cariño y el interés en la mejoría de Biel. Cada día se encuentra un poco mejor, jugando con su hermano, dejando atrás la pesadilla. Y su madre y yo, empezando a respirar y olvidando esa ansiedad y miedo que hemos sufrido en las últimas semanas", ha dicho Tony Aguilar, una de las voces más queridas de la radio de nuestro país. A raíz de este gran susto, hemos querido hablar con una experta, la Dra. Chissole Rodríguez, jefa de Pediatría del Hospital Universitario Vithas Madrid Arturo Soria, para repasar cuáles son los posibles problemas de salud a los que nos podemos enfrentar cuando nos pica una garrapata, cómo podemos prevenir la picadura y cuál debe ser la forma de actuar si nos encontramos en esta situación.

¿Cuáles son los principales problemas de salud que puede padecer un niño si le pica una garrapata?

Con la llegada del verano aumentan las actividades al aire libre, las excursiones y los campamentos infantiles. Aunque el contacto con la naturaleza aporta importantes beneficios para el desarrollo físico y emocional de los niños, también incrementa la exposición a las garrapatas, pequeños artrópodos capaces de transmitir algunas enfermedades infecciosas. La buena noticia es que la mayoría de las picaduras no ocasionan complicaciones y que, con unas sencillas medidas preventivas, el riesgo puede reducirse considerablemente. La mayoría de las picaduras de garrapata no transmiten ninguna enfermedad y evolucionan favorablemente sin necesidad de tratamiento.

No obstante, algunas especies pueden actuar como vectores de bacterias, virus o parásitos capaces de producir infecciones.

En España, las enfermedades transmitidas por garrapatas más relevantes son la Fiebre Botonosa Mediterránea, la enfermedad de Lyme y el síndrome Debonel/Tibola (linfadenopatía asociada a picadura de garrapata). Mucho menos frecuentes son la anaplasmosis humana, la tularemia y la babesiosis.

Excepcionalmente pueden aparecer enfermedades como la Encefalitis Transmitida por Garrapatas (Tick-Borne Encephalitis, TBE) o la Fiebre Hemorrágica de Crimea-Congo, cuya incidencia en nuestro país es muy baja y se limita a áreas geográficas concretas.

Es importante transmitir un mensaje de tranquilidad: una picadura de garrapata no implica necesariamente que el niño vaya a desarrollar una enfermedad.

Tony Aguilar con su mujer, Nelly, y sus dos hijos: Biel y Nil© nelly_mm
Tony Aguilar con su mujer, Nelly, y sus dos hijos: Biel y Nil

Estamos más familiarizados con la enfermedad de Lyme, pero ¿qué es exactamente la Encefalitis Transmitida por Garrapatas (TBE) y en qué se diferencia del Lyme a nivel de causa y tratamiento?

Aunque ambas enfermedades comparten el mismo mecanismo de transmisión —la picadura de determinadas garrapatas—, su origen es completamente diferente. La enfermedad de Lyme está causada por la bacteria Borrelia burgdorferi y, cuando se diagnostica precozmente, responde de forma eficaz al tratamiento antibiótico. La Encefalitis Transmitida por Garrapatas está provocada por un virus del género Flavivirus, capaz de afectar al sistema nervioso central y producir meningitis, encefalitis o meningoencefalitis.

A diferencia de la enfermedad de Lyme, no existe un tratamiento antiviral específico frente a esta infección. El manejo consiste en medidas de soporte, control de los síntomas y tratamiento de las posibles complicaciones neurológicas.

Aunque la enfermedad es endémica en distintas regiones de Europa Central y del Este, en España continúa siendo excepcional.

Esta enfermedad, la encefalitis, tiene una evolución en dos fases. ¿Cómo funciona este patrón de «falsa mejoría» y qué síntomas deben poner en alerta a los padres en cada fase?

La encefalitis transmitida por garrapatas suele presentar una evolución en dos fases. Durante la primera, que aparece aproximadamente entre una y dos semanas tras la picadura, el niño puede presentar fiebre, malestar general, cansancio, dolor de cabeza y dolores musculares. Se trata de síntomas muy similares a los de una infección viral común.

Tras unos días de aparente mejoría, un pequeño porcentaje de pacientes desarrolla una segunda fase caracterizada por afectación neurológica.

Los signos de alarma incluyen fiebre que reaparece, cefalea intensa, rigidez de cuello, vómitos persistentes, irritabilidad marcada, somnolencia excesiva, alteraciones del comportamiento, dificultad para caminar, debilidad, convulsiones o disminución del nivel de conciencia.

Ante cualquiera de estos síntomas debe acudirse de forma inmediata a un Servicio de Urgencias Pediátricas.

A diferencia de la enfermedad de Lyme, en la Encefalitis Transmitida por Garrapatas, no existe un tratamiento antiviral específico frente a esta infección

Doctora Chissole Rodríguez, pediatra

Si a un niño le pica una garrapata y empieza con fiebre, ¿cuál es el protocolo habitual de diagnóstico en urgencias o consulta?

No toda fiebre tras una picadura está relacionada con la garrapata. La valoración médica comienza con una historia clínica detallada que incluye el momento aproximado de la picadura, el lugar donde ocurrió, el tiempo que la garrapata permaneció adherida y los síntomas que presenta el niño.

