La desconocida ciudad de Castilla y León que esconde el Cristo más alto de España y una catedral sorprendente


En plena era de masificación turística, en la que muchas ciudades españolas rechazan el crecimiento de visitantes, existe una ciudad en la que se puede deambular por sus calles sin aglomeraciones y, lo más importante: sintiéndonos como en familia.


Colegio Villandrando en la calle Mayor de Palencia.© Pedro Grifol
30 de octubre de 2026 a las 13:33 CET

Llegar a Palencia es fácil y no hay excusa para no conocer esta ciudad española tan rica en patrimonio, como poco conocida. Por algo la llaman ‘la bella desconocida’, pero cuando tengamos la experiencia de haberla visitado, la calificaremos como ‘la bella reconocida', puesto que pasará a engrosar la lista de nuestras ciudades favoritas. 

Nada más llegar, podemos prescindir del mapa en papel (¡incluso del Google Maps del móvil!), basta con tomar la Calle Mayor como eje principal para hacernos con la ciudad e ir descubriendo sus plazas flanqueadas por iglesias y edificios singulares, donde una estatua o un monumento conmemorativo nos invitará a detenernos y descubrir qué o a quién representa.

Palencia. Calle Mayor.© Pedro Grifol
Palencia. Calle Mayor.

La Calle Mayor, que no es una calle cualquiera, tiene más de mil metros peatonales custodiados por columnas que forman uno de los conjuntos de soportales más espectaculares de España. Una característica de la ciudad es que cuenta con una extensa red de calles peatonales en el centro y está considerada como una de las ciudades más sostenibles y limpias de España. Pasear por allí, mientras se disfruta de los escaparates de toda la vida, es también viajar por la arquitectura burguesa de los siglos XIX y XX. 

Vamos haciendo paradas para contemplar algunos emblemáticos edificios. La primera es frente al Colegio Villandrando, notable edificio de estilo neogótico y modernista, proyectado por el arquitecto palentino Jerónimo Arroyo, discípulo de Gaudí y de Domènech i Montaner, en la que destaca la cerámica que remata la fachada, obra de Daniel Zuloaga.

Ayuntamiento y Monumento a Alonso Berruguete, de Victorio Macho.© Pedro Grifol
Ayuntamiento y Monumento a Alonso Berruguete, de Victorio Macho.

El Casino, situado en una esquina de la Calle Mayor llamada de los Cuatro Cantones, es otra belleza arquitectónica. De estilo modernista, conserva el hálito de aquella época en la que la burguesía palentina se reunía en salones alfombrados y ornamentados con lujosas lámparas y vidrieras emplomadas. Sigue siendo una institución privada para socios, pero todos los días a las once hay una visita guiada para el público.

Bar Alaska, en la Calle Mayor de Palencia© Pedro Grifol
Bar Alaska, en la Calle Mayor.

Recomendable un alto en el camino para conocer el bar Alaska. Tres generaciones que suman 90 años sirviendo los clásicos bebibles: café, vermú y cerveza; a los que han añadido, adaptándose a los tiempos que corren, el aperitivo de moda: Aperol Spritz.

El Cristo más alto de España

Llegamos a la Plaza Mayor, típica plaza castellana de forma rectangular con soportales en tres de sus cuatro lados y el Ayuntamiento ocupando el lado restante. En el centro se levanta el monumento homenaje a Alonso Berruguete, pintor y escultor palentino perteneciente al Renacimiento español. El monumento es obra de Victorio Macho (1887-1966) insigne escultor (palentino también), considerado uno de los precursores de la escultura contemporánea española, y autor también del Cristo del Otero, que es su obra cumbre. 

Palencia. Cristo del Otero, de Victorio Macho. © Pedro Grifol
Cristo del Otero, de Victorio Macho.

Merece la pena subir al Cerro del Otero para ver de cerca la colosal escultura. Se inauguró en 1931 y es la estatua de Cristo más alta de España (22 metros); y también una de las más grandes del mundo. Según la sesuda opinión de algunos ‘versados en arte’, probablemente es la única estatua con estética entre el cubismo y el art déco. En la base hay un centro de interpretación en el que es indispensable usar las gafas de realidad virtual para experimentar cómo se hizo la obra. Como curiosidad, el Cristo Redentor de Río de Janeiro también se inauguró en ese mismo año, solo que es un poco más alto (30 metros). 

