Nunca se ha amilanado ante un buen reto, así que, participar en un programa de televisión -medio dónde se mueve como pez en el agua- y encima demostrándose a sí misma que es mucho más fuerte y aguerrida de lo que pensaba, ha sido el mejor plan posible. Eso no te libra, eso sí, de los nervios, los miedos y algún que otro mal rato. Pero Patricia Conde ha superado con creces el desafío de participar en El desafío: "Me caí entre las teclas de la máquina de claqué en la primera semifinal y me desgarré el tobillo", contaba hace unos días en El Hormiguero” "Me dijeron que no iba a poder bailar más, pero luego me dieron la opción de infiltrarme para poder seguir y así hice, no se lo conté a nadie porque no quería que pensaran que estaba defectuosa", admitió entre risas.
Ese pundor, y ese deseo de ser cada vez una mejor versión de sí misma, la llevó durante estos meses a superar pruebas para ella inimaginables, entre ellas, una de las más famosas del programa, a apnea. La que para muchos ha sido su talón de Aquiles, para la actriz y presentadora, ha tenido el efecto contrario: 3:43 minutos bajo el agua rompiendo límites. “Si de algo sirve esta prueba, es para demostrarnos que somos más fuertes de lo que pensamos", decía al terminar el cuarto episodio, que por supuesto, ganó.
No pudo evitar la emoción porque “entendí que la verdadera lucha era conmigo misma”, cuenta Patricia a ¡HOLA! a las puertas de la gran final. “Me agarré a un recuerdo poderoso que me daba calma y confianza. La figura de mi abuelo, un hombre fuerte y valiente que me enseñó a luchar, a defenderme y a conseguir lo que me propusiera en la vida. La apnea no solo es aguantar la respiración bajo el agua: revela cuánto sufrimiento ha aprendido tu cuerpo a reconocer como familiar. En mi caso, mi cuerpo en los últimos segundos no aguantaba, pero mi mente quería quedarse un ratito más. Es algo bastante complejo”, nos explica.
Para ella, su participación en el programa de Atresmedia ha sido una experiencia “más que transformadora, ha sido reveladora o incluso 'resucitadora'”, nos cuenta entre risas. "Además, ha permitido al gran público conocerla más de cerca: Mucha gente me dice que me ha descubierto ahí tal y como soy: reflexiva, disciplinada, paciente y poco impulsiva”.
"Han sido 5 meses muy duros, en los que me he recordado a mí misma que soy más fuerte de lo que creo, mental y físicamente. Que cuando la vida se ha complicado siempre he resistido y he salido victoriosa. Ha supuesto más de lo que muchos imaginan... y también he podido sacar la parte más estoica, intrépida, las más gamberra, la más divertida y me ha hecho enfrentarme a algunos miedos de los que ya me había hecho amiga”.
Pero, además, hablamos con Patricia de los desafíos vitales. El mayor, según nos dice, ha sido “Aprender a mantener la calma y elegir bien quién entra en tu vida. Proteger tu energía y tu hogar es uno de los mayores actos de responsabilidad que existen, y más cuando tienes hijos”. Y a estos hay que añadir la maternidad. Y el gran reto es para ella “acompañar sin imponer. Preparar a tu hijo para la vida respetando quién es y protegerlo hasta que pueda hacerlo por sí mismo. Durante los últimos años he elegido trabajar menos para estar más presente y nunca lo he visto como un sacrificio sino como una elección consciente”.
A sus 46 años -llegó a Madrid con apenas 20 de su Valladolid natal para abrirse paso- Patricia transita ahora en un período donde ha encontrado la tranquilidad. “Estoy en la calma. Es un lugar al que llegas cuando sabes qué te da paz. Es un proceso muy profundo de introspección que te da las herramientas que necesitas para llegar a esa tan ansiada calma. Con 20 años no sabes quién eres, con 30 todavía estás buscando, pero llega un momento en el que empiezas a elegir desde la paz que tanto buscabas y que estaba dentro de ti.”.







