Jesús Vidal habla de la pesadilla que vive a raíz de protagonizar 'Campeones': "Faltan al respeto y a la dignidad"


El actor ha hablado como nunca de las situaciones incómodas que vive y del discurso viral que dio en los Goya


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Actualizado 12 de marzo de 2026 a las 12:25 CET

La vida de Jesús Vidal cambió para siempre en 2018 con el estreno de Campeones. La película de Javier Fesser fue un auténtico fenómeno que le dio al actor una gran repercusión a pesar de no ser su debut y su brillante interpretación le permitió formar parte de la historia del cine al ganar un premio Goya. De hecho, su discurso al recoger el galardón se hizo viral por su defensa de la inclusión, diversidad y visibilidad. De repente, Jesús había pasado de actor aficionado, a una estrella de la gran pantalla y como siempre ocurre con la fama, tiene su cara A y su cara B. No cabe duda que para él, fue una experiencia muy positiva y un gran aprendizaje, pero ahora ha confesado que detrás del éxito también se esconde una situación nada agradable.

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La interpretación comenzó siendo un hobby que compaginaba con los estudios de Filología Hispánica, un máster de Márketing y otro de Periodismo, sector en el que hizo prácticas en deportes de la agencia EFE. Jesús ha hecho además talleres y cursos actorales con profesionales como el director del Centro Dramático Nacional (CDN), Alfredo Sanzol. A raíz de ahí se incorporó a una compañía de teatro con la que hacía giras por los pueblos de España. Fue en medio de esa dinámica discreta cuando llegó la oportunidad de meterse en la piel de Marín, en Campeones.

Natural de León, Jesús se siente muy agradecido por la experiencia, pero lamenta que ocho años después del estreno de la película haya personas que sean incapaces de distinguir entre ficción y realidad. "No ven a la persona que hay detrás. Ven al personaje que interpreté en Campeones. En la vida cotidiana sí que es un poco pesadilla que la gente no sepa cómo tratarte, te falten al respeto, a la dignidad...", le ha confesado a Sonsoles Ónega en su programa, Y ahora Sonsoles.

Entre los momentos incómodos que ha vivido, el actor relata que se ha encontrado "con gente que me coge los mofletes, me han llegado a dar una piruleta y verme con mi exnovia y decirme que si es mi hermanita". Considera que estas situaciones esconden "un prejuicio hacia las personas con discapacidad y una credulidad de esta sociedad hacia lo que ve en la pantalla, que realmente a mí me ha llegado a molestar". 

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También ha resaltado que su discurso de los Goya, que se hizo viral por ser uno de los más emotivos de la historia de los premios, ha sido malinterpretado por algunos: "Mucha gente se pensó que era un discurso improvisado, y siento decepcionarlos, pero llevaba un mes escrito. Por amor y respeto a los miembros de la Academia y mis compañeros nominados, lo escribí. Me encontré con gente que pensaba que eran palabras que me habían salido, que tengo el corazón muy grande y poco cerebro".

El personaje que le dio la fama tiene una discapacidad intelectual, pero Jesús no. El actor es ciego: con el ojo izquierdo ve el 10%, mientras que el derecho lo perdió por un desprendimiento de retina cuando empezó a estudiar la carrera. Aquella situación fue para él un shock que le obligó a volver a empezar, pero se siente muy orgulloso de su capacidad de transformación. Recalca, de hecho, que le gustaría tener un hijo como él, "con la valentía que tengo yo, con la inteligencia que tengo yo y la perseverancia que tengo yo".  Además, se siente muy orgulloso de su familia, que le han apoyado en cada uno de sus pasos.

 Al margen de estos contratiempos, presume de ser "muy feliz". "Tengo familia, tengo amigos y me tengo a mí mismo... Creo que quererse a uno mismo es el principio de una vida feliz". ha señalado. Inquieto y con muchos intereses, compagina la interpretación con la escritura y ha publicado relatos de poesía y también teatro. Entre sus intereses está la filosofía y el fútbol, siendo un gran forofo de la Real Sociedad.

Sus palabras, meditadas y producto de una reflexión, como él bien recuerda, continúan resultando tan inspiradoras como aquellas que levantaron el teatro en aplausos cuando ganó el Goya al mejor actor revelación.