Han pasado casi ocho años desde que el mundo de la actuación lamentaba la pérdida de Marisa Porcel. La icónica Pepa de Escenas de matrimonio fallecía a sus 74 años dejando en el imaginario popular un vacío irreparable y, con Hacienda, una millonaria deuda que tendría que asumir su hija Asunción (también actriz y conocida en el séptimo arte como Paloma) en caso de querer beneficiarse de la herencia de la recordada intérprete; lo que ha marcado su día a día desde entonces. Un legado que nadie se esperaba que estuviese empañado por una enrevesada guerra judicial. Un momento complicado para Paloma, ya que había perdido a su madre ("lo que más he querido en la vida") e, instantáneamente después, conocía que para preservar los objetos de Marisa tendría que hacerse cargo de los casi 1.5 millones de euros que debía la artista.
Una decisión peliaguda donde tuvo que sopesar si merecía la pena asumir esa cantidad de dinero en pro de conservar los bienes materiales que su madre había acumulado durante su vida y que, finalmente, la balanza se inclinó hacia la opción de aceptar la herencia. Uno de los motivos principales para esto fue el hogar donde vivía, un espectacular chalet de lujo en la exclusiva urbanización Club de Golf de Las Rozas, una localidad cercana a Madrid.
Este inmueble pertenecía a la sociedad Akaster Level SL, constituida por la propia actriz y su hija; y, tras no poder asumir la deuda con la Agencia Tributaria, este fue embargado y subastado por el organismo público. En esta puja, la vivienda fue vendida por cerca de 700.000 euros y, a pesar de que la titularidad de esta fue modificada a su nuevo dueño, Paloma Porcel ha continuado residiendo en la que había sido la casa de su madre hasta su fallecimiento.
Las palabras del nuevo propietario
El nuevo propietario ha hablado con el periódico El Mundo de esta batalla legal que ha continuado desde 2018, cuando fallecía Marisa, hasta la actualidad. Ha aprovechado su conversación con el medio para desmentir los supuestos contratos privados a los que Paloma (que ha trabajado en grandes producciones como La que se avecina) hace referencia para justificar su continuada estancia en el inmueble subastado.
"Sus abogados y los míos exploraron la vía amistosa. Nos preguntaron que cuánto les ofrecíamos a su cliente para que se fueran...", recuerda, indicando que habló de forma directa con el novio de Paloma. "Yo no tenía por qué pagarles nada", pero que, tras valorarlo, ofreció una compensación económica que ronda los 20.000 euros a la hija de la recordada actriz para que abandonara el chalet. En esta cifra se incluían los gastos de mudanza y asesoría, lo que aseguraría a Paloma algo más de libertad financiera.
Sin embargo, la también intérprete solicitó en respuesta 300.000 euros para dejar la vivienda (donde reside con su pareja), una cantidad que el nuevo propietario considera "lunática". "Él, de forma chulesca, me dijo que no. Que como tiene 12 coches en la casa y los tendría que sacar todos, mi oferta era ridícula", ha expresado, subrayando que "sentí que me estaban vacilando".
"Ellos alegaron que querían ejercer su derecho de tanteo y retracto, que es comprar la casa por el mismo precio que pagó el pujante ateniéndose al privilegio preferente de ser los inquilinos", ha indicado en el mencionado diario Ángel Sánchez, abogado del legítimo propietario. "Pero tampoco son inquilinos porque no existe contrato de alquiler, pese a que presentaron dos claramente inventados", ha subrayado el letrado.
Es por esto mismo que ha decidido dejar la situación en manos de la justicia, esperando la respuesta de los tribunales. Algo que ha sorprendido al entorno legal de la que fuera la voz en castellano de Sarah Jessica Parker en Sexo en Nueva York, desde donde aseguran que no conocían la existencia de esta denuncia o acción interpuesta contra ella.
Mientras esperan a la resolución judicial, el propietario aún no puede disfrutar de su vivienda debido a que Paloma reside allí en situación de "okupación". En el programa Y ahora Sonsoles se han acercado al exterior del inmueble para hablar con los vecinos y el círculo cercano de la actriz y su pareja. Una vez en las inmediaciones, han comprobado que la actriz continúa viviendo allí sin esconderlo, mostrando como todas las persianas del chalet estaban subidas y como una de las ventanas de la casa se abría y se cerraba constantemente.











