Han pasado años desde que vimos a Silvia Bronchalo en la televisión. La actriz se alejó del foco mediático tras su divorcio del actor Rodolfo Sancho hace décadas, convirtiéndose en una gran desconocida para el público general, ya que tras esta separación decidió reorientar su carrera hacia la industria administrativa y de aseguradoras. Sin embargo, un acontecimiento volvería a cruzar su camino con su exmarido en 2023: su hijo en común, Daniel, había confesado haber asesinado y descuartizado al cirujano colombiano Edwin Arrieta. Ahora, Silvia vuelve a la pequeña pantalla para hablar como nunca de una de las etapas más complicadas de su vida, eligiendo ¡De Viernes! para contar cómo vivió lo ocurrido.
Fue durante agosto de 2023 cuando Silvia recibió una llamada que no esperaba por parte de su exmarido, ya que hacía años desde que no tenía contacto con el que fuera protagonista de El Ministerio del Tiempo. "Sonó el teléfono y era Rodolfo", recuerda la que fuera actriz, reconociendo que, instantáneamente, comprendió que algo no estaba bien. "Llevaba prácticamente 20 años sin hablar con él", ha admitido, apostillando que si bien no recuerda con exactitud la fecha —"o quizá diez o doce, no lo sé"—, ha dejado claro que no existía relación alguna entre ellos desde su divorcio.
"Cuando vi su número de teléfono, sabía que algo malo había pasado", lamenta. Silvia admite que sabía que esta llamada "no era normal" y que, al descolgar "ni siquiera le dije hola, le pregunté que qué había pasado", recuerda, con la voz entrecortada. Sus primeras conclusiones fueron devastadoras: "Yo lo que entendí es que habían matado a nuestro hijo". Sin embargo, el hijo del que fuera Curro Jiménez en la ficción no tardó en corregirla. "No, no, no. Ha sido él el que ha matado a una persona", fueron las palabras de Rodolfo, explicando que "parece ser que era un cirujano colombiano, y que eran... amigos".
El shock fue tan grande que el mundo de Silvia se vino abajo con esa llamada. "A partir de ahí, mi amiga me metió dos pastillas en la boca porque yo pensaba que me iba a desmayar", ha admitido. "¿Cómo ha pasado esto? ¿Qué cambió para que algo así pudiera pasar?", recuerda preguntar, estupefacta con las demoledoras palabras que había pronunciado Rodolfo. "De pequeño no era un niño violento", lamenta, deseando que existiera una máquina del tiempo: "Ojalá volver a atrás".
Los motivos de esta entrevista
"Se me está complicando", ha indicado Silvia, casi entre lágrimas. Antes de poder responder completamente, se ha tomado unos instantes, reconociendo que han sido unos años "caóticos" y "muy tristes". "Para mí es muy difícil de asimilar. No me entra en la cabeza", ha indicado, casi entre lágrimas. "Sigo sin asimilarlo, sigo sin entenderlo", admite, apostillando que nunca puedes juzgar la situación de las personas: "Antes de eso yo he juzgado a gente y fíjate".
Una conversación para la que no estaba preparada, pero que era necesaria. "Mi nivel de ingresos ha bajado", comenzaba, explicando los complicados motivos por los que ha aceptado esta entrevista, indicando que esta situación se ha dado ya que "no he podido mantener la misma cantidad de trabajo". "Necesito el dinero", ha respondido, contundentemente, reconociendo que lo hace a pesar de que "va en contra de mis principios y de mis valores".
El motivo es claro: "Tengo la necesidad de ayudar a mi hijo económicamente, tengo que priorizar su vida a mis principios". Silvia busca "poder, si él quiere, poder cambiar ese equipo jurídico, poder cambiar de abogados que tengan otra vertiente jurídica diferente a la que se ha llevado". A pesar de que se muestra desconforme, reconoce que "tengo que confiar, no me queda otra".
"No se me ha querido escuchar"
Una defensa en la que no ha estado incluida. "A mí no se me ha tomado en cuenta en ningún momento", le ha explicado a Santi Acosta, "ni a la hora de tomar una decisión ni de elegir un equipo jurídico, tanto aquí en España como en Tailandia". Esta decisión le ha dañado profundamente, ya que Silvia considera que su valoración, igual que las otras tomadas en consideración, "puede ser importante".
