El día que Dalí pintó a Carmen Martínez-Bordiú a lomos de un caballo invisible: la surrealista historia que sólo ¡HOLA! pudo contar


Te contamos cómo se ideó este retrato, cómo llegó a materializar y qué le dijo al genial artista a Carmen para dejarla estupefacta


© ¡HOLA!
Antonio DiéguezRedactor jefe ¡HOLA!
1 de marzo de 2026 a las 13:19 CET

A lo largo de sus  75 años, edad que acaba de alcanzar este jueves 26 , Carmen Martínez-Bordiú cuenta una biografía de lo más intensa, casi de película.  No sólo por su vida sentimental, marcada por tres matrimonios y algún que otro romance, sino porque también ha conocido a gente de lo más fascinante: de  los grandes personajes de la España contemporánea (la duquesa de Alba, Lola Flores o Julio Iglesias, por poner sólo unos ejemplos) a las estrellas de Hollywood (Kirk Douglas, Gregory Peck, Christopher Reeves, Mark Hamill…) o las leyendas de la moda (Óscar de la Renta, Carolina Herrera, etc.).

Ninguno de estos encuentros son comparables al que protagonizó con Salvador Dalí.  Porque, ¿quién puede decir que ha sido retratada por el máximo representante del Surrealismo? Efectivamente, Carmen fue inmortalizada por el genial pintor  meses después de que diera el "sí quiero" a Alfonso de Borbón y Dampierre, que tuvo lugar el 8 de marzo de 1972, en la capilla del Palacio de El Pardo (Madrid).

Carmen Martínez-Bordiú  y Alfonso de Borbón y Dampierre en su boda © Getty Images
Carmen Martínez-Bordiú  y Alfonso de Borbón Dampierre© GTRES
Carmen con Alfonso de Borbón y Dampierre (arriba, el día de su boda)

Como regalo de bodas, el duque de Cádiz y nieto de Alfonso XIII  agasajó a Carmen con un anillo con brillantes de su abuela, la reina Victoria, y una pulsera también de brillantes. Por su parte, él le pidió algo único a Carmen. “Me dijo que le haría ilusión que yo le regalara un cuadro mío… Pintado por Dalí ”, recordó la nieta de Franco, años después en ¡HÓLA!. “Mi madre comenzó a hacer gestiones”, añadió. La obra comenzó a crearse en agosto de 1972 y  nuestra revista fue testigo  del encuentro entre el artista catalán y ella.

En aquella época,  Carmen Martínez-Bordiú lucía melena rubia y tenía fijada su residencia en Estocolmo ya que Alfonso de Borbón era, entonces, el embajador de España en Suecia . Sin embargo, para sus vacaciones estivales de aquel año, regresó a nuestro país para disfrutar del buen tiempo y prepararse para ser madre.  Porque ese verano de 1972 fue doblemente especial para Carmen: su primero de casada y en el que esperaba ya su primer hijo.

A principios de agosto, una embarazadísima Carmen –de casi cinco meses de gestación– y Alfonso tomaron un avión desde la capital escandinava hasta Mallorca y, tras hacer escala, viajaron a la Costa Brava. Allí , pasaron cuatro días con Salvador Dalí y algunos familiares de los recién casados.  Entre ellos,  Carmen Franco, madre de Martínez-Bordiú , y Gonzalo de Borbón y Dampierre, hermano de Alfonso y duque de Aquitania.

Carmen Martínez-Bordiú con su marido y Salvador Dalí© GTRES

Durante la visita, el pintor catalán les recibió en su casa de Portlligat, pequeño pueblo que pertenece al término municipal de Cadaqués (Gerona), y les acompañó a Carmen y Alfonso en su ruta turística por la zona. Además de organizarles alguna que otra cena, les enseñaron el Museo Dalí y el castillo de Peralada , como se recogió en las páginas de ¡HOLA! 

