Love Story tiene a medio mundo revisitando la historia romántica de una de las parejas más cool de las últimas décadas: la de Carolyn Bessette y John F. Kennedy Jr., hijo del difunto presidente de Estados Unidos y de Jackie Kennedy. La ficción creada por Connor Hines y producida por Ryan Murphy -y que en España se puede ver en Disney+- se adentra en los episodios más notorios de un romance que, años después, sigue cautivando a la audiencia, y cuyo trágico final continúa generando infinidad de reacciones, dudas y preguntas. Interpretados en la pequeña pantalla por Paul Anthony Kelly y Sarah Pidgeon, el éxito de la ficción ha permitido recordar algunos de los capítulos y pasajes que, en su momento, se convirtieron en los titulares de la época: de su accidente de avioneta, pasando por las polémicas que coparon las portadas de las revistas del momento.
'Los príncipes de América' se casaron hace casi 30 años, un 21 de septiembre de 1996 tras un romance envidiado y perseguido, pero con secretos, traiciones e idas y venidas. Love Story ha mostrado algunos de los detalles de aquella ceremonia que generó un gran interés por parte de los fotográfos, pero que la pareja consiguió celebrar en la privacidad más absoluta. No fue, ni mucho menos, un día sin contratiempos: el enlace comenzó con dos horas de retraso debido a un problema con el vestuario, por ejemplo. La serie tampoco esconde las palabras que Ann Messina Freeman -interpretada por Constance Zimmer-, madre de la novia, pronunció durante la cena de ensayo, desaprobando de su relación con el apuesto hijo del político estadounidense. Antes de intercambiarse los votos, la madre de Carolyn se encargó de decir lo que pensaba de su relación, alejándose así del típico discurso pre-boda en el que las lágrimas se convierten en un accesorio más en la mesa. ¿Qué fue lo que dijo realmente?
Uno de los amigos íntimos de Kennedy, Robert Littell, que estuvo presente en la boda, escribió unas memorias tituladas Los hombres en los que nos convertimos: Mi amistad con John F. Kennedy, Jr., un relato que describe, en primera mano, experiencias como la de la cena de ensayo, en la que estuvo presente. "Fue una velada bulliciosa y alegre, en su mayor parte, salvo por un brindis que pronunció la madre de Carolyn, Ann Freeman. No recuerdo sus palabras exactas, pero dio a entender que estaba preocupada por su hija, no estaba segura de que esa unión fuera lo mejor para ella. En retrospectiva, es escalofriante. En aquel momento, me sorprendió su franqueza y me sentí mal por John, a quien sus palabras le habían dolido visiblemente", admite entre sus páginas.
No es el único en abordar aquel discurso y aquella noche en el papel. En la obra Once Upon a Time: The Captivating Life of Carolyn Bessette-Kennedy, de Elizabeth Beller y relato en el que los productores de FX se han basado para crear Love Story, la autora hace referencia a las memorias de Littell y explica por qué Freeman podría haberse pronunciado en la cena de ensayo. "Carolyn, al fin y al cabo, siempre había sido una persona reservada; casarse con una figura pública equivaldría a ser puesta bajo el microscopio: cada aspecto de su vida personal sería explorado y explotado por los medios de comunicación", dijo Beller. "Littell describió cómo la multitud, feliz y entusiasmada con la unión, pasó rápidamente de ese momento, pero que John estaba 'visiblemente dolido por los comentarios de su suegra'".
Como si de una vidente se tratase, Freeman tenía la sensación de que Kennedy Jr. no era el adecuado para su hija, una sensación que ella misma confirmó cuando, el 16 de julio de 1999, recibió una llamada de parte de RoseMarie Terenzio, asistente y amiga íntima de John F. Kennedy Jr., informándola de que su yerno, Carolyn y su otra hija, Lauren Bessette, fallecían en la avioneta que él pilotaba. La avioneta a la que los tres se subieron iba hacia Martha’s Vineyard y Cape Cod. El avión nunca llegó a sus destinos previstos: la Piper Saratoga de John se precipitó en picado hacia las oscuras y frías aguas del océano Atlántico, causando la muerte instantánea de todos los ocupantes.
"Las condiciones meteorológicas se ajustaban técnicamente a las reglas de vuelo visual, aunque había neblina. Pero en cuanto se adentró en el océano negro, con una visibilidad de entre tres y cinco millas entre la bruma, era como si se aplicaran las reglas de vuelo por instrumentos. lo que significa que hay que vigilar los instrumentos [para garantizar un vuelo seguro y estable]", explicó el investigadorJeff Guzzetti en el libro JFK Jr: An Intimate Oral Biography, publicado en 2024.
Kyle Bailey, una de las últimas personas que vio a John con vida, decidió no volar esa noche a Martha's Vineyard por ese motivo, abandonó sus planes de volar a Martha’s Vineyard esa noche por ese motivo: "La niebla se hacía cada vez más densa a medida que subía la temperatura, y me preocupaba que la niebla que se forma a lo largo de la costa pudiera aparecer rápidamente", explicó a People en febrero de 2026. "La preocupación era que, si la niebla lo cubría todo a medida que me acercaba a la isla, no habría forma de mantener el contacto visual con el aeropuerto durante la aproximación", y añadió: "Se necesita un horizonte visual para mantener el vuelo nivelado".
Cómo el divorcio de sus padres afectó a Carolyn
Ann Freeman tenía tres hijas: Carolyn, y las gemelas Lauren y Lisa, fruto de su matrimonio con William Bessette, de quien se divorció cuando las niñas todavía eran pequeñas. Según cuenta J. Randy Taraborrelli, autor de The Kennedy Heirs, en el documental JFK And Carolyn’s Wedding: The Lost Tapes, a Carolyn "le influyó mucho el hecho de que su madre siguiera adelante con su vida; ya sabes, para ella era importante que su madre no se viera arruinada por el divorcio. Creo que era un rasgo familiar, en el sentido de que no era una persona tímida y tenía mucha confianza en sí misma".
En la ya mencionada obra de Elizabeth Beller, la autora describió cómo Freeman se volvió a casar tras su divorcio. De ahí es de donde obtuvo su apellido: de su marido, el cirujano ortopédico Dr. Richard G. Freeman. Tras el accidente aéreo de 1999, los Freeman compartieron un comunicado con los periodistas en el que describían a sus hijas como "la encarnación del amor, los logros y la pasión por la vida": "John y Carolyn eran auténticas almas gemelas, y esperamos honrarlos en la muerte de la misma manera sencilla en que eligieron vivir sus vidas. Nos consuela pensar que juntos reconfortarán a Lauren por toda la eternidad", decía el comunicado, según Beller.













