Silvia Bronchalo ha hablado con total sinceridad sobre la verdadera relación que tenía con su hijo Daniel antes del crimen de Edwin Arrieta. "Llevaba tres años sin verle y a penas sin hablar con él antes de esto. No sabía que estaba en Tailandia", explicó en De Viernes, el programa de Telecinco presentado por Santi Acosta y Beatriz Archidona. "La última vez que le vi fue el 2 de febrero de 2020. Había estado en Roma. Me había pedido unas zapatillas, se las di. Fue la última vez que le vi libre", recordó.
Aquel encuentro fue casual y Silvia, si pudiera echar atrás en el tiempo, desearía haberle recordado a su hijo lo importante que era para ella. "Siempre ha sabido que le quiero con locura, soy su madre, las madres idolatramos a los hijos… quizás a lo mejor haberle dicho te amo con todo mi corazón y puedes contar conmigo siempre para lo que necesites. nunca piensas que es la última vez… cuando te despides de alguien no sabes que a lo mejor es la última vez que vas a volver a esa persona”. En su caso, sí le volvió a ver, "pero en unas circunstancias gravísimas y muy trágicas".
Con el corazón en un puño, Silvia explicó cómo fue perdiendo el contacto con su hijo poco a poco hasta desaparecer por completo. "Cuando nos separamos su padre y yo sí comenzó a distanciarse o la relación a deteriorarse hasta el punto que a partir de los 17, 18 años apenas teníamos relación. No le veía en vacaciones, ni en Navidad. Cada vez iba viéndole menos. Quizás él me echaba la culpa de haber roto la unidad familiar pero es que no había unidad familiar. A veces contestaba a los mensajes, a veces hemos ido a comer… En 2016 nos fuimos de vacaciones a Santander pero desde entonces la relación fue cada vez alejándose más", expresó con dolor.
En ese momento, Santi Acosta le preguntó por qué Daniel se fue alejando gradualmente de ella. "No lo sé. Tuvimos alguna conversación mucho tiempo atrás, pero esos tres años que no le veo. Le escribo, le llamo, pero no tengo respuesta. No sé a qué es debido. A día de hoy tampoco lo sé. No hemos llegado a una conversación en la que me diga: 'Mamá, siento que hace años me hiciste o me sentí mal por esto, o algo que me dijiste...'. No lo sé. Nunca hemos podido tener esa conversación. Las conversaciones que tenemos ahora hay cosas más importantes que solucionar, que le mande dinero o cómo está el recurso”, declaró.
Y confirmó que su relación comenzó a mejorar "a raíz de esta tragedia". "Hemos vuelto a tener una relación, no te digo normal, hay cosas que él no ha curado, pero nuestra relación va mejorando. Aunque yo preferiría que todo siguiera igual y que esto no hubiera ocurrido. Firmaba por no volver a hablar con él nunca y que esto no hubiera pasado", afirmó.
Rodolfo Sancho y Silvia Bronchalo se conocieron cuando ambos tenían 18 años, en una escuela de interpretación. La llegada de Daniel, en 1994, les hizo convertirse en padres muy pronto, algo que les hizo madurar. "La vida me cambió. Yo era muy golfo. Era un desastre y la paternidad me vino estupendamente. A los 20, yo ya era padre y me cambió. Porque cuando lo más importante de tu vida dejas de ser tú, el egoísmo desaparece por completo y cambias. Te haces responsable de golpe. Eres otro", confesó el actor en una entrevista concedida a LOC en 2015.
En esa publicación, también aseguró que había disfrutado al máximo de su paternidad temprana. "Yo he saboreado mucho a mi hijo más de lo que se pueda pensar. La madurez da una cosa y la juventud otra. Yo he sido padre joven y siempre lo aconsejo. Ya no solo por la fuerza, sino porque estás más cercano en el tiempo", declaró.
Rodolfo y Silvia fueron pareja hasta el año 2000. A pesar de su discreción, el actor aseguró que tanto él como su ex estaban muy orgullosos de Daniel, un niño que cuando nació se convirtió en el ojito derecho de su abuelo, el inolvidable Sancho Gracia. "Ha sido como un soplo de aire fresco en mi vida. Ser abuelo me ha rejuvenecido, porque me ha hecho recordar todos los momentos agradables de la niñez de mis hijos", contó el intérprete en una entrevista concedida a ¡HOLA!. "Con los nietos siempre es diferente, porque te puedes dar el lujo de mimarles más de la cuenta", añadió junto a un posado familiar irrepetible en el que aparecía una jovencísima Silvia.











