A menos de tres meses para cumplir 53 años, Laura Ponte no sólo se siente agradecida de seguir trabajado sino que sigue cosechando reconocimientos, como el que acaba de entregar Nieves Álvarez en la última edición de los Premios L’Oréal París: el de Mejor Modelo. “Entregárselo a Laura es un honor. Es auténtica, generosa, talentosa e única", nos dijo Nieves, presentadora de la ceremonia de estos galardones nacidos para impulsar el talento de la moda española y también su apoyo incondicional a las mujeres de todas las edades, especialmente a partir de los 50.
Allí, también tuvimos la ocasión de conversar con Ponte, que acaba de volver a desfilar en la la Semana de la Moda de París. La top gallega nos contó cómo lo han vivido todo sus dos hijos, fruto de su matrimonio con Beltrán Gómez-Acebo, al igual que nos mostró la ilusión que mantiene después de treinta años de carrera. Además, nos habló de los problemas oculares que arrastra desde hace casi cuatro años. Recordemos que, en junio de 2022, tuvo que ser operada de urgencia de su ojo izquierdo y que necesitó un trasplante de córnea, después de que se le perforara la suya.
¿Cuál dirías que es el gran premio que te ha dado la moda?
La experiencia de aprender, de convivir con gente maravillosa. Ese es el premio que me ha dado este trabajo.
También muchos premios, reconocimientos. ¿Dónde los colocas?
Como parecen cosas distintas y, a veces, no parecen que son premios, los tengo puestos en distintos sitios de casa. Hay uno de un diez que lo tengo en mi habitación porque tengo un tatuaje que pone el diez. Otro lo tengo puesto en el suelo, al lado de una lámpara, porque parece una escultura.
Hay premios de diseño.
Yo no soy de ponerme así con los trofeos, pero hay que tenerles también, cariño, que la gente te la ha dado con todo su amor y respeto.
Cuando empezaste, las modelos tienen una carrera súper limitada. Pero fíjate tú, que no has parado.
Fíjate donde vamos… Ya, es increíble. No sé si pasaría lo mismo con una modelo de 50, pero creo que el sistema completamente distinto. Ya llegábamos a los 22 siendo mayor casi… Fíjate. Había gente que tenía que mentir. Pero es que hay que alimentarse de la realidad y la realidad es esto: convivimos gente de todas las edades y hasta que no te vas de esta dimensión, existes. consumes y y compartes.
Es bueno que marcas como L’Oréal Paris apoyen a todo tipo de mujeres y de todas las edades.
El otro día, en el desfile de Chanel, hablaba con modelos jóvenes de los castings y decían: “Menos mal que gente como vosotras, porque nosotras no compramos la marca”. Estaban encantadas de que el casting fuese tan abierto y tan y tan diverso. Otros, por ejemplo, eligieron un tipo de perfil, de mujeres con una altura de 1,85 y esa no es la realidad. Luego, el tiempo que he utilizado L’Oréal… Usaba hasta las de hombre, L’Oréal Men Expert, la naranjita, que me encantan por ser más fresquitas. Es una marca de toda la vida. Hoy en día hay tantos nombres que se te olvidan… Pero este nunca.
Hablando del desfile, ¿cómo has vivido tu vuelta a lo grande a la Semana de la Moda de París?
Bueno, a lo grande,… Lo grande es levantaros cada día, ir al trabajo y dar gracias. Siempre digo que hay nombres con más recorrido y otros que acaban de empezar, que todavía no les ha dado tiempo a consagrarse. Pero, la verdad, he estado muy emocionada porque como éramos casi el mismo casting, el mismo equipo… Como una familia. Luego, cuando me enseñaron el vestido que iba a poner, con la bandera de España, pensé: “No me lo puedo creer”. Parecía que estaba hecho para mí de alguna manera.
¿Cómo fue esa llamada para volver a desfilar en París?
En el último desfile, ya me dijeron: “See you next season, see you soon”.
Vamos, que ya te lo insinuaron.
Sí. Y cuando me volvieron a poner de opción, dije: “Pero, ¡qué riquíños!, ¡qué monos!” Es como que encajas o representas algo de lo que ellos quieren hablar.
Y después del desfile, te habrá llamado todo el mundo
Como hice la Alta Costura, esto era un poco más como “ay, qué bien que siga ahí”. Porque ya sabes cómo es esto, que parece que eres flor de un día. A la gente le sorprendió que volviera a desfilar con ellos.
Es que es verdad que parece que hay un regreso tuyo como modelo. ¿Lo siente así?
No. Creo que nunca me he ido. Como Nieves Álvarez, que tampoco se ha ido, ni nadie. Ninguna de nosotras nunca nos hemos ido. Pero, como te digo, la gente se fija más o pone la atención sobre algunas marcas y nos da cuenta de todo el trabajo que hacemos con otras, quizá, más pequeñitas, aunque sea en los mismos escenarios. Luego, te digo otra cosa: estos días, he desfilado con modelos españolas todo el rato. En Tom Ford, estaba Miriam [Sánchez] y Silvia Arenas. En Chanel, también estaba Silvia, que empezó con 15 años y ahora lo está petando, porque lo está haciendo todo. Allí, también estaban Marina [Pérez], Rolf [Schrader]… No sabe las cantidad de modelos españoles.
Cuando te ves rodeada de modelos tan jóvenes, ¿qué se te pasa por la cabeza?
