Bill y Melinda Gates estuvieron casados por casi tres décadas y se consolidaron como una de las parejas más aclamadas de la cúpula filantrópica y empresarial. El suyo fue uno de los divorcios más sonados y, durante los últimos años del matrimonio, se vieron salpicados por diferentes rumores de infidelidad. A pesar de haber ignorado durante años estas acusaciones, el magnate —y cofundador de Microsoft— ha admitido hasta dos relaciones extramatrimoniales que tuvieron lugar durante los 27 años de su enlace a la también empresaria.
"Tuve aventuras, una con una jugadora de bridge rusa con quien coincidí en eventos de este deporte, y otra con una física nuclear [también de Rusia], a quien conocí a través de actividades comerciales", ha afirmado el empresario en una reunión extraordinaria de la Fundación Gates. Unas palabras que han sido recogidas por The Wall Street Journal, el medio que señaló la infidelidad de Bill con la deportista —a quien identificaron como Mila Antonova— allá por 2023, destacando que sus encuentros comenzaron en 2010.
Sin embargo, y a pesar de que el magnate empresarial haya tratado apaciguar estos rumores durante años, en 2022 dio unas declaraciones al medio Today que parecían estar relacionadas con estas infidelidades. "Ciertamente cometí errores y asumo la responsabilidad", explicó. Un año antes, con el anuncio de su divorcio reciente, una fuente cercana al magnate confirmaba que, a principios de los 2000, Bill habría tenido una relación con una mujer que trabajaba en Microsoft.
Si bien Melinda no se ha pronunciado —por el momento— ante las últimas declaraciones de su exmarido, la filántropa siempre ha mantenido una postura cautelosa ante las diferentes cuestiones sobre la fuerza de su vínculo con el empresario. "Son preguntas que Bill debe responder", indicaba en una ocasión para el programa Sunday Morning de la CBS.
Sin embargo, en su último libro publicado, The Next Day, Melinda hace mención a unas "traiciones" que surgieron durante su matrimonio con Bill Gates. Una palabra que eligió deliberadamente y con la que no daba espacio a otras posibles interpretaciones, tal y como subrayó en una entrevista para People. "¿Tienes que ser fiel a ti mismo siempre, ¿verdad?", se cuestionaba.
Un año antes de que ratificaran su divorcio, Melinda le comunicó a Bill su deseo de separarse. Lo hizo durante un viaje a Nuevo México —el cual, en un inicio, tenía pensado hacer sola— y, durante la última noche, antes de volver a casa, le informó de la necesidad que tenía de tomar caminos separados.
"Fue una de las conversaciones más aterradoras que he tenido", recuerda, indicando que el empresario se mostró "triste y molesto" con la situación, pero que, finalmente, actuó de forma "comprensiva y respetuosa".
Epstein, clave en el fin del matrimonio
"Bill ha reconocido públicamente que no siempre me fue fiel", confesaba. Aunque no fueron únicamente sus relaciones extramatrimoniales las que terminaron con su matrimonio. También lo fue, según indica, la amistad del magnate con el multimillonario Jeffrey Epstein. Melinda hizo referencia a un artículo "profundamente perturbador" en el que se hablaba del vínculo entre el que fuera su marido y el también empresario.
La filántropa siempre le ha dejado claro a Bill lo escéptica que estaba con su relación de amistad con el que fuera acusado de tráfico y abuso sexual de menores —Los empresarios se conocieron en 2011, tres años después de que se le declarara culpable en Florida—. "Hay que reconocerle el mérito [respecto a su éxito empresarial], pero siempre fue algo recelosa sobre el caso Epstein", explicaba el propio cofundador de Microsoft en una asamblea pública de su fundación.
Tal y como muestran los archivos desclasificados por el Departamento de Justicia estadounidense, Bill llegó incluso a visitar varios países con Jeffrey en 2014: Nueva York, Alemania, Francia, Washington. Sin embargo —y a pesar de las fotografías publicadas tras la investigación del FBI—, el cofundador de Microsoft afirma que nunca pasó la noche en las propiedades del magnate y que, mucho menos, estuvo en su isla privada (Little St. James).
"No hice nada ilícito. No vi nada ilícito", reiteraba, subrayando que, "para ser claros, nunca pasé tiempo con las víctimas ni con las mujeres que lo rodeaban". Además, hizo referencia al daño reputacional que había sufrido tras hacerse pública su amistad con el empresario. "Fue un grave error pasar tiempo con Epstein", dijo, pidiendo "disculpas a quienes se vean involucrados en esto por el error que cometí".
Años atrás, durante una conversación con The Wall Street Journal, afirmaba sin rodeos que "fue una tontería pasar tiempo con él". Definiéndose como "bastante estúpido" y confesando que pensaba que "me ayudaría con la filantropía sanitaria mundial", lamentando que "de hecho, no lo logró; fue un tremendo error".