"Ni se me ha tenido en cuenta, ni se han querido escuchar mis sugerencias, propuestas y valoraciones al respecto de todo el proceso". Además, admite que, a pesar de estar concediendo esta entrevista —por motivos de absoluta necesidad—, "no era partidaria de hacer una exposición mediática, sobre todo tan agresiva". Silvia subraya que la cobertura del proceso judicial y su hijo ha estado "fuera de lugar" y "sobrepasada". "Creo que no era bueno para nadie, no solo para mi hijo", ha confesado, rotundamente.
Pendiente de la familia de la víctima
"A mí, como madre, ver eso me ha roto por dentro y a mí me ha roto y yo tengo a mi hijo vivo", ha indicado, mostrándose absolutamente empática con la familia de la víctima. "Esa madre, viendo eso sentada en su sofá, escuchando de muchas personas que era traficante, que era traficante de órganos...", continua, subrayando que, en su opinión, "nadie ha tenido en cuenta a Edwin".
Además, respecto a la indemnización que se planteaban los familiares de la víctima: "Yo soy partidaria de pagar al 100%". "No les vamos a devolver a su hijo, per sí se les puede aportar una pequeña parte, el daño provocado...", continuaba explicando, indicando que "el que Edwin ya no esté ha mermado su economía, porque parece ser que era el sustento de toda la familia".
Pánico, angustia y ansiedad
Respecto a lo comentado por los medios durante estos dos años, responde que algo que realmente le dolió fue cuando "me preguntaron que si me sentía sorprendida". "Pues por supuesto, estoy horrorizada, no sorprendida. Estoy horrorizada", admitía, explicando que, desde entonces, se enfrenta a los medios "con pánico, y con muchísima angustia y ansiedad. Creo que es cuando más ansiedad he pasado, constantemente".
"Fue horrible verlo constantemente y que todo el mundo opinase sin saber qué había pasado", indica, ya que "ni siquiera nosotros sabíamos realmente lo que había pasado". Una complicada etapa en la que "no me ha quedado más remedio que tirar para ahí", ya que "si me hubiera quedado quieta, me habría metido en casa", explicando que "me hubiera muerto". "Cuando te pasa una cosa así, que nunca esperas que ocurra, te sale solo" el seguir adelante.
Su día a día
Silvia ha indicado que, desde que ocurrió, se levanta pensando en la situación de su hijo "todos los días de mi vida". La exactriz ha admitido que "en algún momento he tenido varias sesiones con una psicóloga, maravillosa", pero que "no he sido constante". Es entonces cuando ha admitido que "me he apoyado más en mis amigos y en mi madre", y en tratar de continuar con su rutina "intentando seguir con el trabajo".
Su madre ha sido su pilar fundamental y su principal motivo para seguir adelante. Junto a esto, "pensar que mi hijo está vivo", recalcando de nuevo que "es afortunado aunque esté en una prisión". "Creo que es muy afortunado de seguir viviendo porque tiene otra oportunidad", ha indicado, lamentando, de nuevo, la gran pérdida de la familia de la víctima: "Entiendo que es más doloroso perder un hijo en circunstancias así".
No veía a su hijo desde 2020
Durante su conversación con Santi Acosta, Silvia ha reconocido que llevaba tres años sin ver en persona a su hijo Daniel antes de que cometiera el crimen. La última vez que le vio fue en Roma, según ha confesado.
Desde entonces, y además de su visitas a Tailandia, habla con él semanalmente. "Es una videollamada y dura media hora, cuarenta minutos", explica, indicando que en esas conversaciones "me cuenta cosas que hacen prisión o cada cierto tiempo me pide un libro", además de preguntar "por mi madre (su abuela) y por sus amigos...".
Su postura en el caso
Hasta el momento, y contraria a su exmarido, Silvia ha mantenido una postura más reservada con los medios de comunicación. Durante y después del proceso judicial y el encarcelamiento de su hijo Daniel, la que fuera actriz ha medido las distancias con las cámaras y los micrófonos. Es por este mismo motivo que su entrevista en el programa conducido por Bea Archidona y Santi Acosta ha resultado sorprendente.
Desde lo ocurrido, Silvia ha viajado frecuentemente a Tailandia, lugar de los hechos: primero para preparar la defensa legal de su hijo antes del juicio y después para visitarle en la prisión de máxima seguridad de Surat Thani, donde cumple su condena a cadena perpetua.















