Los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina, celebrados en la ciudad italiana, vivieron este viernes una de las noches más emotivas y sorprendentes de su calendario. Los patinadores sobre hielo masculinos se enfrentaban a su rutina libre y, entre sorpresas y caídas -el favorito del público, Ilia Malinin, perdió el oro-, se erigió un nuevo héroe sobre la pista. El estadounidense Maxim Naumov, de 24 años, emocionó a todos los asistentes al rendir un sentido homenaje a sus padres con su rutina artística.
Sus padres, dos veces olímpicos y campeones mundiales de patinaje artístico en 1994, Evgenia Shishkova y Vadim Naumov, fallecieron a bordo del vuelo 5342 de American Eagle el 29 de enero de 2025, la colisión aérea que se produjo en el río Potomac. En su debut en unos Juegos Olímpicos, y con una imagen de ellos que besaba y abrazaba mientras esperaba su puntuación, Naumov convirtió su bautismo en la competición en un recuerdo eterno a sus progenitores.
El patinador artístico estadounidense logró su mejor marca de la temporada en su programa corto -85,65 puntos- y volvió a ofrecer una actuación emotiva para coronar sus primeros Juegos Olímpicos con su rutina libre -137,71 puntos-, concebida como una "historia de autodescubrimiento". Empleando la canción In Your Shirt de The Irrepresibles, que entona la siguiente frase, "he sangrado cada día durante un año", Naumov demostró al mundo el largo camino emocional y físico que ha recorrido para pisar el hielo en Milán. "Estoy feliz de poder estar orgulloso de mí mismo, sinceramente, hoy, porque el camino y lo que me costó llegar hasta aquí fue muy difícil", dijo el deportista a NBC10 Boston.
La medalla de bronce de Naumov en el campeonato nacional de Estados Unidos le valió un puesto en el equipo estadounidense para Milán Cortina 2026, donde difundió un mensaje de resiliencia y esperanza. Finalmente, quedó vigésimo, pero el joven sabe que este es solo el comienzo de su brillante carrera deportiva. "La autorreflexión es algo muy importante para mí", declaró a Olympics.com. "Siempre pienso en lo que he aprendido y en lo que puedo llevarme conmigo al futuro, y esto no es una excepción. Presentarse en el escenario más relevante, luchar por todo lo que puedas. [...] Es algo muy poderoso".
En el Club de Patinaje de Boston, en Norwood, Massachusetts, la ilusión era indescriptible. Sus difuntos padres habían sido entrenadores en el recinto desde hacía tiempo, y Naumov dio sus primeros pasos sobre el hielo allí. Pese a la tragedia de haber perdido a sus padres con 23 años, el joven siguió adelante con su sueño y se ganó un puesto en el equipo de Estados Unidos, completando su debut olímpico un año después de la tragedia. "Por supuesto que hubo algunos errores, pero ya sabes, la vida te va a poner a prueba y no vas a poder ser perfecto, pero sigues adelante, continúas y lo das todo, pase lo que pase", expresó Naumov tras su rutina libre a NBC10 Boston.
El joven, muy emocionado antes y después de pisar el hielo, dio las gracias a su club local por el apoyo que le han brindado durante el último año, y por ayudarle a cumplir su sueño de participar en unos Juegos Olímpicos. "Adoro a esos chicos, al Skating Club of Boston, lo que han hecho por mí", entonó al medio local estadounidense. "Es difícil expresar con palabras el apoyo, el cariño, el cuidado, todo lo que han hecho por mí, significa mucho para mí y es una gran parte de por qué estoy aquí hoy", dijo.










