Roca Rey recibió este martes 28 de abril el alta hospitalaria tras varios días ingresado en el Hospital Viamed Santa Ángela de la Cruz, en Sevilla, a consecuencia de la grave cogida sufrida el pasado 23 de abril en la Real Maestranza. "Agradecido a la vida, a Dios y a toda la gente que ha estado preocupada por mí", confesaba a su salida. Ahora llega la parte más dura de la recuperación, y la rehabilitación empieza de inmediato. Trabaja ya con máquinas y con su preparador en Sevilla, y el drenaje se lo retirarán en unos días. El diestro, no obstante, está muy animado y bien acompañado.
LOS PADRES Y TANA
Los padres de Roca Rey, Fernando y María Mercedes, viajaron el pasado fin de semana desde Lima hasta Sevilla para estar junto a su hijo tras horas de enorme angustia. Primero acudieron al hospital, donde se reencontraron con Tana Rivera y varios amigos, y ahora permanecen en La Consentida, la finca en la que ya han estado en otras ocasiones desde que el torero la adquirió en 2020. Muy unido a su familia, Andrés siempre ha encontrado en ellos su principal apoyo; de hecho, fueron los primeros a quienes confió el inicio de su relación con Cayetana.
Fue él mismo quien se la presentó en Lima, en otoño de 2025, cuando todavía eran solo amigos. En aquel viaje, además, el torero oficializaba su relación con su entonces pareja, Marina Díaz, tras más de un año juntos. Le esperaba entonces un fin de semana decisivo: reafirmar su compromiso con los niños enfermos en el Teatro Municipal con la gala solidaria ‘Te quiero bien, Perú’ y, al mismo tiempo, encerrarse en solitario con seis toros en la Plaza de Acho para celebrar el décimo aniversario de su alternativa.
"Es mirar a los ojos a la plaza donde soñé ser torero y decirle: ‘Aquí estoy, con todo lo que he vivido, pero con las mismas ganas que el primer día’. Acho es más que una plaza para mí: es un lugar que me recuerda quién soy y por qué empecé. Allí estarán mi familia, mis amigos, mi gente… pero, sobre todo, estaré yo, frente a mí mismo, midiendo si sigo siendo digno de los sueños que me trajeron hasta aquí… Esta corrida no es solo un reto, es un renacer", confesó a ¡HOLA!. Aquella tarde, arropado por 10.000 personas que coreaban “¡Roca, eres el Rey!”, y rodeado de los suyos, vivió uno de los momentos más importantes de su vida.
Hasta allí viajaron amigos desde muy lejos, especialmente desde España, como Tomás Páramo y su mujer, María García de Jaime, además de su propia familia: sus padres y sus dos hermanos. Esa piña a la que tanto echa de menos, como él mismo reconoce: "Nos queremos muchísimo, pero solo pasamos juntos unos dos meses al año. Nos vemos en Navidad y en abril, y sabe a poco".
Aun así, la tarde fue redonda: cortó tres orejas, salió a hombros y rozó el cielo. "Fue increíble torear en mi plaza llena y sentir el calor de mi gente de Perú. Lo llevaré siempre en el corazón. Rodeado de tantos amigos, familiares y personas que quiero… Sentir su cariño me llenó el alma", nos dijo.
RECUPERACIÓN EN LA FINCA
Tana Rivera, testigo directo de la espeluznante cogida, no se ha separado de su novio en ningún momento y seguirá a su lado durante su recuperación en el campo. Su presencia cobra además un significado especial: si en otoño de 2025, cuando se conocieron en Lima, los padres del torero la despidieron como una amiga más, hoy el escenario es completamente distinto y la reciben como su pareja, con todo lo que ello implica en un momento tan delicado. "En la naturaleza está la verdadera vida y estoy más que agradecido porque puedo vivir al lado del animal y porque el campo me alimenta, me inspira y me da paz", nos confesó el torero a ¡HOLA!. Una etapa que también le permitirá compartir tiempo con sus padres y con su hermano Fernando, antiguo apoderado, que viajó desde Bilbao (donde reside actualmente) para acompañarlo.
"Esta casa es mucho más que una propiedad… Es un espacio donde puedo soltar la presión, dejar de ser Roca Rey y volver a ser simplemente Andrés". Así define el torero la finca La Consentida, un terreno de unas diez hectáreas concebido para el descanso y la vida compartida. Entre encinas y olivos se alza un cortijo de paredes encaladas que él mismo describió en la entrevista concedida a ¡HOLA!.
Se trata de un refugio que continúa construyendo como proyecto familiar, con la mirada puesta en el futuro. En su interior conviven libros de arte, de toreo y de humanidades con recuerdos personales y espacios pensados para largas sobremesas con amigos, como el salón con chimenea. En el exterior, la finca cuenta con porche, amplios jardines, piscina, capilla y una pequeña plaza de toros donde entrena, además de animales —un mastín, un pony, burros, ovejas y vacas bravas— e incluso un ‘buggy’.
Un lugar perfecto para recuperarse en plena naturaleza, rodeado de los suyos y acompañado de la música, esa que, como él mismo comparte, "me acompaña a todas partes… me inspira, me relaja, me ayuda a conectar sentimientos. Como el amor, no podría vivir sin ella". Un entorno muy ligado también a sus raíces y a su familia. A través de sus redes sociales, el torero ha compartido el profundo amor y la admiración que siente por sus padres. "Mi padre siempre ha sido mi maestro, mi guía, mi referente. Desde niño lo vi como un Dios, alguien invencible, el pilar de mi vida. Su ejemplo me enseñó que la verdadera fortaleza no está solo en resistir, sino en seguir adelante con pasión y determinación. Porque ser padre es mucho más que un título, es un legado de valores, coraje y amor incondicional", confesaba sobre su progenitor.
Un sentimiento que extiende a su madre, a quien dedica palabras igual de emotivas: “Para mí una mamá es lo más importante que puede tener un hijo. Te da la vida, te guía por el camino correcto y una de las cosas más difíciles y peligrosas es la distancia entre ambos seres. Por eso su importancia. Te quiero muchísimo”.











