Cuando Sevilla apenas ha tenido tiempo de recuperar el pulso tras la intensidad de la Semana Santa, ya se prepara para otra de sus grandes celebraciones: la Feria de Abril, que este año se celebrará del 21 al 26 de abril. En medio de este ambiente vibrante y festivo, la ciudad vive hoy un nuevo acontecimiento social de primer nivel: la boda de Carla Benjumea Porres y Antonio Domecq León, un enlace que reúne a algunas de las familias más destacadas de la alta sociedad andaluza y a relevantes figuras del mundo empresarial y aristocrático.
Se trata, además, de la segunda boda de alto perfil que acoge la capital hispalense en apenas treinta días. El pasado 14 de marzo, la Real Parroquia de Santa María Magdalena —una joya del barroco situada en pleno casco histórico, a pocos pasos del Guadalquivir— fue escenario del “sí, quiero” de Luis Domecq Carrión y Myriam Gonzalo González. El novio es hijo de Ignacio Domecq Urquijo, uno de los mejores jugadores de polo de España, y de Fátima Carrión de la Garma, hermana de la esposa de José Manuel Entrecanales. Aquel enlace congregó a numerosas personalidades y marcó el inicio de una primavera especialmente intensa para la vida social sevillana.
Hoy, la atención estaba puesta en la Capilla de Nuestra Señora del Rosario, donde, según adelantó Vanitatis, tenía lugar la ceremonia religiosa a la una de la tarde. Y, aunque el día ha amanecido nublado, con temperaturas moderadas y una clara amenaza de lluvia, eso no ha impedido que numerosos curiosos se hayan acercado hasta el templo para presenciar la llegada de los novios y sus invitados.
La Capilla de Nuestra Señora del Rosario de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla es un templo con una fuerte carga histórica y simbólica para la ciudad. Ubicada en pleno casco histórico, en el Paseo de Cristóbal Colón, forma parte de la antigua iglesia del desaparecido Convento de Regina Angelorum, uno de los conjuntos religiosos más relevantes de la Sevilla conventual. Su arquitectura, de líneas sobrias y elegantes, conserva el espíritu de los templos vinculados a hermandades y corporaciones históricas, y su interior alberga un valioso patrimonio devocional presidido por la Virgen del Rosario.
El momento más esperado de la jornada ha sido, sin duda, la llegada de los novios. Antonio Domecq León fue el primero en aparecer, del brazo de su madrina. Él, perfectamente uniformado; ella, muy elegante con mantilla española.
Como manda la tradición, Carla Benjumea se hizo esperar un poquito más. Su entrada, muy celebrada por los asistentes y por los numerosos curiosos congregados a las puertas del templo, fue uno de los instantes más emocionantes. La novia lucía un diseño nupcial espectacular, que realzaba su figura y desprendía elegancia. Destaca el encaje bordado del cuerpo, su singular escote y un largo velo que le salía del moño bajo. Del look nupcial, destacaba la bonita diadema joya que lucía sobre la cabeza, aportándole un toque distinguido y sofisticado.
Emocionada y feliz, Carla avanzó del brazo de su padre y padrino, Felipe Benjumea, quien llevaba orgulloso camino del altar a la última de sus hijas. Las dos mayores, Blanca y Alejandra, se casaron hace más de una década.
Después, los invitados se han desplazado hasta la Casa Palacio Guardiola, el espacio elegido para el banquete y la posterior celebración. Se trata de un palacete histórico situado en el corazón de Sevilla, conocido por sus patios de estilo andaluz, que lo han convertido en punto de encuentro de la aristocracia andaluza.
La última boda de los Benjumea Porres
Carla Benjumea Porres, de 31 años, es la menor de los cuatro hijos del empresario sevillano Felipe Benjumea Llorente, expresidente de Abengoa y actual líder de H2B2, compañía especializada en energía verde, y Blanca Porres Guardiola. Sus hermanos mayores —Blanca (1990), Alejandra (1991) y Felipe (1993)— forman parte de una saga muy conocida en la ciudad, tanto por su trayectoria empresarial como por su presencia en los grandes eventos sociales.
Por su parte, el novio, Antonio Domecq León, es hijo de Rafael Domecq Solís y Rocío León Bohórquez, dos apellidos profundamente vinculados a la tradición ganadera y al mundo del caballo en Andalucía. Su familia forma parte de una de las sagas más reconocidas del sur de España, con una presencia destacada en la vida social y cultural de la región.
Carla es la última de los cuatro hermanos en pasar por el altar. Hace apenas dos años lo hacía su hermano mayor, Felipe Benjumea Porres, que contrajo matrimonio con María de Chiris Mora Figueroa, nieta del conde de Chiris. Aquel enlace, celebrado también en Sevilla, se convirtió en uno de los grandes acontecimientos sociales del año. La ceremonia tuvo lugar en la Iglesia del Señor San José y la posterior celebración se desarrolló en el exclusivo Real Club Pineda.
Las hermanas mayores de Carla también protagonizaron sus propios enlaces en la capital hispalense hace casi una década. Blanca Benjumea se casó el 25 de junio de 2016 con Álvaro Argüeso y Dávila, conde de Garvey, mientras que Alejandra Benjumea contrajo matrimonio el 16 de mayo de 2015 con Fernando Domecq Núñez.
En una primavera que ya ha demostrado su intensidad social, la boda de Carla Benjumea y Antonio Domecq se convierte en un nuevo capítulo de la crónica de la alta sociedad andaluza, justo antes de que la ciudad se sumerja en la magia de su Feria de Abril.