Y también, como curiosidad, el viajero que llegue a Palencia el 18 de abril de 2027 podrá vivir una de las fiestas populares más peculiares del territorio español: La Romería de Santo Toribio (romeriadesantotoribio.com), una procesión que tiene su origen en una leyenda que se remonta a la visita del ermitaño Toribio cuando llegó a Palencia en el siglo VI para predicar contra la herejía. En aquel momento parece ser que los lugareños no estaban muy por la labor de escucharle, y apedrearon al santo eremita. Poco después, el río Carrión inundó la ciudad y los palentinos, viendo en la riada un castigo divino, subieron al monte a pedir perdón al predicador Toribio. Para conmemorar este ‘borrón y cuenta nueva’, cada año se recrea ‘la pedrea’, pero sustituyendo las piedras por algo mucho más lúdico: bocadillos de pan y queso. Increíble, pero cierto. ¡Para no perdérselo!

'La Pedrea', lanzamiento de bocadillos de pan y queso, una tradición de la ciudad de Palencia© Pedro Grifol
'La Pedrea', lanzamiento de bocadillos de pan y queso.

La Romería de Santo Toribio, que ya es Fiesta de Interés Turístico Regional, en 2027 se postulará para dar el salto a la categoría de Interés Turístico Nacional, que es como entrar en la Guía Michelin de las fiestas de España.

'El Tocado', de Mariano Timón, en Palencia© Pedro Grifol
'El Tocado', de Mariano Timón, en Palencia

Entre la historia y la leyenda

Más allá de la leyenda de Santo Toribio, Palencia encubre más hechos legendarios: La figura del Cristo del Convento de las Claras que cambió de posición, las huellas de los pasos de Santa Teresa en la Iglesia de San Bernardo, la gárgola de la catedral que tiene una cámara de fotos en la mano… Todo tiene explicación ‘razonada’, pero para disfrutar de todo ello hay que visitar la ciudad de la mano de una visita guiada, para lo cual hay que ponerse en contacto con su Ayuntamiento (turismo.aytopalencia.es) porque tiene programas de visita tan atractivos como Palencia, Ciudad Mágica.

Palencia, Catedral de San Antolín© Pedro Grifol
Catedral de San Antolín

La Catedral de San Antolín apenas desvela en su fachada un ápice de lo que nos depara su interior, donde se pueden admirar sorprendentes obras de El Greco (El Martirio de San Sebastián) y de Zurbarán. De factura gótica, aunque remozado con detalles barrocos y renacentistas, el templo ostenta desde 1929 la declaración de Monumento Histórico Nacional y es, gracias a su volumen, la tercera catedral más grande de España.

Martirio de San Sebastián, de El Greco© Pedro Grifol
Martirio de San Sebastián, de El Greco

Los aficionados al bello arte de la representación escultórica de personajes tienen muestras de magnífica factura en los barrios palentinos, como La Mujer Palentina, de Indalecio López Castrillo, cuya instalación en la calle Mayor trajo cierta polémica en su momento por ser demasiado moderna; la Estatua del Pudor y la Estatua del Tocado, ambas obras de Timón Ambrosio; la Estatua a la Aguadora, de Victorio Macho; o el Monumento al Cofrade, de Óscar Alvariño.

Calle Mayor, Monumento a Victorio Macho, de Luis Alonso. © Pedro Grifol

La pitanza palentina

Debido al frío clima, la cocina tradicional palentina se basaba en platos de cuchara calientes (sopas de ajo, sopa castellana…), pero como ya no impera el frío de otrora y el mundo gastro ha cambiado notablemente, la nueva cocina ya se manifiesta en algunos establecimientos como Terra Palencia (terrarestaurante.es), merecedor de un Sol Repsol en 2025; Restaurante San Remo (sanremopalencia.com), un refugio para los sentidos; El Perejil (restauranteperejilpalencia.com); o en Ajo de Sopas (ajodesopas.com), quizá el restaurante más ‘evolucionado’ de todos.

De todas maneras, no hay que olvidar que el humilde pan es la base de la cultura gastronómica palentina; un ejemplo de la importancia que alcanza es el pan de Nogales, que tiene una escuela dedicada al mismo - Centro Tecnológico de Cereales de Castilla y León (cetece.net) - en la que elaboran el pan bonito, el lechuguino, los molletes, las tortas de chicharrones y otras muchas clases de panes. Una visita muy instructiva.

Cazuela de San Antolín, dulce típico de Palencia© Pedro Grifol
Cazuela de San Antolín.

Y no hay que abandonar Palencia sin probar la cazuela de San Antolín, un dulce creado en el año 1990 por la Pastelería Polo (pasteleriapolopalencia.com) en honor a San Antolín, patrón de la ciudad, que se sirve en un pequeño recipiente de barro. Se trata de un bizcocho bañado en licor y relleno con capas intercaladas de manzana caramelizada, nata montada y trufa, y se sella con yema tostada. A disfrutar.