Memorias de Cayetano: el motivo por el que Francisco Rivera fue su gran decepción

El torero era uno de los pilares de su vida, pero dejó de serlo cuando solicitó la custodia de su sobrina Cayetana sin motivo alguno, confiesa el Conde de Salvatierra en su libro

Por hola.com

Cayetano Martínez de Irujo sigue acaparando enormes interés con la publicación de sus memorias. En su autobiografía De Cayetana a Cayetano, el hijo de la Duquesa de Alba no se olvida de nadie. Por citar uno de los episodios hasta ahora desconocidos que suscitan mayor curiosidad fue la gran amistad que mantuvo con Francisco Rivera y el motivo por el que éste dejó de ser uno de los grandes pilares de su vida. Cayetano habla con un gran cariño del torero al que conoció siendo novio de su hermana, Eugenia, pero con el tiempo se convirtió en una de sus mayores decepciones. 

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"Me pareció un chico con vivencias y ciscunstancias parecidas a las mías: una madre complicada (aunque ambas fueran tan diferentes) y huérfano de padre desde muy joven", cuenta Cayetano que alaba la gran labor de Francisco ejerciendo de padre, no solo de Cayetano sino también del resto de sus hermanos. El hijo de la Duquesa confiesa que él "le ofreció el apoyo que nunca había tenido" y "mantuvieron una relación muy estrecha". Tanto que recuerda que al morir la madre de Francisco, Carmen Ordóñez, fue él "la primera persona a la que llamó y con la que rompió a llorar".

Eran grandes amigos y Cayetano fue el padrino de la boda de su hermana, aunque explica que no toda su familia recibió con alegría que la unica hija de la Duquesa de Alba se casara con un torero. Su madre sí estaba totalmente de acuerdo, porque Francisco "era como un hijo para ella", aunque no alguno de sus hermanos. Sin embargo con el tiempo, como ya contó doña Cayetana en uno de sus libros, fue una de las mayores decepciones de su vida y también de la de Cayetano. La Duquesa de Alba le pidió al exmarido de su hija que no solicitara la custodia de Cayetana, y "él la ignoró y lo hizo".

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Fue entonces cuando al Conde de Salvatierra, su gran defensor, el que tantas veces le había apoyado sin fisuras y que inclusó estuvo sin hablarse con su hermana  durante dos años por haber tomado partido por él, le decepcionó. "Eugenia tenía razón", reconoce. "Le pediré perdón una y mil veces si es preciso". Y añade: "Ser padre de una niña no le daba derecho a pedir que le quitaran la custodia a una madre sin motivo". Cayetano cuenta que Francisco le argumentó que era "la voluntad de la niña", pero a él le parecía "irresponsable" y "un argumento baldío al tratarse de una niña de catorce años quejándose de  su madre porque la obligaba a estudiar". A partir de entonces dejó de ser el cuarto pilar en la vida de Cayetano, hueco que ocuparon sus hermanos Fernando y Eugenia.

Francisco Rivera ya habló hace algunas semanas de las memorias de Cayetano y confesó que no las había leído y tampoco tenía intención de hacerlo. Simplemente se limitó a decir en Espejo Publico, el programa en el que colabora, que su excuñado había abusado de la buena educación de sus hermanos, porque sabía que no van a hablar: "Las cosas de los hermanos tienen que quedar en casa. Yo no voy a ser el que las diga, y mucho menos en un plató de televisión, ni en ningún sitio".

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