Laura Ponte vive uno de esos momentos que resumen bien una etapa de la vida: tranquilidad, complicidad y planes compartidos con sus hijos. La modelo y diseñadora ha disfrutado de una agradable jornada en una terraza en Madrid acompañada de Luis y Laura, los dos hijos que tuvo durante su matrimonio con Beltrán Gómez-Acebo y que son nietos de la recordada infanta Pilar. Una escena sencilla y familiar que refleja la estrecha relación que mantienen.
Quienes conocen a Laura Ponte saben que, más allá de su trayectoria como una de las grandes modelos españolas de los años noventa y de su trabajo actual en el mundo del diseño, su prioridad siempre ha sido su familia. Y especialmente sus hijos. Luis y Laura han crecido prácticamente alejados del foco mediático, siguiendo el ejemplo de discreción que caracteriza a su madre.
La escena captada en la terraza es un buen reflejo de esa vida cotidiana. Sin grandes gestos ni posados, simplemente una madre compartiendo conversación y risas con sus hijos. Momentos así tienen un valor especial en una familia que siempre ha intentado preservar su intimidad, a pesar de pertenecer a una de las ramas más conocidas de la familia Borbón.
Luis y Laura nacieron fruto de la relación entre Laura Ponte y Beltrán Gómez-Acebo, hijo de la infanta Pilar, hermana mayor del rey Juan Carlos. La pareja se casó en 2004 y se separó cinco años después, en 2009, pero siempre han mantenido una relación cordial, centrada en el bienestar de sus hijos.
La infanta Pilar, siempre en el recuerdo
Desde pequeños, ambos han estado muy vinculados a su familia paterna. La infanta Pilar, duquesa de Badajoz, fue una figura muy querida para ellos. De hecho, Laura Ponte siempre habló con cariño de quien fue su exsuegra y abuela de sus hijos, a la que definió como una mujer extraordinaria. Cuando la infanta falleció en 2020, la diseñadora acudió muy emocionada al velatorio acompañada precisamente de Luis y Laura, en una imagen que reflejaba la estrecha relación familiar que siempre mantuvieron.
A pesar de su vinculación con la realeza, Luis y Laura han llevado una vida muy discreta. Ambos han crecido alejados de los focos y centrados en sus estudios y en sus propios intereses. Él, un año mayor que su hermana, se ha orientado hacia el ámbito científico, mientras que ella se ha inclinado por una formación ligada al mundo empresarial y las relaciones internacionales.
Laura Ponte siempre ha defendido esa forma de educar a sus hijos: con libertad para elegir su camino y sin presiones. En más de una ocasión ha explicado que su mayor deseo es que encuentren un proyecto vital que les haga felices y que se levanten cada mañana con ilusión por lo que hacen.
Ese espíritu independiente también se refleja en la relación que mantienen madre e hijos. Más allá de los compromisos familiares o sociales, comparten momentos sencillos que se convierten en los más importantes: conversaciones largas, planes improvisados o, como en esta ocasión, una tarde en una terraza disfrutando del buen tiempo.
La modelo gallega ha sabido construir una vida en la que conviven su faceta creativa, sus proyectos profesionales y su papel como madre. Y, a juzgar por las imágenes de esta cita familiar, lo hace con naturalidad y complicidad.
Porque, aunque Luis y Laura formen parte de una saga muy conocida y lleven en su árbol genealógico el legado de la infanta Pilar, para Laura Ponte lo esencial sigue siendo algo mucho más simple: ver crecer a sus hijos, compartir tiempo con ellos y disfrutar de esa etapa en la que, poco a poco, se convierten en adultos.