Posteriormente se realiza una exploración física completa, prestando especial atención a la piel, los ganglios linfáticos y la posible aparición de signos neurológicos.

Las pruebas complementarias dependerán de la sospecha clínica y podrán incluir análisis de sangre o estudios microbiológicos específicos.

Es importante recordar que los antibióticos no deben administrarse de forma preventiva tras cualquier picadura, sino únicamente cuando exista una indicación médica basada en la sospecha o confirmación de una enfermedad transmitida por garrapatas.

¿Con cuánto tiempo de antelación respecto a un viaje o campamento debe planificarse la vacunación para que el niño esté adecuadamente protegido de la encefalitis?

En España esta vacuna no forma parte del calendario vacunal infantil. Está indicada principalmente en personas que viajan a países donde la enfermedad es endémica y que realizarán actividades con riesgo elevado de exposición.

Antes de un viaje internacional es recomendable acudir a un Centro de Vacunación Internacional entre uno y tres meses antes de la salida para valorar la indicación y completar la pauta de vacunación si fuera necesaria.

Tony Aguilar con su mujer, Nelly, y sus dos hijos: Biel y Nil© nelly_mm
Tony Aguilar con su mujer, Nelly, y sus dos hijos: Biel y Nil

Si un monitor o un padre encuentra una garrapata enganchada a la piel de un niño, ¿cuál es la forma correcta de retirarla y qué errores comunes (como echar alcohol o aceite) debemos evitar a toda costa?

La extracción precoz disminuye el riesgo de transmisión de algunas enfermedades. Debe realizarse utilizando unas pinzas de punta fina, sujetando la garrapata lo más cerca posible de la piel y ejerciendo una tracción firme, continua y perpendicular hasta retirarla completamente.

Después conviene lavar la zona con agua y jabón y aplicar un antiséptico habitual. No deben utilizarse remedios caseros como aceite, vaselina, alcohol, gasolina, esmalte de uñas o calor, ya que pueden dificultar la extracción y aumentar la liberación de secreciones por parte de la garrapata.

¿Es útil vigilar la evolución de la piel en los días siguientes a la picadura? ¿Durante cuántos días o semanas debemos estar atentos tras una picadura?

Es recomendable observar la evolución durante aproximadamente 30 días. Debe consultarse con un profesional sanitario si aparece fiebre, una erupción rojiza que aumenta progresivamente de tamaño, una costra negra en la zona de la picadura, ganglios inflamados, dolor articular, cefalea persistente, cansancio intenso, somnolencia, irritabilidad o cualquier síntoma neurológico.

La detección precoz facilita un diagnóstico rápido y un tratamiento adecuado cuando resulta necesario.

Cuando los niños realicen actividades al aire libre en zonas boscosas o con vegetación abundante se recomienda utilizar ropa de manga larga y pantalón largo, llevar calzado cerrado, introducir el pantalón dentro de los calcetines en áreas de mayor riesgo y aplicar repelentes autorizados para la edad del niño

Doctora Chissole Rodríguez, pediatra

¿Cuál suele ser la evolución y el pronóstico tras diagnosticarse una encefalitis transmitida por garrapatas?

La evolución depende fundamentalmente del grado de afectación neurológica. La mayoría de los niños se recuperan completamente, especialmente cuando la enfermedad cursa de forma leve.

En los casos más graves pueden persistir secuelas como dificultades de concentración, alteraciones de la memoria, trastornos del aprendizaje, problemas del lenguaje, alteraciones del sueño o secuelas motoras, que requieren seguimiento por un equipo multidisciplinar formado por neuropediatras, rehabilitadores, fisioterapeutas, logopedas y terapeutas ocupacionales.

Sin caer en el alarmismo ni privar a los niños de disfrutar de la naturaleza, ¿qué medidas preventivas básicas debería llevar en la mochila cualquier niño que vaya a disfrutar de la naturaleza este verano?

La prevención continúa siendo la herramienta más eficaz. Cuando los niños realicen actividades al aire libre en zonas boscosas o con vegetación abundante se recomienda utilizar ropa de manga larga y pantalón largo siempre que sea posible, llevar calzado cerrado, introducir el pantalón dentro de los calcetines en áreas de mayor riesgo, aplicar repelentes autorizados para la edad del niño siguiendo las recomendaciones del fabricante y tratar la ropa con permetrina cuando esté indicado, evitando siempre su aplicación directa sobre la piel.

Al regresar a casa conviene revisar cuidadosamente todo el cuerpo, especialmente cuero cabelludo, cuello, axilas, inglés, detrás de las orejas y pliegues cutáneos, además de ducharse durante las dos horas posteriores a la actividad para facilitar la detección de posibles garrapatas adheridas.

El mensaje final para las familias debe ser de tranquilidad. Los beneficios que aporta a los niños el contacto con la naturaleza superan ampliamente los riesgos. Con medidas preventivas sencillas, una correcta revisión tras las excursiones y una valoración médica precoz cuando aparecen síntomas de alarma, la inmensa mayoría de las picaduras evolucionan sin complicaciones.