Mette-Marit, en compañía de su madre y el pequeño Marius, paseó por los fabulosos bosques de Kristiansand
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Mientras Haakon admiraba el paisaje, la princesa Mette-Marit tomaba el sol en la proa de la lancha junto a su hijo

7 AGOSTO 2002
Después de un duro invierno, y tras unas inolvidables vacaciones estivales a bordo del barco Stavroola alrededor de las islas griegas, Haakon de Noruega y su esposa, Mette-Marit Tjessem, se han tomado de nuevo unos días de descanso para disfrutar, esta vez, en familia, del bello paisaje y las agradables temperaturas de Kristiansand, el pueblo costero donde nació la Princesa.
El matrimonio viajó, en esta ocasión, con el pequeño Marius –hijo de Mette-Marit-, quien se lo pasó en grande, pues tenía a su alcance todo lo que necesita un niño de cinco años para divertirse al máximo en la playa: una caña de pescar, ganas de coger cangrejos y un barquito de juguete.
Vacaciones, en familia
Pero no sólo disfruta el pequeño de esta familiar estancia, Haakon y Mette-Marit también lo hacen. Además de pasear en compañía de la madre de la Princesa, Marit, por los bosques de Kristiansand y perderse por otros maravillosos rincones, la pareja realizó una maravillosa travesía por mar con unos amigos. Mientras Haakon admiraba el paisaje, la princesa Mette-Marit tomaba el sol en la proa de la lancha junto a su hijo. Eso sí, siempre atenta, a que el niño se pusiera un chaleco salvavidas para evitar cualquier posible percance.
Eran unas vacaciones cálidas y familiares, demasiado felices como para olvidar. Por eso, la princesa Mette-Marit no dudó en inmortalizar con su cámara de fotos -o, por lo menos, intentarlo- cada momento vivido. Su madre, Marit, su marido, el príncipe Haakon; su hijo, Marius; sus amigos... Todos fueron fotografiados por la Princesa. Aunque con muy mala suerte, pues a se le olvidó poner un nuevo carrete al aparato.
Mette-Marit, ¿embarazada?
Pero no importaba. Nada podía enturbiar aquellos felices momentos. Haakon y Mette-Marit, sonrientes y relajados, se profesaron continuas muestras de cariño. En público, incluso, sin importarles en absoluto si alguien les observaba o no. Encarnaban a la perfección el matrimonio feliz, cuando están a punto de cumplir el primer año de casados.
Pero tales gestos, unidos a unos kilos de más de la Princesa y su firme propósito de dejar de fumar –ya lo hizo durante el embarazo de su hijo, Marius- hace pensar que Mette-Marit pudiera estar de nuevo embarazada. Y, aunque palacio no confirma la noticia, los comentarios que aseguran que la pareja está esperando un hijo son cada vez más insistentes. Noticia ésta que, de confirmarse, llenaría de gozo al rey Harald, que en más de una ocasión ha confesado que le gustaría ser abuelo.
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