Documental Cayetana de Alba

Eugenia Martínez de Irujo recuerda cómo, siendo niña, sufrió la temprana y dolorosa muerte de su padre: "Tengo tres momentos"


La duquesa de Montoro lamenta el no haber podido conocer durante más tiempo a su progenitor, al que califica como una persona "maravillosa"


Eugenia Martínez de Irujo, en una imagen de archivo© GTRES
Martín Gálvez PiquerasPeriodista experto en cultura, deporte y espectáculos
28 de marzo de 2026 a las 20:42 CET

Luis Martínez de Irujo fue, durante un cuarto de siglo, el primer marido de la duquesa de Alba y padre de sus seis hijos: Carlos, Alfonso, Jacobo, Fernando, Cayetano y Eugenia. Ingeniero industrial y abogado, murió a los 52 años el 6 de septiembre de 1972 a causa de una leucemia mientras se trataba en un hospital de Houston (EE.UU.). Por entonces, cuando la familia sufrió el terrible golpe de su pérdida, la benjamina de la casa era una niña de solo tres añitos. De ahí que, cuando habla ahora de su padre, sus recuerdos sean algo vagos o poco precisos. Eso sí, todavía le vienen a la mente algunas imágenes de lo que fue una convivencia demasiado corta con él, pero que guarda y guardará para siempre en la memoria con mucho cariño.

Cayetana de Alba y Luís Martínez de Irujo, cuando nació Eugenia en 1968© Getty Images
Cayetana de Alba y Luís Martínez de Irujo, cuando nació Eugenia en 1968

Son palabras de Eugenia Martínez de Irujo que hemos podido escuchar en La duquesa de todos, la miniserie documental sobre Cayetana Fitz-James Stuart estrenada este sábado por la televisión pública andaluza Canal Sur, y cuyo segundo capítulo versa precisamente sobre el fallecimiento del patriarca. Reconoce la aristócrata de 57 años que era muy pequeña cuando ocurrió todo, aunque al echar la vista atrás aún puede rememorar varias experiencias con su progenitor. "Tengo tres momentos: uno es cuando siempre bajaba a darle las buenas noches y me regalaba un barquillo que me encantaba", ha relatado.

"Otro es en su cuarto, porque siempre me leía libros y le dábamos de comer con una cuchara a todos los personajes que salían", explica la duquesa de Montoro sobre esa costumbre tan tierna que tenían. Además, en alusión a esas obras infantiles que tenían en casa, señala que aún las conserva "como oro en paño". Sobre el tercer y último momento que no se le ha olvidado, cuenta que "era en Marbella, en una piscinita de esas de bebé que se inflan", concluye al hablar de aquellos de meses de las vacaciones de verano que disfrutaban juntos.

La duquesa de Alba, en la Navidad de 1973, ya sin el patriarca© Getty Images
La duquesa de Alba, en la Navidad de 1973, ya sin el patriarca

."Después murió, así que desgraciadamente no pude conocerle más", se ha lamentado Eugenia. "Era una persona maravillosa, espectacular", recalca. "Es el gran desconocido, lamentablemente", apostilla. "La pena es que se fue muy joven... y ¡madre mía! con todo lo que hizo, si hubiera seguido viviendo, lo que hubiera hecho...", ha dicho en alusión al legado que dejó su padre, a quien se le considera figura clave y en la sombra para la modernización de la Casa de Alba. 

Cayetano Martínez de Irujo: "Mi madre entró en una depresión"

También el duque de Arjona se ha referido en el documental al 'shock' que supuso para ellos perder a su progenitor, sin poder evitar emocionarse delante de las cámaras al recordar su figura. "Yo tenía nueve años y nos dejó huérfanos", asegura. Sobre cómo se enteró de la triste noticia, relata que "vino un hermano mío y nos lo dijo, como en las películas de Dickens: 'Vengo a deciros que papá está en el cielo'.... Y claro, nosotros llevamos una semana rezando para que se curase, pero ya lo habían enterrado. No nos dejaron despedirnos de él", ha contado con enorme dolor.

La aristócrata, con su hijo Cayetano en el Palacio de Liria en 1966© Getty Images
La aristócrata, con su hijo Cayetano en el Palacio de Liria en 1966

Confiesa a su vez el conde de Salvatierra que "no me lo esperaba, y mi madre entró en una depresión. Fue un momento muy triste porque él representaba mucho y dejó un gran vacío en la casa". En sentido, Fernando Martínez de Irujo añade que Cayetana de Alba "sufrió bastante. Era muy joven y luego se repuso, porque a los siete años se volvió a casar", dice en referencia al que fue el segundo marido de la aristócrata, el intelectual y editor Jesús Aguirre. Por último, Cayetano ha contado una herencia muy curiosa que tiene de su padre, como es el hecho de que "yo me llevo afeitando toda mi vida con brocha porque es lo que le veía hacer a él en el baño. Para mí es un ritual". sentencia.