Bueno, yo también estuve ahí. Al final, esto es un cuerpo, pero dentro hay un espíritu y una alegría, de la que tienes cuando eres niño y no la pierdes. Por lo menos, no la quiero perder.
¿Cómo han visto tus hijos a ti, su madre, como supermodelo?
Todo lo ven tan normal y sabe que vivo al día. Para ellos es como “Ah, ¿te vuelves a ir?”. No les epata nada lo que hago. Absolutamente nada. Bueno, es verdad que ahora están descubriendo cosas que he hecho, porque cotillean. Ahí sí me lo dicen. Pero no sé… Es que hablo de estas cosas como “me voy al trabajo” o “estoy contenta”. Algunas veces me comentan “Qué suerte, que te vuelves a ir a París”, Porque sigo alegrándome de volver a París como si no hubiera ido nunca.
Qué maravilla seguir disfrutando de las cosas como si fuese la primera vez, sin dar nada por hecho.
Cuando me despierto y abro los ojos, digo: “Sigo aquí” Es que te puede pasar cualquier cosa, así que lo que tenemos que hacer es vivir todos los días como si fuera nuestro primero y último.
¿Qué te queda por hacer?
Nada.
Pero, por ejemplo, no has hecho cine. ¿No te lo planteas?
Bueno, vamos… Imagínate memorizar un guion con esta cabecita… (ríe).
Vamos, que no te ves.
No es no me vea, porque siempre tienes esa cosa. Luego, es verdad que e hecho algún cameo. En realidad, nunca digo que no a nada. No me planteo el futuro, vivo al día completamente y mi compromiso es con mis hijos, que los voy a sostener hasta que sean independientes.
¿A qué se dedican ellos?
El mayor estudia ingeniería química y la otra ADE con IEBB –máster con estudios financieros–. Por eso, mido mi trabajo un poco como lo que tengo que sostener. Luego, no dejo de encontrarme con gente increíble que me abre puertitas a cosas nuevas y eso es un regalo de la vida para mí. Para mí, el trabajo son vacaciones.
Tu hija, con lo alta que es, ¿no se ha planteado ser modelo?
Vamos a dejar eso de alta, que no ha falta.
Bueno, aun así, ¿te alegras que no haya querido seguir tus pasos?
No. Yo me alegro de que ella decida lo quiera ser cada día y de su independencia
¿Os intercambiáis ropa?
Yo le quito más a ella porque ella es muy alta y todo me queda grande. Por ejemplo, cuando heredo unos pantalones, los llevo más baggy. Mientras, ella me quita chaquetas o algún abrigo.
¿Cómo eres en tu día a día, cuando te baja de los tacones?
Hoy me los he puesto porque me queda un poco largo el pantalón. Si no, hubiera venido de plano. Pero igual que como me ves ahora… Bueno, igual no tan arreglada (ríe).
La última vez que te vi tenías un problema en el ojo izquierdo. ¿Ya está totalmente recuperado?
Estoy intentando conseguir hora en La Paz –el hospital de Madrid– porque llevo ocho meses sin ir a revisión… Para que entendamos cómo está de colapsada la sanidad pública. Pero sigo con puntos en el ojo.
¿Desde hace cuánto que los tienes?
Desde hace tres o cuatro años –sus problemas aparecieron en 2022–.
Al menos, ¿has recuperado la visión?
Bueno, tengo como seis dioptrías… Cada ojo ya va por libre, porque en el otro tengo astigmatismo y vista cansada.
Por último, Nieves Álvarez ha presentado los Premios L’Oréal Paris. Supongo que te vienen muchísimos recuerdos a la cabeza cada vez que os reencontráis.
Recuerdos no… Prácticamente, mi vida entera. La conocí cuando ella tenía 18 y yo 19… Así que imagínate.
¿Te acuerdas el primer día en el que la conociste?
Me acuerdo cuando llegué a la agencia, que había una foto suya, y dije: “¿Quién es esta belleza?”. A los pocos días trabajamos juntas, que hicimos una portada para algo de la agencia… Creo que fue una felicitación de Navidad o algo así.
Habréis viajado juntas a todas las capitales de la moda.
Nos hemos visto en todos los sitios. Pero, no siempre podemos veros, que, a lo mejor, coincidimos en París, pero ella está a tope y yo también.
¿Llegasteis a convivir juntas?
Convivir no. De momento (ríe).
¿Qué destacarías de Nieves como compañera?
De entrada, es buena. limpia, sana y humilde. Te lo digo en serio. Es buena compañera, generosa, cuidadora.…
Es lo que dicen muchas compañeras de Nieves.
Vamos, es que no puedes ponerle ningún pero. Bueno, yo no se los pongo a ninguna de mis compañeras, porque nunca he tenido problemas con ninguna. Pero Nieves es una mujer hipercomprometida e hipertrabajadora.
¿No has sentido esa competitividad entre modelos de la que se ha hablado tanto?
¿Cómo vas a competir con una persona que no tiene nada que ver contigo? Pero nada que ver.
Ya sabes que hay gente que tiene sus complejos y sus inseguridades.
Nos pasa a todos. Hay gente que dice: “Esa persona tiene tal”. Bueno, si te pusieras en su vida, seguramente no la quisieras. Vemos tan poquito a las personas que, a veces, nos imaginamos vidas excepcionales de los demás y no son así. Y muchas veces crees que en la piel del otro te vas a sentir de una manera y seguramente no.











