Comparten la misma profesión y la misma pasión por la vida. Los caminos de Juanjo Puigcorbé y Lola Marceli se cruzaron un día en el plató de la serie Un chupete para ella, y hoy, 24 años después, la aventura que emprendieron juntos continúa. Se admiran, se respetan y, dedicándose a lo mismo, han encontrado el equilibro perfecto. Amantes de la naturaleza, el arte, la lectura, los viajes y la música, no sólo han compartido plató en varias ocasiones, sino que incluso se han lanzado a proyectos empresariales juntos mientras compaginaban con la televisión, el cine o el teatro. “Creo en el amor eterno, siempre lo he perseguido. Y esta vez, lo he encontrado”, decía Lola allá por 2003. Pasados casi cinco lustros, sigue pensando lo mismo, es evidente.
Nos encontramos con la elegante actriz, uno de los rostros más reconocibles de nuestra televisión, en la cena con la que JOSÉ LUIS Joyerías, de la mano de ¡HOLA!, presentó su nueva colección 'Immortal Love' en el Palacio de Neptuno, en Madrid. Una velada inolvidable que nos trasportó a la magia de la Ciudad Esmeralda a las puertas del día de San Valentín. Y si de amor hay que hablar -por eso de la fecha que rondamos- el suyo es de esos de película romántica. Y con boda sorpresa como colofón. O como principio, según se mire. Porque Lola Marceli y Juanjo Puigcorbé se han casado y, aunque durante décadas no habían sentido la necesidad, ahora “sencillamente había llegado el momento de dar el paso”, nos dice. Se trataba de formalizar algo que ya tenían incorporado.
La ceremonia se celebró en la más estricta intimidad y con toda la discreción, como siempre han llevado su vida. Por eso, nada había trascendido hasta ahora, aunque tuvo lugar hace nueve meses, en concreto el pasado 26 de mayo, rodeados de su familia. Ejercieron como padrinos la hija del actor, Viena, investigadora de profesión, que le debe su nombre a la protagonista de Johnny Guitar (1954), a quien interpretaba Joan Crawford. Estaba acompañada por su marido; y por parte de la novia, su sobrino y la pareja de este.
Las palabras de Lola ya eran premonitorias en 2008, en una entrevista que concedió la pareja en nuestras páginas, al hablar de si tenían planes de casarse: “Pues es una cosa que alguna vez se ha dicho, pero ha sido tan estable desde el principio y tan serio que no tienes la sensación de que falte algo. Jamás habría pensado en mi vida que a los quince días iba a irme a vivir con una persona, y con Juanjo fue así. Supongo que si lo hacemos un día será de la misma manera que hemos llevado la relación hasta ahora, íntima, discreta y normal: una celebración con la gente que te rodea y punto, sin más historia”. Y nos contaba también entonces que lo suyo no había sido un flechazo, sino más bien un amor cocinado a fuego lento: “De la primera vez que nos vimos hasta que comenzó la relación pasó un año, lo que ocurre es que parece ser que todo el mundo lo veía menos los afectados. Bueno, indudablemente había una sintonía, pero pasó un año”.
El actor, por su parte, nos hablaba así de Lola: “es buena persona, es guapa, inteligente, bonita por fuera y por dentro, y tiene un gran futuro como actriz; además, tiene talento para hacer otras cosas, como, por ejemplo, escribir. Pero fundamentalmente me parece una excelente persona” añadía: “Me gustaría que tuviéramos más tiempo para nosotros. Ya pasamos mucho, porque también es una opción vital, pero la profesión roba mucho tiempo y mucha energía”.
Lola Marceli alcanzó una enorme popularidad gracias a la primera serie de televisión española que se mantuvo casi cuatro años en pantalla, El súper, donde daba vida a la pérfida Mercedes. Más tarde, el filme La Spagnola, que rodó en Australia, dio un vuelco internacional a su carrera. Y es desde hace mucho uno de los rostros habituales en la ficción de nuestro país, siendo uno de sus últimos papeles, hasta el momento, el de Maruja en La Moderna durante más de un año.
Cumplidos los 70, Puigcorbé, que tiene una extensísima filmografía, con películas tan exitosas como Últimas tardes con Teresa, La vaquilla y Todos los hombres sois iguales, teatro y series en las que ha hecho de malo, de rey, de Nobel, de emperador y de mil personajes más, ha retomado su carrera con fuerza, en la gran pantalla en películas como Escape, de Rodrigo Cortés, y en la pequeña pantalla con títulos como Entre tierras y Sueños de libertad, donde ha interpretado hasta hace poco a Don Pedro, un empresario poderoso, autoritario y cargado de conflictos internos.







