El viernes pasado pudimos descubrir el otro lado de una historia del que solo conocíamos la parte más mediática. Silvia Bronchalo se sentaba junto a Santi Acosta para dar la que ha sido una de las entrevistas más ansiadas por cientos de programas tras los hechos en 2023, cuando su hijo con Rodolfo Sancho, Daniel, había confesado haber asesinado y descuartizado al cirujano colombiano Edwin Arrieta. Un testimonio que, hasta la fecha, había estado apartado de los focos y que, por motivos económicos, tuvo que hacerse público. "Tengo la necesidad de ayudar a mi hijo económicamente, tengo que priorizar su vida a mis principios", rompía su silencio la exmujer del actor.
Unas palabras cargadas de emoción y detalles clave de su relación con su hijo —como cuando admitió que la última vez que vio a Daniel fue en 2020—; así como cuando se enteró de lo ocurrido por una llamada de lo más inusual: la de su expareja. "Sonó el teléfono y era Rodolfo", recuerda la que fuera actriz, reconociendo que, instantáneamente, comprendió que algo no estaba bien.
"Llevaba prácticamente 20 años sin hablar con él", admitió en esa primera parte de la entrevista, apostillando que si bien no recuerda con exactitud la fecha —"o quizá diez o doce, no lo sé"—, ha dejado claro que no existía relación alguna entre ellos desde su divorcio. Silvia admite que sabía que esta llamada "no era normal" y que, al descolgar "ni siquiera le dije hola, le pregunté que qué había pasado", recuerda, con la voz entrecortada.
Rodolfo y Silvia se conocieron en el colegio, "no en una escuela de interpretación, como han contado", y, tras cuatro o cinco meses de amistad, se enamoraron y comenzaron su relación. "Al principio no me atrajo nada, pero me cayó muy bien y nos gustamos", recuerda. Un año y medio después, en 1994, nacía su primer (y único) hijo: "Lo recuerdo como si fuera hoy".
"Nació muy grande y fue un pelín complicado", admite, con una pequeña sonrisa, reconociendo que, a pesar de esto, "pasaría mil veces por ello". "Lo viví con mucho susto y mucho medio", recuerda, explicando que esto fue "por mis padres", quienes trataron de buscar otras vías. "La decisión era nuestra y ya estaba tomada", indica, subrayando que "no me lo plantee, lo piensas pero no fui capaz". "No concibo la vida sin mi hijo", apostilla.
En esta parte de la entrevista, Silvia recuerda que al inicio de su relación "no vivíamos juntos, lógicamente", pero que cuando Rodolfo se marchó a Uruguay para rodar la segunda parte de Curro Jiménez —mítico papel de su padre—, "fui allí a acompañarle". Tras estar una temporada viviendo en el país de los pájaros pintados, la madre de Daniel volvió a España y, por el contrario, el actor se quedó allí. "Cuando fui a dar a luz, él vino para estar en el parto", admite.
"Yo era muy joven cuando tuve a mi hijo"; explica, reconociendo que, "de hecho, fue el primer niño que yo cogí en brazos". "Para mí fue complicado también criar a un niño porque era muy joven", indica, subrayando que "si pudiera volver a atrás, cambiaría muchas cosas".
La infancia de Daniel
Durante su entrevista, Silvia define a Daniel como "un niño súper alegre y súper listo", recordando que era un apasionado de la lectura e, incluso, "le gustaba la poesía". Además, indica que era una familia muy activa y "hacíamos mucho deporte": "Caminábamos, montábamos en bici, salíamos mucho con nuestra perra...". Otro de sus planes ideales eran "ir al cine" y "probar comida de diferentes países".
Además, guarda en su memoria una anécdota en la que la inteligencia de su hijo se roba el protagonismo. "Tengo una en Guadalajara, aunque no recuerdo muy bien cómo se llama ese sitio", explicando que se trataba de un lugar en el que "hace millones de años había sido mar y había muchos fósiles".
Entonces, durante su ruta se encontraron con uno de estos ejemplares históricos "que estaba pegado en una piedra", recordaron como lanzaron esta para abrirlo. "Estaba cristalizado y descubrimos un tesoro", indica, recordando con claridad la ilusión de Daniel al verlo.
Otra anécdota de la infancia de su hijo, relacionada con el séptimo arte que tanto admiran en la familia, tuvo lugar en "un cine de verano, en la playa de Fuengirola". "No sé que película estaban poniendo, la verdad. Creo que era Mamma Mia", indica, explicando que en la escena "había gente con sillas, butacas...", algo que ellos no habían llevado. "Entonces, él me dijo: 'Mamá, yo te hago una butaca'", realizando esta hazaña "escavando en el suelo, y puso la toalla". "Me pareció tan tierno...", rememora.
El fin de su relación con Rodolfo
Durante su conversación, Silvia reflexiona sobre el final de su relación con Rodolfo Sancho. Era el año 2004 y el actor estaba en boca de todos debido a la gran popularidad de la mitiquísima serie Al salir de clase. "Yo creo que ahí puede, a lo mejor, que comenzasen los distanciamientos, tanto de la pareja como del núcleo familiar".
Además, lamenta que esta gran fama a una temprana edad "si no tienes los pies muy en la tierra" o "estás bien dirigido o asesorado, pues tu cabeza...".
El distanciamiento con Daniel
11 años después del nacimiento de su hijo, Rodolfo y Silvia deciden tomar caminos separados. Cinco años después, con 16 años, finalmente el que fuera cocinero se mudó definitivamente con su padre. "Ahí la relación se distancia"; lamenta.
Explica que si bien a veces disfrutaban de algunas comidas en restaurantes e, incluso, "a sus 16 nos fuimos de vacaciones a Santander". Sin embargo, y como mencionó en la anterior entrega de esta entrevista, no tenía relación alguna con Daniel antes de lo ocurrido, siendo la última vez que se vieron tres años del asesinato. "No sé que tipo de vida llevaba mi hijo antes de... antes de esto", indicó.
Además, explica que "a raíz de esta tragedia hemos vuelto a tener una relación...", y, si bien no puede afirmar que sea "normal, porque todavía hay muchas cosas que no hemos curado", si es más estable. Silvia, a pesar de esto, afirma que "firmaba por no volver a hablar con él nunca con tal de que esto no hubiera pasado".











