Han pasado más de dos décadas desde que Paz Padilla Y Albert Ferrer tomaron caminos separados tras cinco años de matrimonio y una hija en común —la creadora de contenido Anna Ferrer Padilla—. Un divorcio que dejó una tensa relación entre la presentadora y el representante al principio que con el paso de los años se transformó en una relación cordial, tal y como demostraba hace unos años con una fotografía para el recuerdo. "Una noche de reencuentro con lo que siempre nos unirá", fueron las palabras con las que la también empresaria se refería a su exmarido. La que fuera presentadora de Telecinco ya ha confesado en numerosas ocasiones lo mucho que la marcó la separación de Albert y cómo de enamorad a estaba del representante. "Estaba loca por él", le confesó a Bertín Osborne durante una entrevista hace unos años. Es por eso que, a pesar del dolor que sintió después de que el padre de su hija confesara que no quería continuar con su relación, la colaboradora de televisión se mantuvo optimista.
Los hábitos que jamás se fueron
"Yo pensé; 'Bueno, este va a volver'", ha confesado este lunes, 23 de marzo, durante un evento, asegurando que "hacía como que no pasaba nada". Además, la que fuera la conductora del aclamado Sálvame ha indicado que solía tranquilizarse a si misma afirmando que Albert tendría "una crisis de identidad", pero que, en cuanto se calmase, "enseguida volverás".
Paz ha asegurado que los meses pasaron, aunque su rutina seguía siendo la misma que cuando estaba casada. "Yo iba al supermercado y seguía comprando sus yogures con bífidos activos porque le costaba ir al baño", ha contado entre risas, subrayando que "seguía comprando como si él fuera a volver".
Una jarra de agua fría
Unos hábitos que no se fueron hasta que su hermana, Sol, le confesó lo que Paz temía escuchar: "No va a volver". Una realidad que Paz no terminaba de aceptar, preguntándole a su hermana "¿cómo lo sabes?", siendo esta la encargada de asegurar que Albert había rehecho su vida. "Se ha ido a vivir con otra", fueron sus palabras.
Una confesión que la presentadora, empresaria y humorista no procesó. "Yo decía; 'Por favor, que yo soy Paz Padilla, yo tengo nombre", ha indicado, haciendo referencia a la nueva pareja del padre de su hija, quien en ese momento trabajaba en una de las empresas de muebles más internacionales. "Fui consciente de que las cosas habían cambiado", ha subrayado, lamentando cómo ocurrió todo.
"Fui a la nevera, cogí los yogures bífido activos y los tiré a la basura", ha explicado entonces, añadiendo entre risas que lo hizo pensando en una pequeña venganza contra Albert. "Digo; 'Oiga, ahora sí que te vas a cagar'", ha asegurado, arrancando una carcajada a todos los presentes.
El futuro que nunca fue
Si bien ahora lo recuerda con humor, Paz ha reconocido que supuso un duro golpe para ella. "Yo me había imaginado que iba a envejecer con él", ha explicado, subrayando que "pensaba que íbamos a morir juntos".
Es por eso que no supo encajar cuando "de repente me dijo que se le apagó la llamita", asegurando que "en ese momento pensé; '¿Qué va a ser de mi vida ahora?'".
Una separación dolorosa
Paz y Albert contrajeron matrimonio en 1998 poco tiempo después de que naciera su hija Anna. Sin embargo, su relación vio su fin tan solo cinco años después, en 2003, cuando el que fuera representante de Chiquito de la Calzada confesaba no seguir enamorado de la conductora.
"Él me dejó de un día para otro y yo lo pasé tan mal que no se lo deseo a nadie", recordaba Paz durante la mencionada entrevista con Bertín Osborne, que tuvo lugar en 2017. La conductora explicaba que Albert "me dijo que se le había apagado el amor", una confesión que rompió su corazón ya que ella "estaba profundamente enamorada".
"Yo lloraba mucho, mañana tarde y noche, pero nunca le dije que aún le quería. Llevábamos siete años juntos", indicó durante su conversación con Bertín, recordando cómo "cuando venía a por la niña, me maquillaba y le contaba chistes para mostrarle que estaba bien, pero cuando cerraba la puerta me hinchaba a llorar otra vez".








