Un triángulo amoroso, un equívoco mortal, una cascada de engaños, un caos irremediable y, todo ello, bajo un ritmo frenético que no te dará un respiro. Con estos mimbres, cualquiera diría que estamos ante un oscuro thriller de trama criminal y personajes sombríos. Pero no. Es justo lo contrario. Porque esta película tiene todo eso y más, y cuando decimos 'más' nos referimos a la risa como ingrediente principal. Este viernes 20 de febrero se estrena en salas El fantasma de mi mujer, con un Javier Rey que nos ha encantado en su papel más hilarante hasta la fecha, y una María Hervás que, desde ya, coronamos como la pérfida más fabulosa y malévola que uno puede encontrar a día de hoy en nuestro cine.
Él es un marido infiel, torpe hasta decir basta, que saldrá trasquilado tras verse desbordado por los acontecimientos Ella, su amante, una mujer tremendamente sexy y sin ningún tipo de escrúpulo, que manejará a su antojo cada situación que se le presente. Con ellos comparte protagonismo la actriz Loreto Mauleón, fantástica en su rol de esposa tímida y entregada por completo a su relación de pareja, alguien que de la noche a la mañana cambiará radicalmente su forma de ver la vida al darse cuenta que su matrimonio es una mentira.
Se une al reparto la siempre magnífica Macarena Gómez (La que se avecina, Musarañas), que aquí es puro genio y está de sobresaliente como nos tiene acostumbrados; y el actor malagueño Marco Cáceres (La chica de nieve, Acacias 38), metido en la piel de un 'poli'-detective bravucón, incorregible y tronchante que tendrá mucho que decir en esta 'paranormal' y delirante historia.
Un peldaño más en la comedia de enredo
Alocado argumento para una cinta a cuyos mandos está la gran María Ripoll, directora y guionista que hace ya tiempo demostró con creces su dominio del género en títulos como Ahora o nunca (2015) o No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas (2016). Ahora, con El fantasma de mi mujer, la cineasta catalana sube un peldaño más en el grado de disparate para lo que llamamos comedia de enredo.
Entre lo absurdo y lo impredecible, se asegura la carcajada de un espectador que, sentado en su butaca, lo está viendo venir pero no sabe cómo acabará todo. Y lo hace al estilo de lo que ejecutaron brillantemente en su momento, por poner solo dos ejemplos, largometrajes como Two Much (1995), de Fernando Trueba, o Crimen ferpecto (2004), de Álex de la Iglesia.
Se agradece encontrar en la cartelera española actual propuestas cinematográficas de esta índole, dentro de un panorama nacional copado en su mayoría por el drama No hay más que echar un vistazo a las grandes nominadas de este año a Los Goya, cuya gala está a punto de celebrarse, donde solo se cuela La cena (que es más bien una tragicomedia) como candidata principal entre Los domingos, Sirat, Maspalomas y Sorda.
Javier Rey y su talento para hacer reír
El fantasma de mi mujer, además, nos descubre una faceta poco conocida de Javier Rey, como es el hecho de verlo en un registro cien por cien cómico. Desde que se convirtió en una gran estrella del celuloide, sus trabajos apenas han explorado esa vertiente que también posee y desarrolla con mucho talento. Sí que le recordamos con agrado y haciéndonos reír en Kiki, el amor se hace (2016), dirigida por Paco León, pero de eso ha llovido mucho. Es como cuando Ryan Gosling nos sorprendió sobremanera con su acomplejado Ken en Barbie (2023), tanto que incluso fue nominado al Oscar.
En esta ocasión, el cotizado actor gallego de 45 años -y pareja sentimental de Blanca Suárez- nos ofrece un carrusel de escenas sumamente divertidas, en su intento desesperado por fabricarse una coartada y deshacerse de un cadáver. Atención a cuando se encuentras sentado en la mesa de su oficina frente al ordenador e intenta disimular delante del jefe, o cuando rodeado de velas invoca en el salón de su casa el espíritu de su, supuestamente, fallecida esposa. Por último, imperdible también resulta el cameo de la mítica Elisenda Roca (Cifras y Letras, Saber y Ganar), interpretándose a sí misma como presentadora televisiva.