A lo largo de esos cuatro días, el artista tuvo papel y lápiz en todo momento, para ir realizando bocetos a Carmen. También la hizo posar junto a un caballo, aunque no pudiera subirse por su estado. Al parecer, ella le preguntó a Dalí si le gustaban los niños. “Me dijo que no, que le daban miedo porque eran seres muy crueles... Y me explicó a mí, embarazada, horrores sobre los niños”, recordaría Carmen con el paso del tiempo. Pese a esta inquietante respuesta, hubo química entre los dos. De hecho, el pintor la calificó como “guapísima” y destacó de “la máxima expresividad y luminosidad”.

Carmen Martínez-Bordiú comiendo con Salvador Dalí© Getty Images

El lienzo recibió el título de El retrato ecuestre de Carmen Martínez-Bordiú  y terminó con unas dimensiones de 1,60 metros por 1,90. Con su onirismo inconfundible, Dalí presenta a la nieta de Franco como flotando en el cielo ya lomos de un caballo imaginario, pero mostrando el monasterio de El Escorial en su interior. Una obra puramente surrealista que su genial autor no tardó en materializarse.

Dalí se puso manos a la obra ese mismo mes de agosto y, prácticamente, la terminó dos meses después, en octubre. De hecho, el 7 de noviembre, quince días antes de que Carmen diera a luz, el artista catalán viajó a El Pardo para entregar el cuadro a Franco –la protagonista estaba ese día en Suiza– y recibió la Medalla al Mérito. Aún, el autor le dio un último retoque en una conferencia en el Museo del Prado, el 29 de mayo de 1973, en presencia de la propia Carmen y otras personalidades de la alta sociedad.

 El día que Dalí pintó a Carmen Martínez-Bordiú © EFE

Los medios de la época quisieron conocer la  opinión de Salvador Dalí sobre este encargo. “Primeramente, el gran honor que se me ha hecho pidiéndome el retrato, y segundo, quiero que sea una obra de museo en la gran tradición de la historia de España”, respondió en una entrevista concedida al diario Pueblo. Se da la casualidad que  Dalí recibió la propuesta de inmortalizar a Carmen Martínez Bordiú cuando ya estaba haciendo otro cuadro al entonces príncipe Juan Carlos, así que sólo recibió pintar a la nieta de Franco si contaba con la aprobación del que sería futuro rey de España.

Este asunto se solucionó sin mayores problemas, pero hay un mayor misterio que rodea al singular óleo de la nieta de Franco: ¿qué recibió Dalí cambio? En un artículo publicado en 2024, El Confidencial  sugiere que se le entregó, a modo de contraprestación, un tapiz original de Goya, que pertenecía a Patrimonio Nacional. Sin embargo, La Vanguardia aseguró, dos años antes, que el pintor no llegó a obtener nada.

El día que Dalí pintó a Carmen Martínez-Bordiú a lomos de un caballo invisible: la surrealista historia que sólo ¡HOLA! pudo contar© ¡HOLA!

Como apunta este último medio,  Dalí ya disfrutaba del reconocimiento internacional  en la época en la que retrató a Carmen Martínez-Bordiú ys iempre pedía 100.000 dólares –entonces , siete millones de pesetas– por encargo. La cifra se estremeció a los representantes de Franco, que sólo estaban dispuestos a pagar hasta medio millón de pesetas –sí, la décimocuarta parte del precio–. Por ello,  hubo negociaciones que se alargaron durante meses. 

Al final, Dalí pidió recibir un cambio algunos cuadros del Museo del Prado –uno relevante o varios que estarían en los almacenes de la pinacoteca–. En octubre de 1974, las autoridades escribieron al artista catalán para ofrecerles algunas obras, aunque, por lo visto, ninguna parecía convencerle. De hecho, según está recogido en distintos medios, Dalí no respondió nunca. La Vanguardia afirma que tampoco llegó a recibir nada, ya que Franco murió al año siguiente.

Una visión del cuadro que salió en la revista ¡HOLA!© ¡HOLA!

© ¡HOLA! Prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje y sus fotografías, aun citando su procedencia.